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Por: Agustín Nze Nfumu
Embajador de Guinea Ecuatorial en Gran Bretaña
Presidente del C. de A. de “La Gaceta de Guinea”
En este mismo espacio, hace algunos números, hablé de la manera inconsciente en que el occidente, “tramposo e interesado” nos hacia tragar, sutilmente conceptos y afirmaciones que, analizados fríamente, resultan, no solo incoherentes con respecto a la realidad que se vive, sino insultantes para nuestros pueblos y sus herencia y trayectorias.
Me explico:
Con harta frecuencia, cuando se habla de temas relacionados con la vida socio–política de Guinea Ecuatorial, por ejemplo, muchos hombres políticos (incluidos los guineoecuatorianos) y la prensa española se apresuran en concluir que “España tiene la responsabilidad histórica de hacer esto, no permitir aquello o exigir lo de acullá…”
Si es de Derechos Humanos, elecciones, incluso la gobernabilidad de nuestro país, que se trata, muchos políticos españoles siempre se apresuran en afirmar ostensiblemente que “España tiene la responsabilidad histórica de hacer que tal o cual cosa sea de tal o cual manera y no de la forma en que está, que tal tema se lleve de una manera y no de otra; o, lo que es peor, que tal dirigente sea el que deba gobernar y no aquel otro que nos obedece nuestras instrucciones”…
Responsabilidad histórica de influir, mejor dicho, imponer que las cosas se hagan en Guinea Ecuatorial, país independiente y soberano, como dicta y determina la clase política española, como lo ven en la Moncloa o en la sede de algunos partidos políticos, asociaciones de nombres a cual más incoherentes o algunas personas o grupo de ellas. Porque me he preguntado muchas veces la relación que guarda el nombre de una asociación que se denomina a sí misma “de Solidaridad con Guinea Ecuatorial”, cuando sus actuaciones son más de patrocinador a ultranza de una formación política guineoecuatoriana, con el único y solo objetivo de imponerla en el poder, sin contar con la anuencia del pueblo; una asociación cuyo mensaje único es de enfrentamiento y nunca de solidaridad entre los pueblos e hijos de Guinea Ecuatorial.
Me he preguntado qué nivel de responsabilidad puede tenerse para con un pueblo del que se practica, desde fuera de él, la política de preferencias por razones de amistad y obediencias sectarias, que no tienen que ver con el pueblo de Guinea Ecuatorial
Me he preguntado qué responsabilidad aconseja un comportamiento, por parte de las instituciones de un país, de una opacidad sin precedentes con respecto a otro del que dice ser amigo, con cuyos dirigentes juega a las sombras chinescas, si no es al engaño, a la traición y la anatemización a sitemática.
Porque siempre me ha sorprendido la extrema rapidez con que las instituciones españolas suelen reaccionar a hechos ocurridos en Guinea Ecuatorial, y siempre sin mediar análisis ni rigor alguno, en el sentido de condenar, desestimar, rechazar…Parece que el único vocabulario que han aprendido para referirse a nuestro país y su política es el negativo, el de las descalificaciones, el de las repulsas y desaprobaciones
Y mis preguntas encuentran siempre una respuesta: La creencia de que “la responsabilidad Histórica” que tienen es la de no aceptar que en Guinea Ecuatorial la gente se gobierne por criterios propios de su país, si no es con la anuencia y las directrices del “Gran hermano español”
Eso es lo que siempre sale de boca de algunas personas o escriben políticos y periodistas.
Asumir responsabilidades sobre alguien es, en términos concretos y objetivos, atribuirse la capacidad de pensar y hacer por esa persona, es admitir que el sujeto en cuestión no tiene capacidad para responsabilizarse, para obrar por su propio criterio.
Un padre es responsable de su hijo únicamente cuando las condiciones de edad siguen aconsejando la dependencia de éste de su padre. La edad y la incapacidad física o mental son los elementos que imponen a la persona una vida de dependencia.
Trasladado al campo político, un pueblo se considera bajo responsabilidad de otro, cuando por la injusticia de la historia y por la fuerza, se ve sometido a la administración de este. Guinea Ecuatorial y sus habitantes estuvieron bajo la administración colonial española durante 200 años. Efectivamente, durante ese periodo, las leyes coloniales consideraron al guineoecuatoriano menor de edad, administrativa, social y jurídicamente; no le daban derecho a decidir ni su vida, ni destino.
Era comprensible, entonces, que se dijera que España tenía la responsabilidad de sacar adelante a sus esclavos (porque la colonización no es sino una forma de esclavitud). El amo colonial imponía el nombre a llevar, la forma de vestir, etc…
Desde el 12 de Octubre de 1968, fecha en que este país, la República de Guinea Ecuatorial accediera a la independencia y adquiriera la capacidad de auto-gobernarse, desapareció cualquier tipo de responsabilidad por parte de España o cualquier otro país, sobre la manera de construir el presente y programar el futuro de los hijos de Guinea Ecuatorial.
Es importante matizarlo, tanto para los españoles, sean de la sociedad civil como políticos, como para aquellos los guineoecuatorianos que siguen padeciendo esa especie de prisión psicológica, ya que debe evitarse confusiones y contraposiciones innecesarias y peligrosas.
Se da con mucha frecuencia en los políticos guineoecuatorianos que, por cada problema político o de convivencia que acontece en el país, salir corriendo a “plañidear” en las faldas de alguna formación política, individuo, institución o colectivo españoles, como queriendo hacer ver que ellos mismos son incapaces de resolver sus problemas, de hablar con sus hermanos, de dialogar. He escuchado de muchos políticos, en cuanto se trata de alguna acción de acercamiento, de diálogo inter-guineoecuatoriano, aquello de “no hablaremos con tal o cual si no es en Madrid y con la participación de españoles”; como si los españoles no pudieran venir a dirimir sus diferencias políticas en nuestras paradisíacas islas de Corisco o Annobón, donde, además, estarían más que a gusto…
Por la misma dinámica, círculos políticos españoles, individuos y asociaciones de todos los colores y folklore, se han erigido unilateralmente, y sin que ninguna legítima representación de guineoecuatorianos se lo hubiera atribuido, en “programadores de la vida política de Guinea Ecuatorial”. Es decir, desde España se tiene, subyaciendo en alguna parte de macabros cerebros, la mentalidad colono-esclavista, de que el “morenito”, no tiene todavía la capacidad de hacer solo su sociedad, tiene que venir el “amito o buana” a decirle cómo.
Me he hecho muchas veces la pregunta de qué dirían los políticos españoles si, a raíz del problema de las autonomías, que tiene su exponente más negativo y sanguinario en el País Vasco con la ETA, o por la “malabar” situación política interna que atraviesan las instituciones, con sus partidos políticos divididos, ilegalizaciones, contestaciones, contradicciones, discusiones, etc. un marroquí, argelino o libanés, o sea, un árabe, saliera con aquello de que “deben asumir la responsabilidad histórica de establecer el orden y los valores en la vida política española”… Porque no hay que olvidar, los siglos de ocupación y colonización árabe de España.
¿Sería justo hablar así?
No. Porque pienso que las relaciones entre estados independientes y soberanos deben prescindir de ciertas afirmaciones y actitudes, para que vayan por el recto camino de la coherencia y la verdadera amistad.
Ni España (y los españoles de todos los niveles) deben seguir pensando que tiene la responsabilidad histórica” sobre Guinea Ecuatorial, como no sea la de una cultura compartida a medias, que ya no es solamente española, por cierto, y que además solo complementa las culturas originarias nuestras, ni los guineoecuatorianos deben abandonarse a la perezosa e irresponsable creencia de que España va a resolverles nada. Debe haber un esfuerzo nuestro, de todos los guineoecuatorianos por acercar posiciones, limar asperezas y configurar una sociedad nuestra, fuerte y convencida de sus propios valores y capacidades
Que se me lea bien. No hay nadie más convencido que yo de la necesidad vital que tiene Guinea Ecuatorial, los guineoecuatorianos de mantenerse en estrecha, fraternal y permanente relación de entendimiento y colaboración con esta España que entró en nosotros a pesar nuestro, pero que ha pasado a constituir parte de nuestra realidad sincrética. Pero en una relación que implique respeto absoluto de unos por otros, individual e institucionalmente hablando.
Mientras existan, escondidos en rincones siniestros de ciertas mentes, ideas paternalistas, retrógradas, creencias discriminatorias del “blanco que todo lo sabe” que debe dirigir y orientar eternamente al “negro inmaduro que nada sabrá jamás”, estas relaciones no progresarán ni en positivo ni en constructivo.
Es verdad que España trajo cultura (su cultura), pero también lo es que no nos encontró incultos, sin conocimientos propios, ni forma de administrarnos y relacionarnos. Es cierto que nos abrió el camino a otras formas de hacer, pero también lo es que fue a base de destruir nuestras formas, es cierto que nos aportó un idioma de comunicación, pero también lo es que fue a base de intentar destruir el nuestro, anular nuestros conceptos de las cosas, nuestras expresiones y nuestro modo de entender el mundo y sus realidades.
No, si alguna responsabilidad histórica tiene España, es la de haber intentado alienar a todo un pueblo, apartarlo de sus realidades, de sus usos y costumbres, y de sus creencias, incluso de sus concepciones de lo político, religioso, etc. Es lo mismo que también hubiera podido exigir España de los árabes, los norteamericanos de Inglaterra, o sea, todo pueblo que fue colonizado sí que debiera tener la responsabilidad histórica de exigir que se le devolviera su verdadera identidad, el saqueo a su cultura, arte, y paro de contar.
En fin, quiero terminar pidiendo que, para el bien de las sociedades de ambos países, para el bien de lo que tenemos que seguir construyendo juntos, los políticos y los “hacedores de opinión” de ambos países, dejen de hablar de “responsabilidades históricas” para camuflar el intento de imponer formas y modos a los demás; porque aquello no es sino el reflejo de una mentalidad de dominio, de asunción irresponsable de una importancia y superioridad que no son ciertas, a la hora en que un pueblo tiene que determinar , diseñar y labrar su futuro.
Pienso que es más sencillo y comedido convencerse de que se tiene el compromiso de amistad de ayudar, asistir y colaborar, en la medida de lo posible, para que ambos países y pueblos desarrollen unas relaciones francas y fructíferas.
Los políticos, intelectuales, y pensadores de ambos países deben entenderse, “sin dadores de lecciones ni aprendices” para ir configurando sociedades más habitables, más tolerables y más “sociales”.
Lo que es España hoy, lo que será mañana y dentro de 100 años, salvo accidentes imprevisibles, es responsabilidad única de los españoles (los que entonces sigan considerándose españoles). De la misma forma, la Guinea Ecuatorial de ahora, la de mañana y la del año 2050 es responsabilidad única de los guineoecuatorianos.
Las afirmaciones paternalistas y trasnochadas, a las que les gusta a ciertos españoles recurrir, “responsabilidad histórica de hacer que Guinea sea de tal o cual forma, o que se haga tal o cual cosa”, “España debe ejercer su autoridad”, “España debe exigir, obligar, etc…” no son inteligentes ni reflejan un conocimiento serio de lo que son y deben ser las relaciones entre dos Estados soberanos.
A menos que no se crea ya en este principio del Derecho Internacional… Lo cual no me extraña, viendo cómo van las relaciones entre los que, con toda pedantería, se denominan países avanzados y los que, muy a nuestro pesar, tenemos que seguir soportando su insolencia y prepotencia.
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