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Minerva, o la conservación de la belleza natural ecuatoguineana

Por: Patricio Meñe Micha Abeme

Por las calles de Malabo se le ve con frecuencia subir, bajar, ir de acá para allá y de allá para acá; que de no ser por el distintivo muy natural omnipresente en su cabecita adorable, difícilmente llamaría la atención una jovencita de 19 años como ella.
Es baja de estatura, cuerpo fino y recta de postura; en su cara redonda los ojos de mediano tamaño y semipobladas las cejas, debajo de las cuales baja una nariz regular que se dirige hacia una boca grande de labios carnosos cuya sonrisa agrada hasta el corazón más insensible.
Pero en realidad, lo que más curiosidad da a la figura de esta mujercita negra made in Malabo natural de Baney, es el denso cabello natural que puebla su pequeña cabeza; cabello muy propio, abundante y llamativo que muchas de las otras mujeres envidian y un tanto de hombres quisieran acariciar; mientras los más curiosos solo desean tocarlo con sus manos.
Se llama Minerva Salomón Sepa, estudia 6° curso de bachillerato en el Instituto Bioko Norte de Malabo, vive en el barrio Los Ángeles. La abundancia y cualidades de esa cabellera no siempre han atraído o atraen gente buena, ella misma nos ha contado las penas sufridas desde la niñez por ellas: se la cortaba con malicia arguyendo que esa era causa de su pequeña talla, porque “tanto cabello no deja crecer ni engordar a nadie”. En una ocasión su compañera le quemó buena parte del cabello en 2003, por envidia y cuando cierta gente le ve pasar le llaman bruja, vampiresa o sirena y otras cosas más insultantes; pero no les hace caso porque no tiene ni sabe de lo que le dicen.
Dice que ella misma ignora el origen de su pelo, le es natural y no sabe cómo llegó a su cabeza ni la manera en que crece; solo que lo tiene y nada más. Por los constantes cortes imprevistos y malintencionados de sus cabellos por la gente, llegó a los 15 años sin poderlos conservar, es decir, lo que son ahora es a partir de 2.005: crecida de tres años. No lo deja suelto por las molestias ya explicadas arriba.
“No comparto la idea de que tengo esta talla por el pelo; conozco gente gorda sin cabello abundante en sus cabezas y otra flaca que parece sirenas del mar. Me gusta llevar mi cabello como está o trenzarlo (a veces a tres a cuatro días para el trenzado que se hace en la foto 2). Unas veces prefiere más recogerlo en una sola cola enrollada en eses o en moño de serpiente, foto n°1. No uso ningún producto químico para mantenerlo ni mucho menos lo mezclo con otro tipo artificial” –dice.
La cabelluda Minerva de Malabo, a parte de ser estudiante, es también cantante y bailarina. Aprende y toca la guitarra, canta y baila temas variados, entre típicos y modernos. Es miembro del grupo El 7° Arte del Centro Cultural Español de Malabo, con él ganó el segundo premio en un concierto en el año 2003, con la canción “El SIDA es una realidad”; le gustaría hacer teatro y, sobre todo, sueña con ser diplomática; por eso asegura que cuando acabe el bachillerato estudiará diplomacia.
“Aconsejo a las otras mujeres conservar y valorar bien su cabello manteniéndolo natural, evitando o, reduciendo el uso de los productos químicos, que son perjudiciales muchas veces”.
“No me molesta que otras mujeres pongan pelo artificial para su belleza, aunque personalmente no me interese”. Sigue comentando Minerva Salomón Sepa, la conservadora de la belleza natural cuyo cabello deja mucho que decir a los “decidores”. Las fotos harán por sí solas, que cada cual opine como quiera de esta joven baneina de 19 años con un moño de serpiente negra en su cabeza.


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