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Por: Simeón Sopale B.
El archipiélago Mandji, desconocido de mucha gente, incluso de muchos guineanos, es un conjunto de islas agrupadas en una superficie de extensión en mar, perteneciente al territorio de Guinea Ecuatorial.
Este conjunto lo componen, las siguientes Islas:
Isla de Elobey Chico:
Esta situada al Noreste y a 1450 metros de Elobey, grande su distancia a la costa del continente es de 5 kilómetros, (500 m); por su situación geográfica se encuentra en el centro del estuario del Río Muni; tiene una extensión de 0,19 km2 . En sus momentos de máximo esplendor llegó acoger hasta 1900 personas. Elobey Chico sede del subgobernador del Sur en 1904 ya poseía un destacamento de tropa española desde 1859. Entre muchos otros acontecimientos de su historia.
Isla de Elobey Grande:
Esta situada en el fondo de la Bahía de Corisco a 5 Kilómetros. de la costa mas próxima; mide 2km2,(280) .En la antigüedad, ésta isla fue muy codiciada por los ingleses y sobre todo por los franceses de Gabón al frente del almirante Masson con su teoría del mas allá..
Isleta Mbelobi:
Separada de Elobey Grande de unos 80 metros, Mbelobi es una isleta rocosa que forma parte del espectro del archipiélago Mandji
Isla de Corisco (Mandji):
Es la más importante del archipiélago que lleva su nombre y está situada en el centro exterior de la Bahía de Corisco. Corisco para sus descubridores portugueses que significa relámpago y Mandji para los autóctonos que es el nombre de una gigantesca Caoba que los primeros corisqueños veneraron como árbol sagrado. Esta isla se encuentra a 24 kilómetros de la costa más próxima. Corisco es uno de los focos más importante de la penetración europea en nuestro país.
Por este hecho fue en la antigüedad muy codiciada y disputada por los portugueses, ingleses, alemanes, franceses y españoles como lo demuestra su abundante historia. .
Isleta Leva:
Esta pequeña islita, se encuentra a 1900 metros de Corisco esta deshabitada y a penas tiene 80 metros en su mayor extensión y está bordeada de rocas peligrosas y rompientes.
Isleta Mbañe:
Se encuentra a unos 6 kilómetros de Corisco en alta mar y a 16 kilómetros de la costa más cercana. Esta isleta, está situado en el banco de arena que lleva su nombre; sirvió en la antigüedad como depósito de trata negrera para todos los esclavos capturados en la costa sur del Cabo López, es decir en todo el bajo de Congo, hasta la proximidades de Gabón, y aquellos capturados en la zona de Camerún; antes de ser conducidos en América y Brasil en grandes barcos negreros.
Isleta Cocoteros (o Nengueamanga para los autóctonos):
Es una prolongación del Banco de arena Mbañe; donde ha crecido una cierta vegetación; esta isleta ha sido siempre deshabitada y se encuentra a unos 1900 metros de distancia de la isla Mbañé.
Isleta Cooga:
También deshabitada y muy cercana a Mbañé solo lo separan 1860 metros.
Estas tres últimas islitas Mbañé, Cooga y Cocoteros o Nengueamanga siempre fueron
Codiciados por los franceses de Gabón antes de nuestra independencia; desde 1972 están ilegalmente ocupadas por el gobierno gabonés.
Para otros investigadores de este archipiélago, como el Padre Sialo conocedor de la zona; este archipiélago incluye también la península gabonesa de Port Gentil; que en lengua autóctona se llama Mandji - Orungu.
En un momento dado de la historia, cuando las fronteras del territorio español se situaban al sur hasta Cabo López, es decir más allá de las costas gabonesas por el sur del continente, existió muchos intercambios culturales y muchos conflictos étnicos entre los habitantes de Mandji -Benga (Corisco) y los de Mandji -Orungu (Port Gentil). Dos tribus costeras reputadas por su maestría en el arte náutico, como lo demuestra este relato histórico narrado por el gabonés Bigmann Louis en su obra “Episode maritime sous l’Equateur”, publicado en el año 1951.
“Cuentan que durante una visita efectuada simultáneamente a la tripulación de una embarcación una discusión estalló entre jóvenes de las dos etnias. Cualesquiera seanlas razones, provocaciones intercambiadas ayudadas por el amor propio, decidieron encontrarse en alta mar…. Llegada la fecha fijada, una flota de embarcaciones Bengade las Islas Elobey y Corisco se dirigió a los mares de los Orungu de Cabo López. Estos últimos no menos activos ya estaban en alta mar unas horas antes. De pronto, la embarcación de cabecera anuncia la aparición de las velas de los botes al horizonte, eran los Benga decididos igualmente al combate y deseosos de dar prueba de su tino en el manejo del gran cuchillo, del hacha o del mazo. Los jóvenes Orungu acostumbrados al uso de las armas de abordaje como el cuerpo a cuerpo, no cedían ante sus adversarios.
Cuando las dos flotillas habían arriado las velas, no contaban más que el vigor de sus energías. La colisión tuvo como consecuencia una ruda pelea que duró varia horas, corría mucha sangre, nadie pensaba abandonar el combate, cuando súbitamente por una hábil maniobra, los Orungu fingieron renunciar a la batalla y dando la impresión de una desbandada general, dieron media vuelta y se inició una persecución. La estratagema dio buen resultado y cada tripulación Benga desorganizada era asaltada por dos o tres combatientes Orungu al mismo tiempo; cuyas embarcaciones mas finas y de fácil manejo obedecían más fácilmente a las impulsiones del conductor.
Poco después, las aguas se llenaron de cuerpos mutilados; muchas embarcaciones estaban vacías, destruidas a hachazos e iban a la deriva evidenciando de está manera el final del combate. Los Benga constatando su falta de estrategia de horas antes se reagruparon para una retirada más segura. Palparon la enormidad de su perdida y sabían que el enemigo también lo había pagado muy caro. La noche hace más horrorosa la situación. Atacantes y atacados, vencedores y vencidos habían roto todo contacto, yendo cada uno por su lado. Al amanecer, las embarcaciones Bengas estaban en la proximidad de sus costas donde acostaron poco después. Una explosión de furor indescriptible acogió el anuncio y la constatación de perdidas humanas. Ninguna razón pudo calmar el furor popular. El jefe de la expedición, provocador del conflicto, fue condenado a la decapitación en el acto, era casado y padre de familia. Pero el jurado fue inexorable: ¡Pena de muerte inmediata! Y cuenta la tradición que entonces se avanzó el hermanito del condenado, el cual no tenía ni esposa ni hijos; lenta pero resueltamente se puso delante de su hermano apartándole despacito, de un gesto de la mano. Este emocionante espectáculo bastaba para justificar una medida de clemencia, pero no pudo cambiar en nada la decisión tomada por el Consejo. Se ejecutó la sentencia. El hermanito había ofrecido su vida para salvar la de su hermano, con una familia a cargo. Este Joven héroe del famoso Clan Bobundja de los Benga era descendiente de uno de los más grandes Jefes de la etnia Benga.
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