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escudo guinea ecuatorial

Cosas que me ocurren:
"El éxito tiene muchos padres; el fracaso, ninguno"

Por: Agustín Nze Nfumu, Embajador de Guinea Ecuatorial en Gran Bretaña.
• Presidente del C. de A. de “La Gaceta de Guinea”. • Académico c. Real Academia de la Lengua Española.
• Premio de Literatura “Don Quijote” 2009.


Esta frase, que constituye el título de un escrito que tiene la intención de animar a las personas a que comiencen un nuevo año con entusiasmo y determinación de seguir adelante, no puede sino parecer fuera de contexto, o simplemente desafortunada.

Sin embargo, mi intención, en este segundo mes del año de Dios 2012, no es otra que la de llamarnos a todos los guineoecuatorianos a deponer actitudes y a adoptar modos que vayan más en el sentido de primar los valores intrínsecos de las personas, por encima de lo abultado de su cartera o la abundancia de los recursos y bienes que adornan su patrimonial biografía.

El materialismo se ha apoderado tanto de nuestra sociedad, así como de la conciencias de los que la habitamos, que ya no nos importa rendir nuestra dignidad al capital y a la opulencia, o a la simple vanagloria, en detrimento de aquello que define realmente la calidad de la persona: su costumbre y sus valores positivos en la sociedad.

Nuestra sociedad ha puesto tan en primera línea lo material y el ego desmesurado, que raya la verdadera adoración, cuando no la pérdida de todo sentido de lo real; se ha convertido en algo de "todos los días", cuando se trata de la lucha por la consecución de bienes, dinero y renombre.

Cuando este escrito salga a la luz, estaremos en las postrimerías de la celebración de la Copa de África de Naciones, un evento que, solo 10 años atrás, ninguno, ni aun el más soñador de entre los soñadores guineanos, de entre los guineoecuatorianos, hubiera podido ni imaginar. La hemos iniciado con la doble satisfacción de ver que Guinea Ecuatorial puede demostrarle al mundo su capacidad organizativa y su compromiso con el continente africano y, sobre todo, la capacidad de todos sus hijos de unirse en un esfuerzo común de solidaridad, por el honor y la grandeza de nuestro país.

Influyó significativa y positivamente esa ola de solidaridad brotada del pueblo, en el consentido esfuerzo que los jóvenes jugadores de nuestra selección de futbol, el Nzalang Nacional de Guinea Ecuatorial, realizaron en su lucha para alzarse con el triunfo sobre Libia, en el encuentro inaugural que, con ocasión de apertura del Torneo, tuvo lugar el 21 de enero de 2012; epopeya que se consolidó con otra victoria, tras una titánica lucha, sobre una especie de Goliat africano en materia de futbol, "los leones de Teranga" de Senegal, el 25 del mismo mes.

Digo solidaridad, porque es lo que necesitan todos los pueblos para la consecución de cualquier empresa que se planteen, en beneficio de todos.

Solidaridad es la que produce el milagro del altruismo, el compartirlo todo entre todos, luchando para que todos tengan un poco de lo mucho que hayan generado como bienes y no que unos tengan mucho del poco que existe.

Solidaridad es la que hace que, en los momentos del triunfo, nos sintamos ganadores todos, de forma colectiva; solidaridad es también este combustible que alimenta nuestra conciencia para asumir los fracasos de manera compartida, haciéndonos culpablemente solidarios, y asumiendo responsablemente el compromiso de iniciar también juntos las acciones de corrección de los errores cometidos, de los desatinos acumulados.

No se puede avanzar colocándose cada uno en una especie de "burbuja aséptica" para señalar con el dedo acusador a los demás.

Nos hemos congratulado todos por la manera en que se ha organizado este primer evento deportivo de carácter internacional en nuestro suelo patrio. Hombres y mujeres se emocionaron en la noche de la apertura del torneo; sintieron a Guinea Ecuatorial más dentro de ellos, se sintieron más guineoecuatorianos dentro de su Guinea Ecuatorial…

Todos fuimos triunfadores; todos nos sentimos Nzalang, y la palabra la asumimos todos en bubi, fang, ndowe, fa'dambo y bisio… Todos fuimos Guinea Ecuatorial. Todos nos sentimos Obiang Nguema aquella noche, dispuestos a acompañarle en sus virtudes y errores, ser una unidad en la diversidad de nuestras etnias y tribus, una unidad dispuesta a afrontar con mayor determinación todos los retos que nos van surgiendo en el camino hacia el engrandecimiento de nuestra Guinea Ecuatorial. Por un momento, le perdonamos todos los reproches que tuviéramos contra él, le exculpamos de muchos de los pecados de que, con o sin razón, le acusamos, y cargamos sobre nuestras espaldas, y en nuestros corazones con esa Guinea Ecuatorial orgullosa y satisfecha de sí misma.

Pasados ya los vientos de esa legitima euforia, (y quizás, cuando publique esto, nuestro Nzalang haya perdido algunos partidos y o se haya alzado con el triunfo final-cruzo los dedos-) pienso que deberíamos aprender mucho de este momento de solidaridad sin fisuras que nos ha brindado la Copa de África de Naciones y su organización en nuestra tierra guineoecuatoriana, para desterrar odios estériles, caza de brujas y descalificaciones a ultranza entre unos y otros.

Y hablo aquí de todos: los del régimen, los que no lo son; los de dentro del país y los que se encuentran en la diáspora. Hablo aquí de todas las etnias, regiones y religiones… Hablo de guineoecuatorianos despojados de credos políticos y prejuicios estériles de cualquier tipo.

Guinea Ecuatorial, es innegable hoy en día, ha dado un gran paso hacia adelante en estos últimos 15 o 16 años, se han producido situaciones que nos han hecho a todos sentirnos orgullosos, como otras hay que nos han disgustado, conmovido o decepcionado-esto ocurre en todo proyecto de sociedad- pero debemos asumir que el carácter efímero de la vida del hombre en la tierra hace que todo lo que haya emprendido y conseguido hasta ahora, y vaya a conseguir en el futuro, no sea sino meros proyectos en la infinidad del espacio y el tiempo.

Pero lo que es primordial es que todos sintamos el deber de avanzar, de seguir adelante, con esfuerzo y determinación, en la tarea de construir Guinea Ecuatorial, de hacerla cada vez mejor, no con la crítica sistemática de todo y contra todos; no con la descalificación permanente y el continuo resaltar lo que está mal, corriendo un oscuro velo sobre lo bueno que existe, simplemente porque se quiere designar indefectiblemente a un "reo para el patíbulo"; no queriendo convertirnos en "parte del problema" para sentir el deseo imperioso de buscarle soluciones, de hacer que todos salgamos de él con el esfuerzo mancomunado de todos y cada uno, y así emerger también todos y triunfantes a la satisfacción final.

Como mejor avanzaremos en nuestro país, a todos los niveles, es no esperando sentados los éxitos para convertirnos en uno de sus múltiples padres, sino afrontando con entereza las dificultades y los fracasos, para considerarnos cada uno de nosotros padre de los mismos y tomar la determinación de asumir la búsqueda de su solución, en pro del bien de todos.
Puede que el Nzalang Nacional no vaya a poder llegar más allá en la carrera hacia el trofeo africano de fútbol, pero con su epopeya nos ha querido transmitir a todos los guineoecuatorianos un mensaje claro: los países se construyen a base de éxitos y fracasos, los primeros para regocijarse todos los ciudadanos, y los segundos para que provoquen en los mismos un movimiento uniforme de asunción de la responsabilidad de adoptarlos y luchar por corregirlos…

El Nzalang Nacional nos ha demostrado que cuando era criticado por todos nosotros, a raíz de los pobres resultados que venía obteniendo en sus encuentros previos a la CAN 2012, supo recogerse, reconocer sus errores, culparse de no dar a su público lo deseado; y ahora, con estos resultados que han revolucionado a toda la Guinea ecuatorial y nos han hecho a todos del Nzalang, siempre consideraron que eran todos ellos los "padres" de sus pasados fracasos, al igual que se consideran todos hoy padres de forma solidaria del triunfo que han cosechado en este torneo.

La CAN 2012 cerrará las puertas en este mes de febrero. Pero la enseñanza que nos ha dejado y que los guineoecautorianos deberíamos asimilar bien, es la de que cuando un pueblo quiere, cuando está decidido a unirse en solidaridad, ninguna empresa le es irrealizable.


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