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La dimensión teologal
del hombre africano
(Viene del numero anterior 147)

Por: Padre Fernando Ignacio ONDO Vicario General de la diócesis de Bata

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Al hablar sobre la dimensión Teologal del hombre africano, hemos de basarnos primero en los elementos comunes y en la visión unitaria que tiene el hombre africano de Dios:

a) Aquellos que conocen suficientemente África y al África no lo ven como un monolito cultural donde todos viven, sienten y piensan idénticamente.

b) Aquellos que lo conocen mejor insisten en la variedad de lenguas, de costumbres, de servicios sociales.

c) Y, aquellos que lo conocen muy bien, perciben bajo esta diversidad, una vasta unidad cultural, con la misma amplitud que se puede hablar de la civilización Islámica o el mundo Indio. Esta unidad hecha de elementos comunes, propios de las diferencias sociales de África.

El tema de la dimensión teologal del hombre africano ha suscitado, incluso en círculos intelectuales, actitudes un tanto despectivas. Las primeras aproximaciones al tema forjaron términos inadecuados, incluso derogatorios y llenos de prejuicios. Para muchos, la dimensión teologal del africano es animista. Sin embargo animismo, es una palabra derivada del latín – ánima, que significa aliento, aliento de vida, y que lleva consigo la idea de alma o espíritu. Este término se ha convertido en la designación más popular para la dimensión del hombre africano desde que fuera inventado por el antropólogo ingles Tylor. Para él, la definición básica de la dimensión teologal del hombre africano era la creencia en seres espirituales. Estas ideas de Tylor fueron popularizadas por sus discípulos. Desde entonces el termino animismo ha sido usado ampliamente para describir las creencias tradicionales de África.

Cabe partir de la afirmación de que la dimensión teologal del africano es eminentemente religiosa y descansa en una antología que algunos estudiosos dividen en cinco categorías:

La primera es Dios, como la ultima explicación de la génesis y sostenimiento del hombre y de todas las cosas.
La segunda son los espíritus constituidos por seres no humanos y los espíritus de los difuntos.
La tercera, son las personas, incluyendo aquellas que están apunto de nacer.
La cuarta son los animales y las plantas, es decir, el resto de la vida biológica.
Y la quinta, los objetos y fenómenos sin vida biológica.

Expresando antropocéntricamente, Dios es el origen y el sustentador del hombre; éste es el centro de esta antología teológica. Animales, plantas, objetos y fenómenos naturales constituyen el ambiente en el que vive el hombre, le proporciona medios de vida y – si es necesario tal hombre establece una relación mística con ellos.

Esta antología antropocéntrica es una completa unidad y solidaridad que nada puede destruir. Atacar la integridad de una de estas categorías seria destruir toda la existencia, incluida la del creador, lo cual es imposible. Por tanto, es necesario mantener un equilibrio para que ninguno de estos modos se separe demasiado del resto, ni se situé demasiado cerca. Además de estas cinco categorías, parece existir una fuerza, poder o energía que invade todo el universo. Dios es fuente y el último que tiene el control de esas fuerzas, pero los espíritus tienen acceso de una parte de ellas. Algunos seres humanos tiene el suficiente conocimiento para manipularla y usarla; entre ellos los curanderos, adivinos, etc, los cuales la usan para el bien y para el mal de sus comunidades.

La idea de Dios en las creencias africanas. Un estudio atento del patrimonio cultural y religioso de las sociedades africanas y sus expresiones lingüísticas confirman que casi todas creen en Dios supremo. Dios es el gran progenitor de la tribu y la fuente de fecundad de la tierra y de los seres vivientes. El ser supremo es “vida” en su forma original. Como gran jefe, o progenitor de la tribu, Dios está en estrecha relación con la humanidad. Ha estado cercano desde los comienzos. En muchas religiones tradicionales, existen historias y mitos sobre una época feliz, cuando estaban unidas. Pero tuvo lugar la ruptura y la separación entre Dios y los seres humanos. Dios es el amo del cosmos, pero especialmente de los hombres. A veces se representa a Dios como padre o como madre. Dios es la “Gran madre”, la fuente de toda vida. Dios se identifica también con la tierra, su “consorte” y la fuente de la fecundidad cíclica. Dios es trascendente e inminente en muchas religiones africanas. Está en todo lugar y en todo momento. El hombre es una criatura, su presente y su futuro esta en manos de Dios que es el amo del destino y de su familia y de su clan.

 


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