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Un guardia civil en la selva

Por: Salvador Bofarull. Madrid,
Ex-Asesor económico en Guinea Ecuatorial.

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Cuarenta ilustraciones en blanco y negro, y dos mapas.
El autor, conocido antropólogo y profesor de la Escuela Universitaria de Formación de Profesorado de Bata, analiza la experiencia guineana del teniente de la Guardia Civil española, Julián Ayala.

Cuando los colonialistas europeos llegaron a las regiones selváticas del África subsahariana, sus mortíferas armas de fuego y sus teorías racistas reforzaban su complejo de superioridad. Al interior de la Guinea Continental española llegó un español que cosecharía triste fama por sus excesos y crueldad. Se trataba del Teniente de la Guardia Civil, Julián Ayala Larrazábal, hombre inteligente, ambicioso, cruel y falto de escrúpulos. Los habitantes de los poblados que cayeron bajo su despótico dominio fueron sometidos a las vejaciones más terribles. Ayala no fue una excepción, ya que los colonizadores españoles en el resto de la colonia actuaban de forma semejante, pero Ayala fue su paradigma, llegando a prácticas genocidas contra la tribu osumu, en 1921, entre otras crueldades de las que no se libraban ni los niños de corta edad. Los colonialistas españoles practicaron el robo, la extorsión, la malversación de fondos, el tráfico de mano de obra semiesclava y el asesinato, con total impunidad. Mientras tanto, en España, las escasas noticias que llegaban de Guinea, debidamente edulcoradas, eran recibidas con total indiferencia. No se hablaba de la brutalidad de los colonialistas sino de la labor humanitaria de llevar la civilización europea a aquellos infelices inferiores. Una máscara de hipócrita paternalismo.

La Guinea Continental Española2, fue uno de los últimos territorios africanos conquistados por los europeos. El Gobernador General de los Territorios de Guinea, de 1910 a 1925, fue Ángel Barrera, capitán de fragata. Eficiente administrador, siempre impuso con mano firme la política colonial española, considerando a los guineanos como gente inferior. Los misioneros claretianos, generosamente subvencionados por el gobierno español, intentaban imponer por todos los medios la moral católica3 a los guineanos, lo que llegó a irritar a Barrera, llegando a un enfrentamiento político. La Primera Guerra Mundial, acabó de definir las fronteras de Guinea Continental, en líneas geométricas, ignorando las estructuras sociales con total arbitrariedad. En agosto de 1917, el teniente Ayala llega a Guinea y una de sus primeras tareas fue el internamiento de militares alemanes que, derrotados, se habían refugiado en Guinea y, en 1921, el gobernador Barrera le confió el mando de la línea de Mikomeseng, en la zona limítrofe con Camerún y Gabón, donde se convirtió en un “pequeño dictador de opereta”4. Al inicio de la Guerra Civil española, en 1936, se desplazó prudentemente al vecino Camerún, luego a Francia y finalmente, gravemente enfermo, regresó a España en 1942, para morir en una clínica victima de una afección hepática. Las incidencias de su experiencia guineana vienen descritas minuciosamente en este libro, gracias a la concienzuda investigación del autor, tanto en documentación hasta ahora inédita, como por entrevistas personales con habitantes de los poblados, donde todavía el nombre de Ayala produce pavor.

1 La primera edición, en catalán, fue realizada por La Campana, Barcelona, 2006.
2 También llamada Río Muni.
3 Que ellos llamaban simplemente “la moral”, como si no hubiera otras.
4 Epíteto debido al periodista Francesc Madrid.

 


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