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La indisciplina de centros escolares nacionales, una pérdida de valores
y de prestigio del país

Por: José Antonio Ndong

La disciplina es una materia, ciencia o técnica que se enseña en un centro docente; conjunto de reglas para mantener el orden entre los miembros de un grupo y obediencia a esas reglas; mientras que disciplinar, es enseñar un arte o una ciencia a una persona; hacer guardar el orden entre las partes de un grupo de personas e impone un castigo etc.
Sin embargo, educar es desarrollar y perfeccionar las facultades intelectuales y morales de una persona; instruirle en las normas y comportamientos sociales etc. Lo que implica, que en la búsqueda de objetivos y del buen funcionamiento de los centros académicos del ámbito nacional; sobre todo, en el desprecio que muchas escuelas y centros han ganado en los últimos días de parte de la sociedad; debido a múltiples razones: la jerarquía obsoleta, la falta de consideración de una sección importante como la disciplina, el intrusismo profesional, etc. Estos y demás elementos; y sin despreciar ningún otro componente pueden ayudar al departamento tutor en ayuna de encontrar mecanismo de levantar y ganar de nuevo la consideración que ese sector se merece en nuestra sociedad. A pesar de los esfuerzos del gobierno y el desprecio encarnado al personal del sector.
Una jefatura de disciplina es otra sección medio académica disciplinaria, puntal para la obtención y consecución de los objetivos y programas fijados ya sea desde el departamento tutor o por los mismos centros. En esta sección, no sólo es lo anteriormente citado, como los únicos valores sino que también, es pilar en la persecución del orden, control de comportamientos del profesorado y del alumnado, durante el año académico.
Su desprecio o su falta de consideración ha desbordado siempre en los centros nacionales, sobre todo, en aquello que los gobiernos han llamado en otras ocasiones “buena o calidad de enseñanza”. No puede haber una enseñanza buena o de calidad donde no hay orden, ni control de comportamientos del personal; porque, lo más probable es que cada profesor o cada alumno pretenda hacer o deshacer lo que le plasma; por ello, y para evitarlo; la incorporación de la jefatura de disciplina en los centros, como una sección más de la directiva de un centro y que tenga un lugar fijo, sería muy importante para mejorar el funcionamiento disciplinario de un centro. Ofrecer a esa jefatura de disciplina, los términos de referencia para con los que debe utilizar en esa labor como asignarla un espacio físico para tratarse o resolver los diferentes casos de la disciplina; tal como es la jefatura de estudios, la secretaria administrativa del centro, o la dirección etc. muchos centros se verían totalmente cambiados en el aspecto de la indisciplina que sobre sale en casi la mayoría de los centros del país.
No se pretende decir que los centros educativos nacionales no conocen dicha función, no; todo lo contrario, sino que se proyecta enfatizar que el Ministerio de educación y los mismos centros presten una mayor atención y consideración a esa unidad, que está siendo muerta o se queda sin valor en muchos centros del ámbito nacional; el Jefe de disciplina de un centro, casi, y en muchas ocasiones ha parecido como si su única función en el recinto escolar es chillar y castigar a los escolares; que por eso, suele ser el personaje docente con pocos amigos en el recinto escolar; castigar y/o gritar a los alumnos no es la única función de ese responsable de la disciplina, sino que debe tener otras, que de él se necesita otra educación: una educación social, una educación moral y de valores que esta sociedad exige de los centros educativos. Y entablar perfectamente una relación entre los alumnos, profesores; y alumnos con profesores; mediante un dialogo sincero con cada uno de ellos y con los tutores de los alumnos.
Sin embargo, los centros escolares nacionales, muchos de ellos han funcionado utilizando la jefatura de disciplina en la mente, la directiva del centro, ha confiado dicha responsabilidad a un profesor de caracteres fuertes y duros; y el supuesto Jefe de disciplina, a veces se convierte en un vocero, conserje, enemigo de los niños; y es más no le consideran como miembro directivo, ni está siendo compensado, quién sabe si es por la ausencia de un espacio físico (despacho); a pesar de que, el jefe de disciplina tiene la misma consideración y quizás mucho más en el funcionamiento de un centro educativo; por lo tanto, debería tener una consideración igual o mayor que la jefatura de estudios, la secretaria administrativa etc.
La jefatura de disciplina, en los centros nacionales ha sido mal concebida en nuestra jerarquía, no se le ha dado el correspondiente importe que merece a nivel del organigrama colegial. Su rol y su misión, en cuanto a la disciplina interna de cada centro de aprendizaje son importantes. Un encuentro de personas de diferentes procedencias y con distintas actitudes, requiere un órgano encargado que actué para controlar esos caracteres. Sabiendo que, donde hay orden y se cuida con esmero las normas, es más fácil la transmisión de informaciones y de alcanzar los objetivos y programas trazados.
La jefatura de disciplina es muy importante, y puede ayudar mucho a aliviar el desprecio que cierta parte de la población tiene a la enseñanza nacional; y eso pone en tela de juicio el prestigio educativo de un país. Algunos centros privados – religiosos se han llevado elogios en la enseñanza por que en ellos funciona esta sección disciplinaria.
No en vano, el gobierno instala las comisarías de policías de orden público en los barrios y pueblos; como lo que se puede probar en Bikuy -Bata Litoral,- que el gobierno después de la construcción del mercadillo de esta zona (Mercado de Bikuy), la otra construcción oficialmente en esa zona por el gobierno es la comisaría y eso dice mucho en términos de orden. (Visita y observación de diciembre pasado).
El Ministerio de educación debería incluir y reorganizar de nuevo las estructuras de los centros educativos, o insertar en las directivas escolares, otras secciones, además de la jefatura de disciplina como órgano encargado de controlar todas las anomalías inmorales anteriormente aludidas según el interés del centro; y asignando de igual forma los términos de referencia; sin olvidar de señalar los limites de sus actuaciones, de cada sección en la directiva para evitar choques en el ejercicio de sus funciones.


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