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escudo guinea ecuatorial

Opinión
¿Agoniza el español en guinea ecuatorial?

Por: Agustín Nze Nfumu, Embajador de Guinea Ecuatorial en Gran Bretaña.
• Presidente del C. de A. de “La Gaceta de Guinea”. • Académico c. Real Academia de la Lengua Española.
• Premio de Literatura “Don Quijote” 2009.


Reflexiones para mi amigo, el Profesor JB

Quiero hacer aquí una anecdótica referencia del artículo publicado hace semanas sobre la conferencia que mi entrañable amigo, el profesor universitario JB, dio en el Instituto Cervantes de Dakar (Senegal), y en la que afirmó de manera lapidaria que "El español agoniza en Guinea Ecuatorial"…

Si en un principio comulgo con él en la afirmación de que es menester luchar por el español y su conservación y fuerza en nuestro país, temo no estar en su longitud de onda, en cuanto a las causas que él plantea como generadoras de esta supuesta triste agonía del idioma de Cervantes, que nos es tan querido a los dos y a todos los guineoecuatorianos que tienen la dicha de utilizarlo con cierta fluidez (espero que JB comulgue conmigo en que nadie llega a dominar "completamente" un idioma).

Discrepo del hecho de que JB acuse a un gobierno o a un régimen de la agonía de una lengua, porque ninguna decisión o actitud gubernamental puede hacer desaparecer un idioma. Por ejemplo, a nosotros los fang - no sé si ocurría con las demás etnias- se nos impedía en la colonia hablar en esta lengua natural nuestra, prohibición que se pretendía actuase, incluso, en el ámbito familiar; sin embargo, ese idioma ha prevalecido, es más, se ha enriquecido con la introducción en el fang corriente de vocablos españoles que casi hemos "fangizado".

Pienso que suena a un "politiqueo" no muy esperado de una persona de su altura intelectual, el intentar atribuir a un régimen político, del que no se tiene conocimiento de ninguna acción obstructiva concreta y comprobada en ese sentido, el "asesinato" de un idioma.

Pienso, más bien, en otros factores, como la desconexión entre los que introdujeron ese idioma con el territorio y espacio en los que lo implantaron. El latín se convirtió en lo que llamamos hoy "lenguas romances o latinas" (español, portugués, rumano, italiano…) justamente por esa lejanía y desconexión que hubo cuando las posesiones romanas fueron perdiendo este contacto, debido a las guerras, derrotas de ejércitos romanos, pérdida del gran imperio, etc.… Más modernamente, ¿podríamos hablar de una España, idiomáticamente unida? ¿Será culpa de los diferentes gobiernos de España el que los catalanes, los vascos, los valencianos etc. decidan prescindir del uso del castellano como lengua de comunicación? ¿Deberían los gobiernos españoles sucesivos, emprender una "cruzada de defensa de la lengua castellana"? ¿Es el Gobierno central español el que no hace nada para que ese idioma no esté desapareciendo en ciertas autonomías?
Juntamente con estos hechos, también coincidirá el profesor conmigo en que, en lo que los intercambios comerciales, económicos, las migraciones, y todos estos factores que coinciden en las relaciones de contacto entre las sociedades, hacen posible este diluirse del idioma en otras formas más comúnmente empleadas en esos intercambios.
Demonizar al régimen en plaza (que, sin embargo, ha creado la única universidad del país, donde la enseñanza es prioritariamente en español, y que colabora en esa enseñanza con varias universidades españolas y de América latina; que ha aumentado el número de escuelas del país; que forma a maestros con profesores españoles, donde funcionan colegios españoles en las dos principales capitales del país; donde los centros culturales españoles son una referencia de encuentros culturales, sin obstrucción ninguna), acusándole de matar el español en Guinea Ecuatorial, es incluso pueril.

El profesor se queja de que gente que fue a estudiar a Corea, la URSS, etc., es la que da clases en los centros universitarios y escuelas superiores. Mi opinión es que debería tratarlos como héroes, como ejemplo a imitar (empezando por él mismo) ya que, por lo menos, algo están haciendo; aunque le diré que hay muchísimos más profesores egresados de universidades españolas y de Latinoamérica, y que hablan perfecto español –más que muchos andaluces, valencianos y catalanes, componentes de esa realidad que es difícil definir ahora como "España", idiomáticamente hablando.

El español agoniza en Guinea Ecuatorial, y no es por culpa de ningún gobierno, sino de los intelectuales que prefieren asistir a esa agonía con la maléfica intención de que la misma le dé argumentos para politiquear, para fustigar a regímenes y señalar con el dedo a personas que sí que están dejando y han dejado lo mejor de sí mismas en defensa de nuestra preciosa lengua, nuestro irrenunciable legado.


Le concedo al profesor, y reconozco, que hay gente que debiera hablar bien el español, pero que no lo hace; que hay gente que descuida la corrección en el uso de nuestro idioma; que hay gente que no quiere esforzarse por corregir ciertos errores. Pero no creo que sea el Gobierno de ningún país el que obligue a la gente a hablar de una u otra manera; están para ello los intelectuales, los profesores, los maestros, etc.

Te concedo y apoyo en lo de que España ha dejado de lado su tarea y deber de mantener el español presente en la vida socio-cultural de Guinea Ecuatorial. ¿Qué es del Congreso Hispánico-Africano de Cultura, cuya primera versión se organizó en Guinea Ecuatorial, por iniciativa guineoecuatoriana, en 1984, habiéndose acordado al final del mismo que el próximo se organizara en España, donde se iba a institucionalizar ese foro? Simplemente, España decidió no dar continuidad al proyecto que sí que hubiera constituido un instrumento importante y decisivo en la expansión de la cultura hispana en África.
Por eso, quiero referirme a un pasaje de la "cátedra de JB" ante el auditorio francófono del Instituto Cervantes de Dakar, Senegal.

Se escribe en el artículo que el profesor JB afirmó en su ponencia lo siguiente: "Hace poco se nombró a cinco académicos (se olvidó de añadir correspondientes de la Real Academia Española de la Lengua); el Embajador en el Reino Unido "ha escrito un libro en su vida", el Embajador en Francia, "no ha escrito ningún libro", una señora llamada Trinidad Morgades "ha escrito cinco páginas en su vida, un escultor "que tampoco ha escrito un libro en su vida y un profesor de español (se ha olvidado de decir que es Filólogo)que ha escrito ensayos y poesía, "el único que ha escrito algo". Estos son los vigilantes del español que se habla en Guinea Ecuatorial. Así se va deteriorando una lengua".

Puesta aparte la admiración y amistad que me une a JB, no puedo, sino revelar mi total decepción y disgusto por este pasaje de su intervención.

- JB, cualquiera que haya leído o escuchado este pasaje de tu intervención, solo ha tenido una reacción y pensamiento: "Qué personaje más prepotente y altanero".

- JB, convén conmigo en aquello de que la intelectualidad está reñida con la soberbia, la prepotencia y los complejos de superioridad, factores estos que llevan irremisiblemente a la megalomanía y al auto-endiosamiento.

Por esa razón, vas a permitirme decirte lo siguiente y, sobre todo, en lo que se refiere a Dña. Trinidad Morgades Besari (a la que has tratado de "una señora llamada"…) lo siguiente: si hay una persona, entre otras, que se merece todos los honores de la intelectualidad guineoecuatoriana, es Dña. Trinidad Morgades Besari; si hay una persona que se merece todos los respetos y consideraciones de gente que se dedica al cultivo de la inteligencia, es Trinidad Morgades Besari. Si hay alguien que se merece con creces ser miembro de la Academia Guineoecuatoriana de la Lengua, es Dña. Trinidad Morgades Besari. Si hay alguien a quien deberías tú tratar de "Señora Dña.", es Trinidad Morgades Besari.

No necesita escribir mil libros para ganarse el mérito de ser académica de la Lengua en Guinea Ecuatorial.

"Dicen que usted ha dicho" que "ha escrito cinco líneas"… No, JB, Doña Trinidad ha escrito millones de líneas en los cerebros de miles de estudiantes guineoecuatorianos que pasaron por sus manos en el Instituto Cardenal Cisneros de Malabo; muchísimas más líneas en castellano correcto que lo que pueden contener los libros que hayas escrito tú.
Dña. Trinidad Morgades sigue defendiendo el español a diario en tertulias culturales, en artículos periodísticos que, claro está, no son dignos de "vuestra altísima y docta consideración". Doña Trinidad Morgades se merece tu respeto y no que te presentes en Dakar a lucir prepotencia y politiqueo.

Respetar a las demás personas genera el respeto de esas personas hacia ti, JB.

Me he lanzado a defender a esa noble Señora, JB, porque te veo en el bando de los que "ni hacen ni dejan hacer". El régimen que llamáis "dictatorial" ha hecho posible una universidad en tu país, pero la comodidad, la relajación te hace no enfrentarte a la realidad de tu pueblo… Los estudiantes no hacen política, necesitan formarse: ¡Ven a formarles!, ¡Ven a demostrar tu amor por el español, no enseñando su lengua a los españoles sino "rescatándola" de esa "agonía" tan pomposamente anunciada por ti en Dakar (en la ex colonia francesa de Senegal).

Por todos los demás a los que has pretendido ningunear, te diré que hay gente que ha visto en ellos valores que tu "sapientísima" visión no alcanza, y han creído que pueden constituir este embrionario núcleo de Académicos Correspondientes de la RAE en Guinea Ecuatorial, como cimientos sobre los que, en un futuro "construir la Academia Ecuatoguineana de la Lengua Española". Cada una de las personas que figuran en ella, se merece con sobradísimo merito, estar ahí.

En cuanto a mí, mi querido JB, no es de jactancia que se me juzgará algún día, ni por soberbia, porque me sé colocar y encajar mis limitaciones, no sintiéndome avergonzado de ellas. Modestamente, no considero haber escrito ningún libro, solo di testimonio de una parte de mi vida; también recopilé episodios del Nvet al español, en un libro que ni leerás tú, ni leerán doctos literatos, pero que adoro mucho por su entrañable acercamiento al mundo de mi otra cultura (la fang)… Te puedo asegurar que me manejo perfectamente bien en francés e inglés, pero adoro escribir en mi español. Te diré que fundé una revista que se ha constituido hoy en día en una referencia de lectura en nuestro país. También te puedo asegurar que, a los 15 años ya me atrevía a escribir en español (un tanto torpe y escaso) en el diario ÉBANO, durante la colonia… Habré escrito -no en lujosos libros como los que publican tus "doctas" escrituras- miles y miles de páginas en español, en forma de artículos, relatos, etc.… Si son las hojas escritas las que te sirven de referencia, te aseguro que he escrito muchísimas más que tú. Pero todo eso, JB, no es suficiente para que me crea con mérito alguno para ser Académico Correspondiente de la RAE en Guinea Ecuatorial.

Por, eso les estoy infinitamente agradecido a los Excelentísimos Señores de la Real Academia Española de la Lengua, por el insigne honor que me han hecho designándome en tan elevadísima estancia. Repito que no es por mérito especial ninguno, pero por haberse ellos dignado concederme ese honor, sé que seguiré defendiendo el español en Guinea Ecuatorial con todo entusiasmo, no para satisfacerles a ellos, sino para que este idioma que es mío y de todos los guineoecuatorianos por derecho, siga creciendo y robusteciéndose en esta Guinea Ecuatorial hispana y universal.
No, JB, no es la abundancia de páginas escritas la que le hace a una persona merecedora de estar en la Academia de la Lengua Española, sino su compromiso y amor por esa lengua ¿Te imaginas cuántos dotadísimos y fértiles escritores estarían en las academias española y de los países latinoamericanos, si fuera el número de páginas lo que determinase la admisión a las mismas?

Te encuentras lejos, muy lejos del pueblo de Guinea Ecuatorial, por lo que también estás a años luz de sus necesidades culturales, de sus aspiraciones y de lo que sabe "pero que tú no sabes que sabe". Te puedo asegurar que las cinco personas que has ido a arrastrar por el suelo en Senegal son más conocidas y seguidas culturalmente en tu Guinea ecuatorial de lo que te imaginas y son más defensores de este español nuestro, en la sencillez y la humildad, de lo que te puedes imaginar.

Las descalificaciones prontas e infundadas merman mucho la reputación y la seriedad de quien las hace. Debo aclararte que la condición para ser defensor del español en Guinea Ecuatorial, China o la Conchinchina, no tiene ningún vínculo, ni siquiera indirecto, con el número de libros o comics escritos; el idioma se defiende, amándolo, procurando que se conozca y se hable… Eso, no solo las cinco personas que tan humillantemente has mencionado en tu comunicación, sino el pueblo entero de Guinea Ecuatorial lo está haciendo cada día, en cada esfuerzo que hace por mantener un idioma que le fue impuesto al principio pero que después ha llegado a amar y a asumir. El español no morirá nunca en Guinea Ecuatorial, mientras haya gente que, sacrificando muchas cosas, renunciando a grandes títulos y honores en importantes foros, donde a la gente le gusta lucirse y hacer ver lo importantes que son, están en esa Guinea Ecuatorial hispana, que convive con vecinos francófonos, lusófonos y anglófonos, pero que siente y vive su esencia y herencia hispánica con orgullo; poniendo el máximo de sus pequeñas capacidades, y entre errores gramaticales y acentos característicos de cada etnia, para que nuestro idioma siga definiéndonos en el contexto africano y mundial.

Tampoco veo peligro alguno en el hecho de aprender y manejarse en otros idiomas (francés, inglés, portugués, etc.). Ese tópico es usado por los que vilmente quieren criticar el hecho de la adopción de estas lenguas como oficiales de comunicación en Guinea Ecuatorial. Me pregunto dónde estaríamos ahora si no nos manejásemos varios guineoecuatorianos en francés e inglés, por una parte, por la integración subregional y por otra, por la clara hegemonía del inglés en los sectores económicos y tecnológicos del mundo… Argumentar que esa pueda ser la causa de una posible regresión del español en Guinea Ecuatorial es pérfido y una intención de falsear realidades.

Esas personas se merecen, no la enumeración despectiva de lo que han escrito o dejado de escribir, sino el elogio y agradecimiento por la lucha diaria que llevan para que Guinea Ecuatorial sigua hispánica y bantú, con orgullo de su pertenencia a esas dos realidades.

Quizás lo que deberíamos intentar los cinco Académicos Correspondientes es tratar de impulsar con mayor brío los preparativos para la creación de la Academia Guineoecuatoriana de la Lengua Española, que es una de las misiones que tenemos; negociar con el Gobierno la parte que le corresponde poner para su funcionamiento y proceder después a la elección de los miembros de nuestra propia Academia de la Lengua, que entiendo que es la preocupación de JB, al que, desde este mismo momento, otorgo mi voto favorable para que integre ese órgano de vigilancia y purificación de la lengua de Cervantes en nuestra verde, rica y tropical Guinea Ecuatorial.


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