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Desaparece un joven retrasado mental en Mokom, Mikomiseng.
No es un cuento, es una historia real

Por: Maya By

Esta es una historia muy triste, que comenzó con sorpresas agradables y que ha culminado con la desaparición de su verdadero actor, quien fue un primo mío, el hijo de la hermana de mi madre.

Enrique Ondó Esono, conocido en el seno familiar como Peque, nos cuentan que nació con algo así como una especie de protección; estando en su cuna-cama consagrada para los recién nacidos-, apareció un ave procedente del bosque y que vino a acostarse a su lado para hacerle compañía; algunos decidieron que se matara dicha especie animal, otros se pusieron en contra, alegando que aquél ave iba a ser su guía o protector.
Al parecer, el abuelo del niño no estaba de acuerdo con estas afirmaciones, pese a que desde que el niño nació, aquella ave no cesaba de estar a su lado y la gente acudía de forma improvisada para visitar al niño y regalarle muchas cosas.
Un día de estos, el abuelo se arremetió contra aquella ave y lo mató. Desde entonces, empezaron a cambiar las cosas;el niño crecía como cualquier otro recién nacido, pero ya no llegaba la gente con asiduidad para visitarlo y regalarle cosas; empezó a irse a la escuela, y las Hermanas, responsables del colegio, observaron a tiempo que a medida que Peque iba creciendo, su comportamiento sufría constantemente modificaciones; al final, le sacaron del colegio.

De esta manera, Peque fue perdiendo la habilidad cognoscitiva, el raciocinio, hasta quedarse definitivamente en un estado de retrasado mental. La gente dice que no se debía haber matado a aquella ave.

En fin, después de todo, Peque vivía en la casa de su abuela Naty, rodeado de sus primos hermanos; frecuentaba donde las Hijas de la Caridad, las cuales le suministraban medicamentos en la comida y le cuidaban mucho.

El mes de agosto último, por la tarde del sábado, su prima Milupa le preguntó si sentía hambre, a lo que él respondió con un “no se”; esta comprendió la respuesta y le invitó a comer; al terminar, se colocó en el pasillo de la casa principal de la familia en Mokom, le invitaron a dormir, mas éste respondió que no,que iba a dormir en el pasillo porque habían destruido días antes la cocina donde siempre lo hacía.

En fin, al día siguiente, la señora Amparo, mi madre, le vio en el mismo lugar por la mañana; aquella fue la última vez que un miembro de la familia se acuerda haberle visto en Mokom.

Cuentan que el mismo día, el domingo, encontró lavando ropa en el rió a una nuera de su abuelo en Nsang, Municipio recién creado y colindante a Mokom; Peque empezó a bañarsey sin utilizar el jabón; la nuera se lo entregó y este terminó de ducharse, yéndose despuésrumbo a la aldea de Nsang; de la misma manera, la hermana de su abuelo también manifiesta haberle visto, y también dirigiéndosehacia la parte alta del municipio; desde aquel entonces no se ha sabido nada más de Peque.

La familia ya acudió a las autoridades para informarles sobre la desaparición de su hijo, sin embargo la respuesta no fue muy católica.

Esta es la historia triste de mi primo Peque, un niño que nació con estrella, pero que el mundo, los hombres de esta tierra, saben qué habrán hecho con él.


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