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“Detrás de un gran hombre, hay una gran mujer” y ¿qué tipo de un gran hombre está delante de una gran mujer en nuestra sociedad?

Por: Laureano Nsue Nguema

Detrás de un gran hombre hay una gran mujer”, una frase muy conocida y utilizada en nuestra sociedad, sin ser realmente útil.

El mundo en general y nuestro país en particular, hace un esfuerzo por conseguir que la mujer y su rol en todas las sociedades, se comparase al del hombre; pero no creo que a alguien, hablando de nuestra sociedad, se le haya ocurrido analizar, cuál es verdadero papel del hombre en nuestra sociedad para presumir si de verdad, es un modelo a imitar. Supongo que cada sociedad tiene un trayecto que transitar, determinado por los objetivos que pretende seguir; pero la nuestra, habla constantemente de una manera y obra insistente de otra. Los hombres maltratan y matan a sus mujeres, los enfermeros y médicos veden medicamentos robados en los hospitales, los policías piden dinero a los conductores de vehículos , en vez de exigirles que se documenten; los profesores dejan pasar el curso a los alumnos a cambio de dinero y a las alumnas a cambio del sexo; los jóvenes se acuestan con las mujeres casadas de los mayores y los viejos se acuestan con las niñas de las edades de sus hijas; los empresarios expulsan a los empleados de sus trabajos sin practicarles las liquidaciones; los pudientes ocupan terrenos de propiedades ajenos, la mayoría de los casos, sin indemnización alguna; algunos acuden a los hechiceros, sacrificando a sus hijos y mujeres, según ellos, para generar dinero y riquezas. Estas y otras más, constituyen la acción del hombre en nuestra sociedad.

Hay que analizar el tipo de hombre que está delante de cada mujer. Este hombre que comete tantos atropellos en la sociedad tiene una mujer esposa, tiene una mujer hermana, tienen una mujer madre, tiene una mujer suegra, etc., y la gran mujer que está detrás de un gran hombre tienen que jugar un gran papel para enderezar a aquellos que se ganan la vida incordiando o atropellando el derecho de los demás, incluido el de la misma mujer de nuestra sociedad.

El gobierno ha hecho mucho esfuerzo para colocar a la mujer en son de igualdad, pero esa igualdad solo es de oportunidad para conseguir empleo y formación. Este es el papel del Gobierno, pero la lucha por conseguir la igualdad integral, que abarca a toda actividad o ejercicio del hombre en la sociedad, les incumbe a todas las personas, hombres y mujeres. Y cuando es así, debe haber una orientación de la construcción de unas estructuras social global que determine los objetivos que queremos alcanzar para consolidar una sociedad modelo. Estos objetivos, tienen que estar manifestados en ciclos de conferencias y campañas que expresen el modelo de la sociedad que pretendemos; organizados por el Ministerio de Asuntos Sociales y Condición de la Mujer, apoyado por otros Ministerios que están directa e indirectamente implicados en los temas de asuntos sociales, así como los organismos internacionales.

La igualdad de oportunidad no es el único patrón o unidad para medir el grado de igualdad conseguida por la mujer respecto al hombre. La convicción de la superioridad del hombre sobre la mujer, ha dado mucho de que hablar y seguirá siendo objeto de serios debates en varios foros nacionales e internacionales. Se constata un mínimo esfuerzo del hombre por ceder a la mujer la igualdad; pero ella misma debe dar doble esfuerzo, porque a la mujer le toca hacer dos roles preponderantes para salir de su situación y examinar si el destino que le marcan los hombres es el mismo que quieren para ellas mismas. El primero consiste en alcanzar la igualdad en todos los ámbitos positivos. El segundo es tratar de construir el modelo de hombre capaz de marcar los objetivos sociales coherentes con las exigencias determinados por los organismos internacionales para conseguir una igualdad justa.

Mediante el sistema de análisis sociales se puede llegara a determinar cuál es el papel específico del hombre y el papel específico de la mujer en nuestra sociedad, etc. no se puede hablar de la igualdad de forma absoluta porque el hombre y la mujer han sido diferente desde la propia naturaleza, tales como los rasgos físicos, la anatomía, etc., sabiendo bien que esto no le hace a nadie ni superior ni inferior.

A los hombres les interesan que las mujeres no se liberen porque actualmente tienen muchos privilegios económicos y emocionales.

En todos los sistemas y sociedades, los hombres tienen más libertad sexual, mayor poder económicos y trabajan interesantemente. La mujer, para conseguir su igualdad respecto al hombre, no debe conformarse con que los hombres lanzaran la campana al aire con gritos de igualdad entre ambos. Aún queda mucho camino por recorrer, no existe diferencias fundamentales entre el hombre y la mujer, que no hayan sido organizados por los condicionamientos sociales, tradicionales y culturales. En todas las sociedades, el hombre es el centro de atención y se siente obligado a demostrar su machismo, agresividad e iniciativas que hacen que permiten y garantizaran aún más su hegemonía en todas las sociedades. Lo básico no es que la mujer se convierta en hombre ni viceversa sino rechazar los estereotipos sexuales, sociales, tradicionales, culturales, etc.


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