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Por: Marcelino Nsono Abaga Mañe
El lujo artículo, el mayor de todos, lo que últimamente caracteriza tanto a la personalidad y a la posibilidad ha llegado a ser unos de los mayores prestigios que tiene el hombre actual. Es evidente la importancia que tienen los coches en sentido sociocultural, porque satisface las duras y largas trayectorias, también reduce el mayor factor, el tiempo, y nos acomoda y nos permite lujos extremadamente espectaculares. Estos lujos tienen en gran parte que ver en la manera de aparcar de estos ultramodernos artículos. En la ciudad de Malabo por ejemplo, que dignamente la llamo capital, el porcentaje de los malos aparcamientos es igual a la evidencia del mal manejar de estos vehículos. Es difícil identificar la acera y la carretera, puesto que también hay coches circulando por esas aceras y al peatón le resulta difícil la vida y peligrosa la estancia al no cifrarle dónde tiene que hacer sus andadas. Algunos de esos coches son aparcados también delante de los semáforos que controlan y dan orden a la circulación, pero se ven obstruidas su función cuando delante hay un coche inmóvil afectando a la circulación y en carreteras pequeñas como la que ubica frente a la Tesorería General del Estado, un circulo de evidencia cierta del mal aparcamiento de estos prestigiosos artículos con marcas y modelos de ultima generación expuestos a una ciudad que sigo llamando capital.
Y estos artículos de servicio publico, que modernamente lo llamo Taxi, esos coches que tanto ayudan a la sociedad en sus servicios, tienen el martillo por la mano y señalan en muchos casos los perjuicios de esta ciudad que reitero que es capital. Sus precipitaciones y la falta de paciencia así como el mal aparcar cuando estos recogen a un cliente altera y afecta en mucho al código de circulación.
En estos precisos momentos, donde todos, al menos la mayoría intentan adquirir un coche, el código de circulación debe existir y se debe respetar, pero sobre todo cumplir. No estamos en otro sitio, sino realmente en la sociedad, la circulación tiene que ser ordenada y eficaz, tenemos que identificar la sociedad ya que en un primer plano ya hemos identificado personalidad y posibilidad, mayores privilegios, ahora hay que identificar responsabilidad.
En este marco de equipar nuestras ciudades de grandes infraestructuras, con autopistas y cruces alzadas al corriente del mundo exterior, el código de circulación juega un papel de elevadísima importancia, puesto que es un punto que puede o no valorar la estructura sociocultural de un país ambicioso como el neutro, con ganas de crecer y estar a la altura.
Somos evidentemente un país pequeño en dimensiones geográficas, así mismo en población, nuestra cultura debe ser atractiva y acogedora, responsable y humilde, porque nuestro país goza actualmente de números turistas, visitantes que vienen y observan detalles que talvez sean insignificantes para unos, pero lo cogen, y cogen tanto lo bueno como lo malo y en comparación surgen las estadísticas.
Este prestigioso artículo, que caracteriza personalidad, posibilidad y sociedad, que sea modelo de todos cuando es responsable y digno, y que deje de gozar de lujos extravagantemente espectaculares.
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