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Por:
Patricio Nzang Esono
Las líneas que llevan el título de este articulillo no son sino el fruto de una pequeña reflexión que hice durante mi formación en la Universidad Pontificia de Salamanca, cuando mis profesores me pidieron que les hablara un poco sobre la mujer guineana. Al principio me parecía algo absurdo el tener que ponerme a hablar de este tema a los españoles por miedo a lo que digan, pero después de mi exposición me di cuenta de la importancia que tiene la mujer entre los guineanos pese a todo lo que vive y sufre en el día a día. Desde esta perspectiva quisiera, desde mi habitación, compartir con todos vosotros esta pequeña reflexión. Eso sí, quisiera dejar claro que lo que aquí les ofrezco no es nada más que la visión de un joven guineano, lo que deja abierto todo tipo de críticas y las reservas que se pueda hacer al respecto.
La mujer guineana es aquella de ojos claros y de labios carnosos. En general es una mujer bella con la piel de color ébano y de una sonrisa manifiesta. También es una mujer valiente e inteligente, aunque la sociedad opine lo contrario. Mujer vulnerable y expuesta a toda clase de males, a la vez mujer fuerte.
La mujer guineana es esta mujer que desde su infancia juega a ser madre. Así, mientras los niños (varones) pasan la mayor parte del tiempo jugueteando, ella (la niña) va siendo educada en las tareas de la casa, es decir en lo que concierne la cocina, el cultivo de la finca, la limpieza y sobre todo en ser madre y pilar del hogar.
La mujer guineana es la mujer que a veces ignora el comienzo y el final de su adolescencia porque a menudo y con una rapidez inimaginable pasa, desde la inocencia, de ser una niña de la que cuidar, a ser una madre que cuida. Por desgracia, es esta mujer que casi nunca prueba las alegrías y las vivencias de esta etapa de la vida que es la adolescencia.
Tú, mujer guineana, que la Constitución de Guinea Ecuatorial protege y pone en el mismo nivel que cualquier hombre, con los mismos derechos, deberes y obligaciones, pero que para ti esto no deja de ser una ilusión, porque careces de todo, hasta de lo esencial de todo ser humano que puede ser el trato desde el respeto. Tu dignidad como persona también se ve por los suelos porque sin libertad pasas los días de tu vida haciendo lo que otros deciden e imponen desde el Abá’a o casa de la palabra. Con frecuencia ni siquiera te dejan elegir a tu marido, ya no digamos decidir sobre tu futuro.
Eres la mujer que desde el amanecer, entre las hojas verdes de un bananero, vives y aguanta discretamente los caprichos de una sociedad machista. A pesar del dominio que el hombre ejerce sobre ti, sigues siendo madre de familia, admirable por tu responsabilidad, trabajadora y alegre.
Mujer que, para que el hombre perpetué su hegemonía y poder, se ve obligada a mantenerse en la ignorancia: sin estudios.
La mujer guineana es la mujer que desde el silencio, la soledad y sin prisas contempla el cielo, mientras los días pasan en esperas de un nuevo amanecer, sin ganas ni fuerzas para gritar y denunciar todas las injusticias que vive porque sin voz para hablar y sin alguien que le escucha.
Esta eres tú, mujer guineana, que siendo imprescindible para el desarrollo de la sociedad que te tiene sometida a su egoísmo, vive como si no existieras, porque para muchos, eres fuente y medio de enriquecimiento, lugar y medio por donde caen sin esfuerzo alguno billetes azules y para otros una simple compañera que cuida del hogar.
¿Cuando dejarás de ser lo que hasta ahora te has considerado que eres y, hacer realidad lo que pregona la moral cristiana que brota del Evangelio y promulga las leyes civiles? ¿Cuándo llegarás a ser vivir tu libertad, ser una verdadera mujer trabajadora, liberada de todo machismo? ¿Hasta cuando empezarás a hacer realidad lo que cantas el día internacional de la mujer? ¿Hasta cuando empezarás a reconocer tus derechos y hacer realidad lo que estipula la Constitución del pueblo guineano?...
Antes de soltar mi pluma quisiera una vez más pedir las disculpas por si alguien se sienta ofendida o aludida, espero que sepan ante todo que nuestra intención era para despertar las conciencias, para forjar una actitud de crítica e invitarnos a la lucha por la liberación integral de la mujer, sin la cual nuestra sociedad retrocedería en vez de avanzar… Y sobre todo para reconocer el valor de la mujer en y para Guinea Ecuatorial.
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