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Por: José Luis Engonga Mba, periodista
Nuestra convivencia se caracteriza hoy en día por los efectos arbitrarios, hurtos, rencillas porque nuestra sociedad se está quedando al margen de los valores etnos- culturales de nuestro suelo patria; ahora pasamos de alto todas las normas vigentes que regulan el ejercicio de la convivencia humana.
La educación en valores es aquella que, principalmente, se centra en la transmisión y promoción de aquellos valores cívicos y etno-culturales de un pueblo, que facilitan la convivencia entre las personas y que se sustentan en el respeto a los derechos humanos. Es una cuestión de prioridad a nivel global y merece una campaña para su logro.
Como resulta lógico, el ámbito académico no permanece al margen de este asunto, pues, por ser una tarea de todos, se parte de la premisa de que si se crean las condiciones para incidir en la formación de ciudadanos más responsables consigo mismos y con todo lo que configura el entorno, la idea de habitar un mundo mejor —donde la convivencia sea armónica entre los individuos y las naciones, con base en el reconocimiento y el respeto de las diferencias, dejará de ser una utopía y se transformará en una realidad.
Por ello, es importante que desde los primeros años escolares, niños y niñas desarrollen una actitud reflexiva sobre lo que piensan y sienten acerca de sí mismos y de los otros; también es fundamental que conozcan sus derechos, clarifiquen sus valores, identifiquen cuáles son sus prejuicios, acepten las diferencias y logren asumir actitudes de mediación en la solución de los conflictos y problemas que les afectan como futuros Guineocuatorianos.
Un recurso didáctico muy utilizado para la clarificación de los valores son las alternativas que, en líneas generales, plantean situaciones problemáticas que permiten al estudiante (jovencito que tenemos en nuestra casa) ubicar su escala de valores y confrontarla con la de los demás, son obvios los castigos de reflexiones que forman parte de adiestramiento del estimulo. Aquí no existen respuestas acertadas o erróneas, pues la intención está en lo que el estudiante o cualquier joven pone en práctica: revisar ejemplos personales para tomar una posición, verbalizarla y transmitirla, sustentarla con argumentos ante otros, desarrollar habilidades de diálogo y negociación con el fin de llegar a consensos, practicas que por hoy nuestra juventud no es capaz de asimilar en su grado mínimo de consideración.
Para hacer uso de este recurso en los centros educativos, deben existir algunos diseños en pro de esta realidad, aunque el docente puede escribir los propios haciendo uso de sus referentes cercanos. Y partimos de la escolaridad porque pensamos, desde una perspectiva que ya fuimos o hemos sido alumnos o estudiantes, absolutamente todos y si por otras circunstancias los hay que desconocen el lugar, que sea otro caso particular, con todo hay bastantes variados ejemplos y aplicaciones al respecto:
El docente, cualquier padre o un patriota, trabajará el tema de la indisciplina, de la discriminación, la desobediencia, sobre el alcoholismo, la violencia, la agresividad, estafas, arbitrariedad o por el sexo como tarea exclusiva de muchos, etc. Para ello se propone un extracto, esto nos sirve de vehiculo para luego tener que cambiar actitudes bastardas y jorobadas que entorpecen la realidad de nuestro entorno. Vea que, de las noticias publicadas por nuestros medios, el cincuenta por cientos de ellas es implicación de los jóvenes, estudiantes de algún centro de nuestras aldeas, o de un defendido x.
Pienso yo que la educación cívica, ha de ser la primera materia, tarea de todos y de para todos en sectores diferentes por ser la primera disciplina que tiene similitud con la enseñanza de la cuna; debe ser tarea obligatoria de los docentes y discentes, instructores, empresarios, lideres de opinión, decidores para el logro y la consecución del sentido de nuestro lema “por una guinea mejor”.
Para empezar el maestro, el policía, los padres, el carpintero así como el comerciante entre otros, según las dependencias y posibilidades de cada grupo deben fijarse como supremacía el arreglo de este trafico poder, situaciones que hoy, poco a poco nos ha crecido en las manos y ahoga nuestro sistema de vida.
Esta cuestión, exige conocimientos exhaustivos pero que merecen ensayos en sus repertorios, ya que, nadie da lo que no tiene; muchos supuestos padres, autoridades, maestros injuriamos en errores que obligan a nuestros jóvenes considerarlos como normales y que luego les hace costumbre (y no mala costumbre) por su reincidencia en los mismos. Hoy la Bandera Nacional y el correspondiente Himno pierden sus valores e importancia, el sentido de los Héroes Nacionales y las verdaderas causas que les hicieron ofrecer su vida no está en mente de jóvenes estudiantes de este país, el saludo y respeto a los mayores se ha convertido en divisa ya no digamos en dar preferencia en algo a gente mayor que resulta insulto para la juventud actual que se ha mezclado con los maleantes que pasan la vida con identidad oscura, mujeres con criaturas en la mano no tiene preferencia donde el cuerpo uniformado busca su imperio de la ley de la selva “ el más fuerte, poderoso y verdugo” ¿ es necesario no emitir juicios al respecto? , haber si recordamos ¿Cuándo o no, desarrollamos actitudes que van en contra de los valores nacionales? los grupos deben responder y participar en este intercambio de ideas. Si lo que exponemos cae en incierto del diablo o es materia aprendida por todos nosotros y su posterior manifiesto y que merece una paliza y luego un buen retorno a la justicia social encuadernada por los valores cívicos y humanizados cara a entrar en hacer el bien y evitar el mal. |
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