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Cosas que me ocurren
Mientras entramos en el año 2010

Por: Agustín Nze Nfumu,
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Es el fin de año…

Un fin de año como otro cualquiera…o casi.

Algunas reflexiones se hacen por unos y otros, dependiendo de su círculo de actividades, entorno y circunstancias.

Un fin de año que para mí tiene emociones acumuladas: unas para recordarme la crudeza de la vida del ser humano es esta tierra de tránsito, otras para animarme a seguir luchando, confiando en la gente, en el hombre y en sus virtudes y defectos; para continuar por el camino de obstáculos que es el “arte de vivir”.

En estas líneas, deseo despedir el año 2009 con una mezcla agridulce de ilusiones truncadas y de objetivos logrados; de amistades encontradas y de traiciones sufridas, las primeras para convencerme de que el hombre puede dejar de ser lobo para el hombre, para trabajar juntos un mañana bueno para los hombres, las segundas para poner al descubierto el lobo encerrado en el caparazón humano de los hombres.

Pero debemos tratar de celebrar el advenimiento del año dos mil diez, como no podía faltar, acuñando esperanzas humanas, augurando para cada uno de nosotros un futuro lleno de optimismo y parabienes. Todos deberemos pretender que sea un año que elimine en cada uno de nosotros las frustraciones del pasado, convirtiéndolas en promesas de un porvenir mejor y sólido que en balsámica terapia, nos cure del desánimo y el negativismo y nos ayude a salir del abandonismo y la dejadez, nos levante el espíritu y nos permita salir de la convalecencia de la desilusión hacia la recuperación de la ilusión de vivir y de seguir haciendo camino.

Sin embargo, este fin de año me inspira una recapitulación de algunos hechos del 2009, las actuaciones de los hombres han protagonizado y que no han contribuido sino para que los hombres nos sintamos menos seguros entre nuestros semejantes, menos confiados cuando estamos con los hombres y menos creyentes de las virtudes de los hombres.
Por ejemplo: he llegado a saber que el gobierno de Marruecos rechazó y devolvió a nuestro País a 13 estudiantes que se trasladaron al reino alhauita como becarios para seguir estudios superiores en sus universidades. La razón: falta de nivel académico para abordar los pretendidos estudios.

¿A quién debería culparse de esa bofetada a nuestro país y sistema educativo?; ¿deberíamos considerarnos humillados por nuestros amigos marroquíes o, por el contrario, sentirnos agradecidos por habernos recordado que hay que velar por el bien del País en todas nuestras acciones, cuando ocupamos un puesto que nos lleve a tomar decisiones que afectan a la comunidad?

En una ocasión, hace varios años, dije aquello de “hay cosas que están bien hechas, y hay que decirlas; otras cosas hay que están mal hechas, esas, hay que decirlas también”. En este período idílico y precioso que vivimos en Guinea Ecuatorial, en el que el desarrollo y el progreso son realidades incuestionables, que nadie puede cuestionar y que ha n hecho que el guineoecuatoriano recupere el orgullo de pertenecer a su País y a su sociedad, mirando con claro optimismo al futuro, en este momento de apertura y proyección de Guinea Ecuatorial hacia la plena consecución de la mayoría de nuestras aspiraciones; digo que en este momento en que el país está considerado como ejemplo de desarrollo a seguir en el continente africano, noticias como la que acabamos mencionar no pueden sino llamar a una profunda reflexión.
Las becas, sean concedidas por el propio Gobierno de Guinea Ecuatorial o por gobiernos amigos, tiene por objeto cumplir con el sagrado principio y voluntad de formar cuadros competentes y eficaces para asegurar un desarrollo adecuado de nuestro País, la República de Guinea Ecuatorial, y, por lo tanto (y como se lo hemos oído al Presidente de la República en varias ocasiones) constituyen una de las mayores prioridades del Gobierno, en la lucha continua y sostenida que lleva para mejorar el nivel de vida de sus ciudadanos. Por instrucciones del Presidente de la República, dadas siempre que la ocasión se le presenta, tanto en privado a los responsables, como con ocasión de discursos públicos, las mismas deben adjudicarse estrictamente sobre la base de la capacidad académica de los que postulen a las mismas, , para que se tenga la garantía de que el gobierno invierte en una acción que va a proporcionar al país en el futuro, un cuadro competente para cubrir las necesidades en su campo de especialización dentro del contexto amplio de la construcción de una sociedad guineoecuatoriana moderna y capaz de resolver los problemas técnicos y profesionales que la actual coyuntura de desarrollo en que vive exige. ¿Cómo es, pues, posible que se hayan presentado a las puertas de las universidades marroquíes individuos que no reúnen las condiciones mínimas para tener acceso a sus aulas?

Por deducción lógica, se sabe que esas personas no se “auto-seleccionaron”, se subieron al avión y realizaron el largo viaje de miles de kilómetros hasta Rabat, capital de Marruecos, “por la cara”; alguien, una persona u órgano de selección consideró que reunían las condiciones para que el Gobierno de Guinea Ecuatorial pagara sus billetes de avión y que gozaran de la beca. ¿Sobre la base de qué principios y análisis estudiaron sus expedientes para llegar a la conclusión de que eran esos trece, y no otros tantos que no pudieron ir, los más adecuados para gozar de las becas? ¿Pensó la persona u órgano de selección en Guinea Ecuatorial, como país cuyo gobierno se ha fijado el objetivo ayudar a formar a lo mejor de sus hijos? ¿Consideró que esos hijos lo son todos los que tienen lo mejor para ofrecer a su madre patria y a su sociedad? ¿Se habrá dado cuenta ese órgano o persona de que no se trataba solo de “seleccionar” a las personas, sino de asegurarse de que no vayan a constituir en el entorno en el que se iban a desenvolver una vergüenza para Guinea Ecuatorial?

Porque debemos tener claro el hecho incuestionable de que un becario es, en cierto modo, un representante de su país en el centro y País en el que estudia y que lleva sobre sus hombros la reputación y el nombre de la República de Guinea Ecuatorial.

Aunque suponga disgusto para esos estudiantes ( que, por su parte, no debían por honestidad, haber aceptado becas solo porque “quiero salir al extranjero” si sabían que no reunían las mínimas condiciones académicas para ello) debemos agradecer este gesto de amistad sincera de las autoridades marroquíes de devolverles, para que mejoren debidamente su currículo académico que les permita optar, con autoridad a estudios superiores y una lección de honestidad y sentimiento patrio a la persona u órgano que les “seleccionó”, a sabiendas de que no eran “seleccionables”.

Pobre imagen damos de esa Guinea Ecuatorial que decimos en el himno nacional “gritemos viva, libre Guinea, y defendamos nuestra libertad”. Porque “Libre Guinea” es esa con intelectuales y profesionales bien formados, capaces de emprender con autoridad sus tareas y levantar el nivel cultural y profesional de los guineoecuatorianos.

Si el Gobierno tiene como prioridad mejorar la calidad profesional de sus súbditos, no cabe en la cabeza de nadie que quiera hacerlo de forma mediocre. Pero el Gobierno es un ente abstracto, un cuerpo de cuerpos. En el seno del Gobierno existen sectores y departamentos para animarlos a desarrollarse en provecho y beneficio del pueblo; al frente de los departamentos, el Presidente de la República nombra a individuos, que se hacen responsables desenvolvimiento de los mismos a diferentes niveles, según los objetivos fijados. ¿Vamos a culpar a un Presidente de al República de la designación inadecuada de unos estudiantes para optar indebidamente a unas becas cuando, a lo mejor, otros muchos mejor dotados están sin poder gozar de una oportunidad que sería de gran beneficio, no solo parea él sino para la República de Guinea Ecuatorial?

¿Seleccionar a estudiantes sin nivel para becas a cambio de qué, en beneficio de qué interés y de qué objetivos? ¿Es de justicia someter a nuestro país a esa humillación, y hacerlo es acto de patriotismo?

Materia de reflexión

En becas, en concesión de contratos para diferentes obras, en comisiones y sustracciones de fondos que se desvían de destino etc. Quizás obtengamos beneficios personales, quizás nos sintamos con un coche más que el vecino, con tres casas más que los del mismo barrio o unas cuentas bancarias más abultadas que los demás ciudadanos, pero ¿hacemos justicia a la confianza depositada en nosotros por el que nos concedió en puesto en nombre del pueblo de Guinea Ecuatorial?

Señor Presidente de la República, éste es el pago que te damos, los trabajadores en la “Cosa Publica”, por la confianza que depositas en nosotros poniéndonos al frente de este o aquél puesto de responsabilidad.

Dos mil Diez está a la vuelta de esquina. ¿Por qué no nos hacemos el propósito de “regalarle” al Presidente, nosotros, los altos funcionarios del Estado, una gestión, si no totalmente, al menos en parte, regida por el rigor y el respeto y defensa de la patria de todos, en detrimento del beneficio de pocos? Se lo merece, por los esfuerzos que está haciendo, por confiar en nosotros, por asociarnos, sin que seamos los mejores de los mejores, a la tarea de administrar esta hacienda del pueblo que es la República de Guinea Ecuatorial.

Y esto lo dogo yo, Agustín Nze Nfumu, Militante de los primeros (carnet de militante numero 11) del PDGE y miembro convencido e identificado del Régimen y no un oponente ni un detractor. Porque la mayor de las virtudes es la de ser cruel con uno mismo en la sanción de las propias debilidades, para poderlas superar con rigor y blindarse contra los ataques de contrario.

El otro mal sabor que me ha dejado el “moribundo” año dos mil nueve concierne a la rocambolesca, pero al mismo tiempo insultante historia para África y sus dirigentes, en sus realizaciones con ese occidente mal llamado desarrollado, pero que me parece que en su trayectoria, su proceso está empezando a experimentar un declive monumental, en términos de valores humanos.

Esta es la historia:


El miércoles 18 de noviembre, por un joven guineoecuatoriano residente en Alemania y que estaba asistiendo a la Conferencia de los Países productores de petróleo del Golfo de Guinea ( Nigeria, Angola y Guinea Ecuatorial) que tuvo lugar en Londres, UK del 17 al 19 del mismo mes, me hizo saber que, en el hotel en que residían, y que era sede de la Conferencia. Su Excelencia Miguel Trovoada, Ex-Presidente de la República Democrática de Sao Tomé y Príncipe y actual Presidente de la Comisión del Golfo de Guinea, le había pedido mi número de teléfono para hablar conmigo, pero que no se lo había podido dar sin antes consultarme. Le autoricé, como era de esperar, que se lo pasara, tratándose de una personalidad de esa envergadura.

Al día siguiente, tras la jornada de trabajo, y ya en mi residencia, recibí por mi teléfono móvil, la esperada llamada.
Me sorprendió que, de forma directa y sin formulismo alguno, me dijera directamente “Hola Agustín” antes de exponerme, sin transición alguna y sin vergüenza ni disimulo, la difícil situación en que se encontraba, para pedirme después ayuda de la Embajada de Guinea Ecuatorial.

Había sido el Excmo Sr. Trovoada invitado a participar en esa conferencia gubernamental, en la que, además de los tres países citados, los círculos de la industria petrolífera de casi todo el hemisferio occidental y, por supuesto, Gran Bretaña, teníamos al Gobierno del País anfitrión siguiendo las deliberaciones. Lo curioso es que todos estos elementos no tomaron la más mínima disposición para dispensar a una personalidad de esa envergadura lo más elemental de las atenciones protocolarias debidas a su condición y rango. Nadie acudió a recibirle al aeropuerto; no tuvo siquiera el simple derecho a pasar por el salón de honor gubernamental del aeropuerto y sufrió estoicamente las interminables hilares que se forman en el servicio de inmigración del mismo, hasta que unos agentes descorteses, prepotentes y carentes de todo sentido de respeto por las personas, cuando ven en fila a un negro, le escrutaron con miradas inquisitivas, antes de dejarle pasar el control como quienes hacen favor a un mendigo.

El pobre ex-Jefe de Estado, Presidente de la Comisión de una de las organizaciones sub-regionales más prometedoras en el contexto africano actual, había entrado en el Reino Unido, uno de los países más informados del mundo occidental, ignorado de forma categórica y ostensible por las autoridades – incluidas las de fronteras.

Por eso, ante la angustiosa perspectiva lúgubre de re-atravesar el infernal laberinto de la humillación que es el servicio de fronteras del Reino Unido, que es peor cuando se sale de él, por las humillantes medidas de “pseudo-seguridad”, con las vejatorias ceremonias de sacado de zapatos, cinturones, chaquetas, vaciado de bolsillos, etc. por no hablar del scanner, tanto de la máquina como de las acusadoras miradas de los agentes de emigración, decidió acudir al único recurso que tenía, en un instinto de supervivencia, llamando a la Embajada que creía más afín a su país de origen, dado que Sao Tome no tiene representación diplomática residente en Londres, para ver si podía, de alguna manera, librarle del calvario que sabía le esperaba, procurándole un mínimo de cobertura diplomática, para ver si las autoridades británicas, en consideración a eso, le acordaban una ínfima parte de su ya mancillada dignidad.

Accedí, como era lógico y con prontitud, a su petición movilizando de forma inmediata al personal de la Embajada, para que empezar los siempre dificilísimos trámites para conseguir un poco de la efímera atención que el Foreing and Commonwealth Office acuerda al cuerpo diplomático acreditado. Así, se puso a su disposición el mercedes oficial de representación de Embajada; se obtuvo, previo pago por las Embajada de 450 libras esterlinas, el permiso de que esa personalidad pudiera transitar por el salón de protocolo del aeropuerto y, el día de su salida, 20 de noviembre, el Agregado Económico como el Encargado de Relaciones Públicas de la Embajada de Guineas Ecuatorial en el reino Unido, le acompañaron al aeropuerto, hasta introducirle en dicho salón, puesto que no tenían acceso a otras estancias y etapas previas al embarque…

Cuarenta y cinco minutos después de que se me hubiera informado, por el personal de la Embajada, de los trámites realizados, hasta la espera del embarque, recibí la llamada del Sr. Presidente, quien, ya a bordo del avión, que había retrasado su salida en media hora, quien quiso significar su agradecimiento por el ejemplo de solidaridad tenido por la Embajada para con él para, a renglón seguido, añadir con un tono de pena.” pero no he podido evitar lo que tanto miedo me producía: me he sacado los zapatos, me he sacado la chaqueta, el cinturón, las gafas, los gemelos y el reloj; me he vaciado los bolsillos y he pasado por el escaner y la terrífica mirada de unos agentes que me insultaban con la vista y me humillaban con sus gestos, sin el más mínimo respeto debido a mi condición y edad”.

Trovoada se fue, cargado de la humillación infligida, no a él sino a todo el continente africano. Estará ahora en Angola, sede la Comisión del Golfo de Guinea, cuyos países miembros producen gran parte del petróleo con que este occidente prepotente alimenta a sus ricos coches y sus máquinas que hacen su industria del desarrollo.

Mi pregunta es la siguiente. ¿Qué trato recibirían Tony Blair, José María Aznar o cualquiera de los dos Bush si, por uno de esos “si acaso” visitaran uno de países de nuestro entorno? ¿Serían sometidos al flagelo de las mismas humillaciones y desconsideraciones? ¿Vinieran en plan privado u oficial, producirían en nuestros dirigentes y servicios la misma gélida indiferencia con que se ha tratado a Trovoada en el Reino Unido?

¡Desde luego que no!


Si hasta comerciantes del tres al cuarto, en sus viajes al exterior utilizan olímpicamente nuestras salas de protocolo, ya no digamos funcionarios europeos de los rangos más bajos de la administración que visitan, de vez en cuando, nuestros países. Esos son tratados como dioses menores.

Mi escrito no es de odio hacia nadie, es de frustración; mi relato no tiene la intención de levantar propuestas o polémica alguna de tipo estridente y patético, solo para que, como personas responsables, se consideren estos aspectos en nuestras administraciones y, de manera responsable, con vistas a plantearse fríamente qué tipo de relaciones se siguen manteniendo, por el occidente, con el continente africano y, sobre todo, si no existen comportamientos camuflados de reivindicaciones tendentes a actuar por meros prejuicios y no por la razón de ser de las cosas. ¿Qué se esconde tras el ridículo escudo de “las normas”, que permite seguir inflingiendo desprecio y escarnio a dignatarios de nuestros países, ante la indiferencia total, si no el consentimiento, de los gobiernos?

Trovoada llegó a Angola; le comentaría el tema al presidente Dos Santos, y quizás éste se lo mencionaría después a sus “pares” en uno de esos encuentros que suelen tener y todos comentarían ¡estos blancos! ¿Y así debe seguir siendo? ¿Grandes honores, hasta los más bajos niveles de los funcionarios del occidente, cuando viajan a nuestra África paradisíaca, y el más grande de los desprecios y desconsideración a los más altos dignatarios de nuestro continente, cuando éstos visitan Occidente?

No, no llamo a una nueva guerra de liberación; llamo a la exigencia del cumplimiento del principio de igualdad en el trato entre los Estados y sus representantes; llamo al respeto de las personas, por las instituciones que representan, con independencia de que procedan de “bananolandia” o “prepotenciolandia”; llamo a la deposición de actitudes prepotentes por parte de un occidente que, sin embargo, ya no tiene lecciones que darnos en cuanto a la ética y los valores ; llamo a una toma de conciencia, por parte de nuestras instituciones, para que interpongan su orgullo a la prepotencia, exijan del occidente respeto del occidente, el mismo que damos a sus representantes que llegan a nuestra vera.

Para que 2010 sea feliz, próspero y prometedor para todos… Para que el año 2010 conduzca a la desaparición (por lo menos en su inicio) de la inconsciencia, la prepotencia y la ignorancia de los valores de los demás… Y para que nos conduzca al comienzo de una sociedad planetaria de aceptación y respeto de la diferencias; para que nuestro país sea el ejemplo de hombres que avanzan y se superan en pro del bien de su ciudadanía, de su pueblo ¡y de sus objetivos de desarrollo.

¡FELICES FIESTA DE NAVIDAD Y PROSPERO AÑO NUEVO 2010!

 

 


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