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Por:
Trinidad Morgades Besari
Vicerrectora de la UNGE y presidenta de la Asociación de Prensa de G.E (ASOPGE)
La palabra criollo tiene su origen en la lengua portuguesa (creoulo) vocablo que se deriva del Latín (crear-creare), sinónimo de criar, cuando se refiere a “criar una persona”, quiere decir, dar a una persona o ser una serie de componentes para mejorar su condición humana: alimentos, unos conocimientos, doctrina, reglas de conducta. Posteriormente un criado/a es una persona que, mediante salarios, se emplea en el servicio doméstico. Los portugueses denominaron criado/a al servidor/a negro/a que crecía en las haciendas portuguesas. Esta persona llegaba a tener una cultura meztiza , porque adquiría todas las características del nuevo grupo en el cual vivía, pero no había roto totalmente con las características culturales de su sociedad de origen; si no que había modificado su conducta y eliminado parte de los rasgos de su grupo autóctono a fin de integrarse mejor en el funcionamiento de la cultura adquirida. Por extensión, los criollos eran los hijos de europeos nacidos en América del Sur y África. Hay criollos blancos: hijos de europeos nacidos fuera del continente europeo, criollos negros eran los negros nacidos (en América) fuera de su cultura. En África hay criollos en Sierra Leona, Gambia, Ghana, Nigeria, Camerún, Clarence (Guinea Ecuatorial), América del Norte y Sur, grupo de personas de diferentes etnias y orígenes que se concentraban en campamentos y castillos, fenómeno que tuvo lugar en el periodo de la transacción humana (esclavitud)
Hoy, en Guinea Ecuatorial tenemos los PROTOCRIOLLOS, criollos traídos de Sierra Leona por los ingleses que fundaron la ciudad de Clarence 1826 (Santa Isabel-Malabo) “Kriös”. NEOCRIOLLOS, son los hijos de tribus diferentes nacidos en Santa Isabel-Malabo, y siguen naciendo en Malabo; en pidgin denominados (“bon na iá, grö na iá- nacidos aquí y crecidos aquí).
Este preámbulo es para configurar un marco teórico a fin de centrar la teoría de De Gramda y Lipsky, sobre el Español de Guinea Ecuatorial. Ellos dicen que el español de Guinea Ecuatorial aún no se ha criolizado, quiere decir que no ha logrado un mestizaje perfecto. La palabra mestizaje, se refiere a la persona, animal o vegetal que se originó del cruzamiento de dos entes de la misma naturaleza, el elemento que se logra de este cruce tiene características y cualidades propias. Ejemplo: un mulato. Aplicando este mecanismo al español que se habla en Guinea Ecuatorial. Con ello, quiere decir que el español que se habla en Guinea Ecuatorial, para algunos todavía no es una lengua propia. He aquí la diferencia que hay cuando un ecuatoguineano hace un relato en español y cuando lo hace en la lengua vernácula se siente mucho más cómodo y libre cuando se expresa en su lengua nativa.
Durante el verano pasado he observado como se expresan algunos sudamericanos en sus obras de teatro, noticias, entrevistas, telenovelas en la cadena Televisiva (UNIVISIÓN). En estas emisiones se dice que utilizan un español multicultural. Y llegué a la conclusión hipotética de que el Español Intercultural es un español totalmente criolizado. Español cuyo comportamiento responde a su contacto con el inglés que se habla en América del Norte y las lenguas nativas de Sudamérica. Es un español que mantiene, casi siempre, la estructura del español culto, a veces con matices procedentes de la lengua inglesa de América del Norte y de las lenguas vernáculas, pero es un español totalmente inteligible para un hispanoparlante o hispanohablante. No es un español mal hablado, es un español sin grandes alteraciones del español de Castilla, aunque alguna vez recurre a vocablos que ya no se usan en el español, pero expresan todas las situaciones que rodean al sudamericano. Supongo que esto es lo que Lipsky y De Gramda llaman “El español criolizado”, es decir, que en muchas naciones sudamericanas han hecho que el español responda a su idiosincrasia y ya es su lengua.
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