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Oviedo en la memoria

Por: José María Duchel de Mumbert

El año 2008 es crucial para la ciudad de Oviedo al permitir recuperar la memoria de grandes hechos del pasado cuyos centenarios coinciden en el mismo. Asi, al cuarto centenario de la creación de la Universidad de Oviedo, fundada en el año 1579 no fue hasta el 21 de septiembre de 1508 y gracias al impulso del Arzobispo de Sevilla, D. Fernando Valdes Salas, que a su muerte legó una importante suma de dinero, cuando inició su andadura, se añaden los correspondientes a dos de sus símbolos más queridos y apreciados, la Cruz de la Victoria y la Cruz de los Angeles, y de ellas vamos a hablar.
LA CRUZ DE LOS ANGELES.
Uno de los símbolos de la ciudad de Oviedo en cuyo escudo figura, se conserva en la Cámara Santa de la Catedral, este año se celebra el XII centenario de su donación a la Iglesia de San Salvador, antecedente de la misma, por el rey Alfonso II el Casto.
Realizada en el año 808 por orfebres continuadores del arte visigodo, se trata de una cruz de madera de forma griega (los cuatro brazos son de iguales dimensiones), forrada de una fina lámina de oro decorada en su parte anterior con 48 piedras preciosas, zafiros, rubies, semipreciosas, granates, ágatas, y entalles y camafeos de origen romano.
En su parte posterior encontramos, extendiendose desde el brazo superior hacia los laterales, la siguiente inscripción:
Susceptum placide maneat hoc in honore dei
Offert adefonsus humilis servus christi
Quisquis auferre presumserit mihi
nisi libens ubi voluntas dederit mea
Fulmine divino intereat ipse
Hoc opus perfectum est in era DCCCXLVI.
Cuya traducción aproximada sería :
«Permanezca esto recibido benignamente para honra de Dios»
«Ofrécelo Alfonso, humilde siervo de Cristo»
«Quien se atreviere a quitármelo»
«Sino que este don de mi libre voluntad lo diere»
«Perezca con rayo del cielo»
«Esta obra se acabó en la era 846».
Debemos aclarar la expresión ERA DCCCXLVI, dado que nos proporciona la fecha de su terminación, el año 846, que parece no coincidir con la celebración en el año 2008 de su decimosegundo centenario, ello es debido a que dicha fecha corresponde a la era hispánica, cuyo cómputo comenzaba en el año 38 despues del Nacimiento de Cristo, y que por tanto coincide con el año 808 de la era cristiana. En algún otro artículo intentaré comentar los diferentes calendarios utilizados a lo largo de la historia y que han provocado no pocos quebraderos de cabeza a los historiadores.
En el brazo inferior se localiza una segunda inscripción,
Hoc signo tuetur pius
Hoc signo vincitur inimicus
que traducida,
«Con esta señal se defiende el piadoso»
«Con esta señal se vence al enemigo»)
nos confirma el carácter de simbolo protector que la misma tenía para la monarquia asturiana.
Una vez descrita, paesemos a comentar las leyendas que a lo largo de los siglos se han tejido entorno suyo. La primera y principal hace referencia a su nombre, CRUZ de los ANGELES, y curiosamente no aparece ninguna de estas figuras celestiales en su decoración. Aclaremos su origen.
La Cronica Silense, escrita en torno al año 1115, recoge en sus páginas la siguiente leyenda:
Hallándose el rey Alfonso II en su Corte de Oviedo y deseando este realizar una donación a la Iglesia de San Salvador, pasaron por ella unos peregrinos que se ofrecieron al monarca para realizar su deseo, comprometiendose a realizaralo en breve espacio de tiempo y en la propia residencia del rey. Aceptó el soberano su ofrecimiento y mientras almorzaba con su Corte la sala contigua, en la que se habian encerrado los peregrinos, resplandecia como si el propio sol se hubiera asentado en ella. No había concluido el mismo cuando los peregrinos le entregaron esta magnífica obra de orfebreria al tiempo que se desvanecian en el aire ya que se trataba de espíritus angelicos.
Este es el origen de su denominación ya que, como dice el cronista, opere angelico fabricata, realizada por obra de los ángeles.
Y como no todo ha de ser historia y cultura, llegado es el momento de comentar una receta propia de esta tierra y que pienso puede ser realizada en esa maravillosa tierra sustituyendo alguna de las verduras por sus equivalentes locales.
Hoy toca el turno a los FIDEOS con ALMEJAS, receta estrella de un restaurante, El Mirador de Toró, ubicado en una de las playas más encantadoras de la costa asturiana, la playa de Toró perteneciente al municipio de Llanes.
Para ello vamos a necesitar, puerros, zanahorias, cebollas, ajos, un poco de aceite, sal, guindilla, perejil, pescados de roca y, por supuesto, fideos y almejas.
Comenzamos poniendo en el fuego un recipiente lleno de agua con los puerros, zanahorias, cebollas y el ajo troceados junto a los pescados de roca y asi preparar un caldo de pescado que será la base del guiso. Tras cocer durante unos 35 – 40 minutos de cocción colamos el caldo y, una vez vuelva a estar en ebullición, añadimos los fideos (cuanto más gruesos mejor), una pizca de guindilla y un poco de perejil picado. Cuando casi esten hechos procedemos a echar las almejas y una vez abiertas, retiramos del fuego, dejamos reposar un par de minutos y,...., listo para comer. Sencilla, rápida y muy sabrosa.
Un fuerte abrazo y, si es posible, hasta otra vez.


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