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El Presidente Yayi Boni en compañía de su predecesor el general Mathieu Kerekou |
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País de África occidental situado al Sur por el golfo de Guinea, al norte por Burkina Faso y por Níger, al este por Nigeria y al oeste por Togo, el antiguo protectorado francés se emancipó en 1960 bajo la denominación de República de Dahomey antes de tomar la actual en 1975. Cuenta alrededor de 8.29 millones de habitantes, según las estimaciones oficiales de 2.008, con una superficie de 112.622 km². Es un país fuera de común con una historia variada, interesante y apasionante. Me acude a la memoria, al instante, el ardor que me animaba al escuchar el maestro contar la cronología de los reinos africanos, con una particularidad dirigida hacia los reinos de Niki, Kuande, Aladá, el de Danxomé con las valerosas despiadadas guerreras y sus técnicas de combate, el de Jogbonú etc… Benín es un país muy orgulloso del pasado y que siempre supo tejer cuerdas nuevas y sólidas al cabo de antiguas.
Tras conseguir la independencia, el pueblo beninés experimentó un largo periodo de inestabilidad política tristemente marcado por golpes de estado donde civiles y militares se sucedieron al poder. Así, el 26 de octubre de 1972, una de las fechas más arraigadas en las profundidades del inmenso océano en convulsiones esporádicas que fue la historia, la de la República Popular de Benín, el Comandante Mathieu Kérékou tomó el poder tan codiciado que instauró, no sin dificultad, un régimen de orientación marxista leninista de partido único (el partido de la revolución popular de Benín, el famoso PRPB) guiado por una constitución adoptada en 1977.
A finales de los ochenta, mientras los regímenes comunistas de Europa del este se hundían, que la situación económica de Benín seguía deteriorándose y que las manifestaciones a favor de la democracia se multiplicaban, el PRPB dejó la opción marxista leninista en 1989. Al año siguiente, precisamente de 19 a 28 de febrero, el general Kérékou convocó una conferencia que se pronunció por una vuelta a la democracia y a la pluralidad de los partidos políticos y sobre todo por la instauración de un Estado de derecho. Fue la Conferencia de las Fuerzas Vivas de la Nación presidida por uno de los mayores prelados de África, el difunto Monseñor Isidore de Souza.
Desde entonces, Benín está citado como modelo de democratización en África. La conferencia nacional elaboró una nueva constitución y nombró un gobierno interino dirigido por el Presidente Nicephore Soglo, antiguo alto funcionario bancario internacional y actual alcalde de la ciudad de Cotonú, para llevar el país hasta las elecciones. El proyecto de Constitución, que introdujo la pluralidad de la actividad política, fue ampliamente aprobado por un referéndum popular en 1990.
El país se arraiga progresivamente, esta vez, en la democracia, en un contexto de alternancia política que ve sucederse a la presidencia de la República a Nicephore Soglo (1991-1996), Mathieu Kérékou, elegido en 1996, y después en 2001. Desde 2006 los benineses eligieron como presidente al economista Thomas Boni Yayi.
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