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Hay mucha gente que no cree en las conversaciones cristianas, y opinan otros que son frutos de una imaginación caprichosa, o se trata de una vehemente demostración de fuerza de voluntad.
Si mi conversación allá en el año 2001 con el hermano José Rosas fuera fruto de una imaginación, entonces también lo es la vida que hoy estoy llevando. No quiero correr las fantasías ni miedos de vida que no llevan nada a cambio: mi vida no es una comedia, se trata de una vida ocupada intensa y activa, muchos creen que todo pasa a fábula; pero mira una locura:
Resulta que por ahí en el año 2000 me enteré que estaba infectado por el virus del SIDA. Aunque me esforzaba en sembrar en mí una duda vana, algo en mí me decía que lo que aquel análisis decía era cierto.- y es que ninguna verdad procede de una mentira. En aquel entonces no había profundizado aún ni había pisado con pies firmes a la vida espiritual, sino que me abrazaba más a las acciones mundanas. Pero estos precisos momentos me doy cuenta que estaba jugando con las dos caras de una misma moneda, y mientras que nadie debe andar a su bola, pues todo nos es lícito pero no todo nos conviene. Fue en la tarde de un miércoles, por los resultados de los análisis que había hecho un día antes me fueron entregados. Cero positivo ponía en un papel cuadrado, aún no me lo creía, froté los ojos otra vez y me fijé, una crucita marcada con tinta roja y abajo venía la firma del analista.
La noche era muy triste y decidí no llorar ni tampoco sembrar el mal. Todo se me endureció adquiriendo un carácter frió. Un año después mi vida cambió de rumbo a delante, ya andaba pies arriba cabeza abajo tratando de exagerar la situación y me aparté de todo, de mis amigos y de mis estudios, en mi mente solo cabía ideas como suicidarme o vivir en un mundo apartado de todo. Pero todo pensamiento flota libremente en la mente, las cosas ya no estaban en el mismo estado, sin embargo vivía mi vida y me olvide del don de ella. Nuestra mayor gloria no está en no haber caído nunca, sino en levantarnos cada vez que nos caemos.
El estado de una persona es muy fácil de conocer, allá por el año 2000 cuando me encontré con el hermano José le explique mi situación, y el estado en que me encontraba. “no lo hagas caso,- me dijo tratando de consolarme; son solo las enfermedades un montón, no llores por ello, porque hay algo más grande que el hombre que te puede dar la paz de una sola vez, confía de todo corazón en el Señor, pídele y clama sobre esta enfermedad y El ocupara de ti.
La vida merece ser vivida con entusiasmo y la alegría es don preciso que poseemos. Me quedé solo y emprendí el vuelo. No dejé de ir a la iglesia, esto es lo que me motivó a hojear la Biblia con frecuencia, la Biblia me enseño a pensar y el pensar me hizo libre. Cada cosa permanece en el estado en que se encuentra si nada lo cambia, y todo lo que se mueve tiende a continuar su movimiento. No dejé de servir al Señor como El lo merece e integralmente, teniendo en cuenta que solo me quedaban diez añitos de vida y que ya nadie me acercaba. La experiencia de la desgracia me enseñó a socorrer al necesitado. Después de este trastorno o esta larga gimnasia mental, mi esperanza solo ya estaba en el Señor orando. Padre por causa de si entiendo aquello cuya esencia implica la existencia, si usted quien habré las puertas nadie las puede cerrar y si las cierras nadie las puede abrir, volví a orar:
Es necesario afirmar que todo lo que existe, existe por Dios, y por simplificación divina la realidad esta puesta encima del que pide. No hubo efecto hasta el extremo de dudarme de la existencia de Dios preguntando ¿es que Dios existe para algunos y para otros no?. Muchos pastores me ayudaron en la oración y me sometieron de nuevo en la liberación. Tiempo después los pastores me llevaron en la clínica para someterme de nuevo a los análisis, mientras esperamos los resultados volví a llorar. Señor sé que es muy fácil y muy difícil, pero si es posible pasa de mí esta copa y no conforme a mi voluntad sino la tuya.
De todas formas no hay honra sin servicio, y por fin los resultados me fueron favorables. Esta fue la enfermedad que me condujo a ver la senda eterna en el marco de mi vida celestial recité a mis pastores este mensaje:
Estimados pastores, reciban este primer abrazo mió de lo que va de esta nueva vida mía, espero que les traiga amor, suerte y felicidad en compañía de sus vecinos y a toda esta gente que desea lo mejor para vos. Vengo humildemente a pedirles perdón por si ayer me vieron débil, en un aspecto no me den la espalda que con esta ayuda vuestra les será fácil.
Ya he dado pasos decisivos que me han mandado profundamente, y aun me queda mucho por dar. Este triunfo por el que deseáis lo lograre solo sin imitar a alguien venciendo mis puntos débiles y avanzando siempre con humildad y constancia. Tengo 23 años de edad antes de preocupaba el hecho de ser mas corpulento que otras personas, ahora me preocupo por mantener la belleza de mi persona interna. Parece que la Biblia la hubieran escrito para mí.
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