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Por: Patricio Mêñê Micha mí-Abêmê
La foto presenta a un joven hijo de algunos pretendidos buenos padres, echado en la basura como basura, por haber ingerido unas cuantas copas o latas y botellas de bebidas alcohólicas A PLACER. Lo encontraron en medio de la carretera en un lugar de Malabo, cuando ya los buenos ciudadanos se alejaban ahí al no reconocerlo nadie – esa es una de nuestras ideas importadas: ¡pasar por alto el apuro del prójimo! – Pero el fotógrafo y otros buenos samaritanos se acercaron más al objeto de asegurarse de su estado. ¡Estaba borracho, como una cuba!...
La imagen demuestra la lección que le enseñaron los “samaritanos”: ¡dejarlo así en la basura, como basura, porque era entonces basura de persona; por haberse dejado beber por la bebida, en vez de beberla él! – Semejante enseñanza ayudó a muchos beodos en el pasado colonial y autónomo de nuestro país:
“Cuando la policía encontraba tirado un borracho, lo llevaba a la morgue y lo acostaban cómodamente junto a un cadáver…” – los resultados eran positivos a más de 90%. Pues los ciudadanos uniformados se cansaban del alboroto de muchos de ellos en la celda al despertarse de la borrachera.
En estas bajezas de experiencias amargas se sucumbe la actual y futura generación guineo ecuatoriana, pese a las advertencias del daño que sufriría ella misma al ofrecerse voluntariosa para consumir drogas. Y eso que, con la misma voluntad con que nos vamos a tomar, podemos también dejar de tomar; solo es cuestión de valor. Pues, “la decisión hace el hombre”.
Yo podría resumir mi experiencia: “Fue en Santa Cruz de Tenerife en el año 1.970, mis amigos y compañeros eran muy amantes del tabaco, alcohol y demás; cosas esas que yo odiaba y ellos me despreciaban por eso.
Una vez me convencieron de que eran cosas de hombres y me tendieron una trampa: En su casa de La Laguna me invitaron muy temprano para organizar unas juergas, pero antes nos dimos un desayuno suculento para seguir después con todo lo que puede incendiarle el cuerpo y el espíritu a uno, en un vaso grande se mezclaba toda marca de bebida alcohólica que yo jamás había probado. Siendo la primera experiencia, supieron que no resistiría, por eso poco a poco me fueron abandonando uno por uno y me quedé solo. Vano fue mi deseo de seguirlos, acabé K.O., y la criada Olga me socorrió: desnudándome, me metió en la bañera llena de agua; luego preparó unos brebajes que tomé a la fuerza y me acostó. Después de ese día me convertí en beodo de verdad hasta repetir la misma escena en unas vacaciones, cayéndome K.O. de nuevo donde residíamos en Santa Cruz; entonces fue la esposa del conciudadano Esteban Mba Zôh la que me alivió con el mismo procedimiento que Olga.
Tabaco de muchas marcas fumé, hasta en las pipas dobles que compré ¡para que los demás supieran que yo era un hombre…! Y con todo ello, las pendencias y otros problemas. Un buen día, mi amigo “chicharrero” Antonio Rueda que me apreciaba bastante, me invitó en su estudio (era fotógrafo profesional), lo primero que me saludó en la entrada de su Estudio Foto fueron las fotos de cuantas tonterías yo iba haciendo en las borracheras… ¡No me desmayé de vergüenza, pero decidí a no tomar más!
En otro episodio de mi pasado incierto, una vez vuelto aquí en Guinea, en tiempos del Presidente Macías, la vida era de lo más difícil de roer para mí… Hasta encontrarme con dos chicos de Niefang, nos hicimos amigos; más como eran traficantes de adormidera o marihuana (bahang o banga) desde Camerún… Pero “para ser buen traficante de droga es preciso ser además un buen consumidor”, de modo que empecé a fumar a modo de investigador que como adicto – yo deseaba saber de las fuerzas de esa planta y, en nada me convencí, aunque me hice drogadicto.
Esa vida aventurera y arriesgada me enseñó bastante… Pero tuve pulmonía debido a ello, me decidí de una vez por todas a no más fumar ni marihuana, ni puros, ni pipa, ni cigarros de marca alta o baja… La bebida me pruebo cuando y como quiero a veces por cortesía que por placer. Hasta hoy fecha.”
Por eso mi ruego y consejo personal a los fumadores y bebedores es, que examinen su conciencia sobre el uso de esos productos nocivos, luego que dejen de recurrir en medicamentos tradicionales y modernos para librarse del hábito, a menos que se adelante a ello la propia voluntad. Se puede librarse de las drogas como y cuando se desee.
Bebedores: ¡bebed la bebida, pero que NO OS DEJEIS BEBER! Por honor a vuestra personalidad, a la familia, a la población y al País..
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