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Por: Patricio Meñe Michá Abeme
En la noche del miércoles 15 de julio de 2009, la Televisión Guinea Ecuatorial proyectó imágenes de la excelentísima señora alcaldesa de Malabo presentando material de limpieza recién adquirido por el Ayuntamiento, esa no es la primera y por supuesto que tampoco la última ocasión que se informe en las pantallas televisivas semejante suceso. Ni que sea este ayuntamiento capitalino el único que haga esa triste, vergonzosa y barata publicidad. En años pasados el ayuntamiento de Bata presentó en la tele mucho material y personal traídos de Gabón para “limpiar” Bata, es decir que hasta esos gaboneses llegaron acá para “enseñar” al guineo ecuatoriano cómo hacer limpieza en sus ciudades… El final se sabe por todos nosotros: en pocos meses los vehículos se hicieron chatarras y los gaboneses regresaron a su país con los bolsillos llenos, actualmente no queda rastro ni del material ni de la enseñanza y aprendizaje recibidos del personal del ayuntamiento de Bata.
También en el pasado reciente, el ayuntamiento de Eraúl Ivina gestionó en USA material y formación del servidor municipal en el manejo de la basura… Aquello solo queda en el rincón del olvido de algunos cerebros de este pueblo.
Si se considerase a un ayuntamiento cualquiera como un hogar con un cabeza de familia que se interese mucho por la salud local, y se responsabiliza a un miembro de la familia la actividad higiénica en general (alcalde o alcaldesa), esa persona tomando iniciativas para cumplir con su encargo, lógicamente no precisa hacer bulla para decir al vecindario y colectivo familiar lo que está haciendo o propone hacer. Pues eso no es novedoso.
En cambio sí es novedoso el resultado del cometido: la limpieza manifiesta. Como se dice a menudo que “una imagen vale más que mil palabras” y, si añadimos el dicho Fang de “etút dj´aküiñ asuh nê bot bêyen” (sale el bulto en el rostro para que sea visto por la gente), o recordarnos que “obras son amores y no buenas razones”; todo ello porque la vista de los mismos comunitarios y la de los visitantes valen de por sí para garantizar las realizaciones.
En otras palabras, que un ama de casa compre escoba, jabón, lejía, cubo y fregona, etcétera, al objeto de hacer limpieza; no es razón de propaganda publicitaria, ya que se sabe que ese material es necesario para ese cometido. No importa la calidad del material sino el resultado del trabajo hecho con el material. Es también como que un vecindario de Kam-Esacunan en el distrito de Micomeseng cortara ramas de palmeras para barrer la calle, machetes, lima, azada y pala para chapeo y otras labores de higiene ambiental del poblado; ¿debería presentar al vecindario ese material para publicidad?
Ahora bien, ante esos excesos excesivos de publicidad de la alcaldesa de Malabo relativo al estado pulcro de la ciudad y barios colindantes, duele observar la realidad de nuestra vida cotidiana: el envenenamiento ambiental está reinando por doquier a causa de la inundación de la basura: hay momentos en que un perro atropellado en plena vía urbana se queda ahí pudriendo durante semanas e intoxicando a la gente sin que los basureros municipales lo sacaran, como el de la cercanía del Ministerio de Información y Turismo y el del Centro Baha´i en Ela Nguema. La foto presenta a los niños urbanos hurgando desperdicios en un montón de basura de muchas semanas en alrededores del campamento de la marina de Ela Nguema, y como este hay muchos en toda la capital; los riachuelos que en algún tiempo fueron limpios se han convertido en almacenes de inmundicia municipal. Así se ve igualmente el parque de automóviles del hospital de Malabo inundándose de basura para aumentar las infecciones de la zona sanitaria.
Repetimos de nuevo que “una imagen vale más que mil palabras”, la realidad de gestión y realizaciones del Ayuntamiento de Malabo es positiva en menor porcentaje respecto a la construcción del mercado de SEMU y muy negativa en el manejo de basura, disposición de agua potable a los ciudadanos, la actuación de rapiñas de los recaudadores y guardas municipales (¡ayer unos individuos de cobradores de arbitrios detuvieron a beninesa por no se sabe realmente el motivo, decían llevarla a la policía!… Luego de amenazarla la recibieron cinco mil francos CFA sin darle justificante alguno). Uno se pregunta a veces, ¿dónde la policía municipal con tanto desorden urbano de Malabo? ¡Ah, están ahí donde pueden sacarle al distraído conductor algo!…
Los recogedores de basura son unos escandalosos que cierran paso a los vehículos en pleno día activo, van desparramándola a su paso y los residuos son Lamar de infectantes; otros simulan sacar polvo y echan basura en los canalones abiertos… (¡!).
En todo caso, es de animar y reconocerle mismo tiempo a la Excelentísima Señora Alcaldesa de Malabo por sus gestiones, pero igualmente le sugerimos más limpieza de verdad en Malabo y menos publicidad del material que, por sí solo sin el debido uso, no nos vale nada.
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