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Por:Patricio Mêñê Micha mí-Abêmê
Parece que de los últimos inventos, el teléfono móvil es el más usual y el más apto para todos. Eso es, un paso firme hacia la “igualdad de derechos sin deberes”… Pues, al no precisar censura ni autorización, todo ser humano tiene libre acceso a él SIN DISCRIMINAR, CANTANDO LIBERTAD.
Por eso lo usa quien quiera y pueda tenerlo, incluidos los recién nacidos a quienes se enseña el uso del “indispensable aparatito” que, tampoco tiene reglamento.
Uno de los maestros del centro Acacio Mañe (EGB) echó fuera a varias de sus alumnas, porque mientras explicaba la lección, una de ellas escuchaba su canción predilecta en su teléfono móvil - y averiguando en la sala el profesor, descubrió otras con el aparato y los auriculares puestos… Allá afuera es donde las agraciadas se divertían con chistes y chismes a cerca de su expulsión de la clase; en lugar de lamentar por perderla, o pensar que sus parientes presumieran que estarían beneficiándose de la jornada escolar, ya que se aproximan las vacaciones – claro que ellos apenas se enteran de las aventuras de sus hijos y protegidos en los centros donde frecuentan.
Es decepcionante que las “luchas contra la explotación sexual de las niñas”, empeñada por el gobierno, organismos e instituciones afines de ese fenómeno mal atribuido solo a los varones, caiga en sacos rotos. Porque de nada sirve el derecho al que no antecede el DEBER. Las muchas atenciones dedicadas a las mujeres en Guinea Ecuatorial pierden sentido cuando la mayoría de ellas se sienten “ofendidas” por ello. Precisamente rechazan toda forma de educación y abrazan el auto explotación sexual, encantadas como no lo hacen con la formación.
De ahí que alumnas y estudiantes de Malabo hagan serios “sacrificios” por tener un teléfono móvil, para estar en contacto directo y permanente con su mundo preferido: el mundo de los sueños artificiales. Empeño que no dan en la asimilación de los deberes escolares.
Para estas mujercitas, hijas, hermanitas, sobrinas, nietas y bisnietas nuestras; por las que nos matamos para su educación y preparación cara al futuro, el material escolar se ha sustituido o complementado por ese chisme bien conceptuado en su invento, pero varias veces empleado de manera abusiva o descontrolada.
En clase, muchos alumnos (muy especialmente las mujercitas), manejan más el teléfono que cuadernos y bolígrafos, ¿por qué? Simple es la respuesta: comunicarse en permanencia con él o ella, enviar y recibir mensajes de citas, chistes, chismes y groserías; escuchar música, ver pornos y otras películas, sacar fotos y filmar escenas indecentes. Y no solo es en clase, también en sus casas, en las aceras, bares, reuniones…
Y el director del colegio Aneja Luter King tiene confiscados de sus alumnos muchas decenas de teléfonos por violar la normativa interna que prohíbe su uso en las horas de clase, so pena de retenérselos hasta el fin de curso.
El teléfono móvil es hoy en Malabo como una especie de droga infantil-juvenil, que afecta particularmente al sector estudiantil; sus consecuencias directas inciden en la moral social y al rendimiento escolar de los implicados. Debería tomarlo en serio la superioridad.
Hablar de las próximas posibles disposiciones contra “abuelos que se acuesten con sus nietas, etc., es buena idea a la cual se debe anteponer serias medidas contra la importación de pornos, las páginas Web de la misma índole, libros y fotonovelas XXX, excursiones exóticas a las playas y montañas (en Bata está proliferando las peligrosas excursiones playeras nocturnas) y, más que nada: las modas desnudas y el uso de bebidas alcohólicas por las menores de edad; hábitos con tendencia a esas malas costumbres. De hecho, las chiquillas “modernas” pierden todo sentido de pudor y son más atrevidas, mucho más que las adultas; de ahí la pelea diaria en casa con los parientes, cuando se las desea orientar a la moral.
Tentado estuvo algún que otro padre o tutor por aplaudir la decisión parlamentaria de frenar los escandalosos coros de animación y las series pornográficas de la tele, que ya estaban invadiendo o, han invadido la buena siembra con su cizaña inmoral; pero se vacilaron debido a que aquí es mucho más fácil decidir, sancionar decretos y leyes, etc., QUE HACERLOS CUMPLIR.
No estaría mal que la Superioridad velara por la aplicación de las normas sociales, pues, LA DIRECCION GENERAL DE TRAFICO es un buen ejemplo de que. Esta está siendo aplaudida y bendecida por buena parte de los ciudadanos, gracias a ella el taxi de Malabo ya se distingue y las matrículas de vergüenza irresponsable se están desapareciendo – claro que todo no se cumple jamás a 100%, pero encomiable es esa labor. Si la Ley es despreciada, eso puede deberse a la tolerancia o la ineficacia de alguna que otra autoridad; nunca se convence nadie de que la Ley esté sometida a la maldad.
Por supuesto que una disposición de control legal, que regule el uso de los teléfonos móviles por los alumnos en salas de clase, nos ayudaría a todos: profesores y maestros, padres y tutores, los mismos alumnos y la sociedad. Y que nosotros los parientes y tutores no nos cansemos de “violar la democracia” en casa: a la verdad, NADIE NOS AYUDA LA CRUZ de costear la formación de nuestros hijos que la falta de rigor en aplicar las normas sociales transforma en deshonra. Por el contrario somos objetos de malos reproches e insultos por lo que hacen los niños aquí y allá, en nuestra ausencia
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