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Carta abierta a la Mujer Guineana

Por: Roque Bicoro Eyaga

Muy estimada hermana, paz y bien.
Ante todo Mis felicitaciones por el día internacional de la mujer. Me han llegado algunas noticias de lo que ha sido esta fiesta en varios lugares de la geografía nacional. Me alegro de que haya sido un disfrute este día para ti y tus amigas. , Me parece que ha sido de mucha fiesta como todos los años. Fue un regocijo para hombres y mujeres.
Sabes que hemos recibido la información de que todas las calles de las ciudades y de los pueblos habían vuelto a su ornamentación original, por recuperar la belleza de la mujer, que hacía derivar la eminencia de los hombres. ¡Qué más quisiéramos! Si no te acuerdas, a mí me hace venir aquellos tiempos del Filósofo Emmanuel Kant. Ver las calles floridas de mujeres como las flores en el jardín.
Me comentaste que a tu marido le tocó hacer la comida y de otras tares de casa. Al menos empezar por un día al año para ocupar el puesto de cabeza imperante del hogar. No me quejaría. Fíjate, me dirás, ¿si no te tocó la cocina, al menos, te ha tocado ir de copas para un buen rato? No te pases, sé que lo has pasado “a bomba” con tus amigas.
A raíz de estas fiestas, y a propósito de los derechos, ¿has pensado que los tienes todos los días del año? Siempre te has quejado del paternalismo del hombre que acapara todas las tareas importantes. ¡Ten cuidado, no te lleve la comodidad! Como le estés dejando las de casa, acabará haciéndose con todo lo que te correspondías. Como le empieces a dejar lo que hasta aquí te ocupa, espera ver lo que te toque más tarde.
Al contrario, no le veo a mi cuñado con cara de no poder despojarte de toda ocupación, en cambio está para ir conquistándolas todas. Tiene razón, ya que la vida es una continua y eterna conquista. La vida es dinámica, en sí, nunca es cómoda, hermana mía. Por eso es importante que te muevas un poco.
Por cierto, hermana, estas tareas domésticas de las que ahora quieres renunciar (por la etiqueta que la han puesto) para integrarte plenamente en el quehacer social, laboral y para pisar como pisa el hombre, creo yo, son las tareas primordiales que has de afianzar y atesorar. Gracias a ellas, todo hombre, ha pasado por la escuela de tus deliciosas manos y de tus cuidadosas miradas. No son funciones meramente hogareñas. Sino que hoy han transcendido los límites de las funciones domésticas. Se las han elevado a un nivel social y laboral considerable. Por más que lleven hoy otras apelaciones (promotoras y promotores, comadronas y parteras; gestoras y administradoras; consejeras y maestras). Tu tarea de madre ha pasado a constituirse hoy un gran aporte en la educación y realización social. Tu responsabilidad doméstica ha ido, a cada instante, trascendiendo a una labora pública de gran valor. No se puede mantener tan grandes funciones bajo la sombra, encima sin pasar factura alguna.
Me han comentado que con tus amigas, fuisteis cantando y manifestando para reivindicar vuestros derechos. Tenéis que estar atentos a las noticias de vuestro alrededor y os daréis cuenta de que está pasado de moda ya el perder el tiempo empeñándose en las eternas reivindicaciones estériles. Si no te has enterado, estamos ya en otras galaxias donde el sueño conformista descontextualiza todo proyecto de desarrollo humano y económico. Y es más, te lo pasarías soñando despiertos, a estas alturas de la historia. Te deberías poner de orgullo si te enganchas en otros tipos de aspiraciones. Acuérdate de que en el mundo actual, la mujer ha de luchar por el mismo protagonismo social, política y laboral igual que al hombre.
Muy querida hermana, volver a fascinarte en el folklore artístico, sólo para hacer el espectáculo, no es menos que una auto-alienación. No quiero con ello subestimar el valor artístico ni cultural que conlleva, no obstante, corre el riesgo de coronar aquello de lo que te quejas a menudo por el paternalismo reinante.
De todos modos, tendrías que encontrar una salida a tu plena integración social y deberías antes tomar conciencia de las oportunidades que en la actualidad de ofrecen y de tu capacidad para su aprovechamiento.
Pues, mi hermana, seguimos en contacto.
Un abrazo.


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