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Por: Deogracias Abeso Ndong Ntóngono
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Vista desoladora de lo era el refugio de los malabeños. |
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Me llenan las lágrimas en los ojos cuando cojo la pluma y me pongo a escribir este pequeño texto recordando lo que era unas de las maravillas de esta ciudad Malabo y que hoy se ha convertido en un lugar de vergüenza y desolación en esta bella ciudad.
“La imagen habla más que mil palabras” en este contexto, aunque en otros valdría la pena preguntar, es que una imagen puede hablar que mil palabras.
En los tiempos pretéritos la calle comprendida entre el ministerio de Agricultura y Bosques que bifurca en la actual avenida Hassan II en las inmediaciones de la sede de SEGESA, y con la calle Rey Malabo, al frente de la agencia de GETESA, era la calle más bonita, y un encanto para los ciudadanos malabeños, gracias a su pasillo de palmeras que a sol quemante transmite un clima suave y brisa protector siendo así una maravilla a los ojos de nacionales e extranjeros
Qué ha pasado con lo que era la alegría para la buena vista de la ciudad a un montón de palos sin frutos ni ramas.
Muchos de los lectores de este artículo se estarán echando la culpa a los murciélagos que ahora se ha adueñado de las palmeras de esta calle rendida y cansada sin dueño que sufre a sol lluvia y viento sin que de ella se pueda esperar un socorro,
Es que los murciélagos que ahí habitan son los culpables de la desgracia que aquí aludimos; es que los vecinos del lugar o en su caso la corporación municipal han actuado para evitar esta situación
Si llevamos la vista mas allá de la ciudad de Malabo, en el poblado de Sampaka yendo a la finca de la Casa Mallo tenemos allí una situación parecida a la de la calle del ministerio de Agricultura pero a diferencia de que las palmeras de la Casa Mallo están bien cuidadas, y este cuidado no requiere unas sumas millonarias ni se necesita traer instrumentos y materiales desde fuera, solo con el trabajo, buena Fe de los vecinos, se está consiguiendo mantener un unas de las vistas turístico del poblado de Sampaka
La pregunta es que ¿si se hubiera podido mantener así mismo la calle de la Agricultura?
En cualquier ciudad del mundo las zonas verdes se cuidan como un espejo por que a parte de contribuir a la buena vista de la ciudad, las zonas verdes nos alejan de las epidemias nos protegen del sol de la lluvias y de los grandes vientos, nos ofrecen lugar de ocio y descanso después de una mañana agotador, después de una mala tarde y después de una día gris, nos refugiamos a ella para distraernos y olvidar al aire libre viendo el paisaje de estas zonas
Desde este artículo alertamos a las autoridades competentes a que se eviten a que la situación de la calle aquí referida no afecte a los cocoteros de la calle de la Avenida de la independencia, como los de la Avenida Hassan II los de la UNGE, o de los cocoteros del palacio internacionales de Banapá.
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