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Por: Lucía Angono Mba Angono, Estudiante de periodismo
Los niños están siendo abandonados y extraviados en los y barrios de Malabo. Muchos de ellos están siendo desamparados y hallados en lugares desconocidos y por personas extrañas.
Es el caso de un niño de aproximadamente dos años de edad, hallado por el joven José Luís Torao en el barrio San Valentín sobre las dieciséis horas del martes 15 del presente mes de julio; cuando estaba siendo objeto de molestias por otros de más edad. Razón por la cual lo protegió de esa trauma a la vez que le preguntó por sus parientes y procedencia, preguntas a las cuales el niño no pudo responder dada su edad y José Luís empezó a deambular por el barrio por si encontraba a quien pudiera reconocerlo, con resultado negativo.
Posteriormente lo llevó a la Radio Malabo porque él tenía otros asuntos personales de que ocuparse. Por su parte la radio lanzó el mensaje de socorro reiteradas veces sin sexito.
A la mañana siguiente sobre las doce y cuarenta y cinco minutos, el padre del crío, de nombre Benjamín Bola, albañil de oficio y residente en Luba por razones profesionales, se presentó a los medios de comunicación por el muy repetido mensaje del hallazgo de un niño de parientes desconocidos. Dijo a la prensa que “meses atrás se había divorciado con la madre del niño dejándolo al cuidado de su propia madre (la abuela), llamada Antonia Mani natural de Baho Grande de cuarenta y seis años, pensando que estaría bien protegido.
Llegando en la noche del martes a Malabo, encontró a la abuela buscando al niño desde las seis de la tarde y pensó que estaría en las cercanías del domicilio pero, prudentemente él se presentó a la Comisaría de Ñumbili (Campo Yaundé) y posteriormente a la Radio Asonga pidiendo socorro”.
Digno de mención es la bondad de José Luís Torao que, abandonando sus quehaceres se ha ocupado del niño hasta que sus parientes llegaron a recuperarlo, habiéndolo cuidado como suyo propio, pues estaba desnudo y sin calzados en el momento en que lo encontró; también los de la Radio se mostraron muy amables dándole de comer.
No obstante, es de censurar el mal hábito de ciertos ciudadanos acostumbrados a las falsas alarmas cuando encuentran a menores de edad a distancias un poco alejadas de sus casas y con la capacidad de reconocer las mismas y sus parientes, se empeñan en conducirlos a las emisoras y puestos de policías nacionales con el objetivo de obtener recompensa mal adquiridas y olvidando que el día de mañana les podría pasar algo por el estilo.
Y en cuanto a los parientes y tutores de menores, es imprescindible invitarlos una vez más a que sean avispados poniendo más atención a esos angelitos de quienes nunca se sabe lo que serán para nosotros el día de mañana. Por tanto, eviten la negligencia.
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