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¿Bestias y locos al volante en Malabo?

Por: Patricio Mêñê Micha mí-Abême

Taxistas y conductores de los grandes camiones pertenecientes a las empresas madereras y constructoras, son amenudo objeto de duras críticas por su desacato al código de circulación, como si fueran los únicos que cometen ese pecado mortal en las vías públicas de nuestro país; especialmente en las calles de Malabo y Bata. Cuando en realidad, sus errores son de menos consideración en comparación con los de otros conductores del complejo del tráfico rodado de nuestras dos principales ciudades.
De hecho, se puede entender que los primeros incurren en muchas imprudencias o negligencia en las carreteras por el afán de ganar mucho dinero al día (los taxistas), o por presumirse de llevar coches gigantes que causan terror en los otros (camioneros). Pero cuando vemos a los coches militares, de altos cargos de la administración, los de funcionarios administrativos, cooperantes internacionales y propietarios de distintas clases; causar el habitual pánico con los vehículos que conducen a toda prisa o “a tontas y a locas”, eso le saca uno de quicio. Primero, porque nuestras dos ciudades de importancia no son nada grandes como para acelerar a tope el coche luchando por no llegar tarde al destino; segundo, porque calles y calzadas son muy estrechas como para que se admita las excesivas prisas si, de verdad nos importan los demás como a nosotros mismos, a parte de los mismos coches que conducimos. Los peligros por esas actuaciones crecen si se tiene en cuenta las penas experimentadas por los peatones que ven invadidas las aceras de chatarras y demás trastos sobre ruedas.
Es extraña esa manera de conducir coches de los conductores de nuestras ciudades que van a cincuenta y más Km/h aunque en los barrios con calzadas más cerradas o en lugares prohibidos temporalmente por razones de obras públicas u otras y a toda regla establecida en el código de circulación. Aquí ya no se trata de la mala educación o ignporancia de las normas de conducción de los eternos acusados taxistas ni del complejo de superioridad de los camioneros; más bien de la anarquía y falta de respeto a las normas sociales practicadas por personas aparentemente formales por su posición económica, política o social. Que desprecian las disposiciones legales vigentes, reguladoras de los comportamientos de las personas humanas en la sociedad, para vivir en paz, tranquilos, respetados y considerados comop tales. Y no actuar como bestias camufladas de trajes lujosos, conduciendo como locos o bestias costosos coches para hacerse ver y desear. Como si tratándose de bichos raros procedentes de un mundo diferente al conocido hasta ahora.
Unas actuaciones como las recién expuestas en las precedentes lineas, llamaron la atención del público presente en las cercanías del estadio la Paz en la mañana del diecisite de enero actual, donde una empresa china demolía las antiguas instalaciones de dicho complejo depeortivo con una máquina pesada, lo que podría causar accidentes tanto a los viandantes como a vehículos. Por lo que hubo que cortar la circulación en el tramo de lugar correspondiente a esas obras mediante dos cintas con banderines colorados bien visibles. Pero unos “sin importa” comenzaron a violar esa prohibición pasando con sus coches por las aceras, y el peor de ellos fue el que conducía un gran pajero americano, pasó por el centro de la carretera cortando las dos cintas en seis pedazos y llevando colgados los dos de en medio delante de su vehículo como en un circo y él mismo alzando los hombros en un gesto de arrogancia cual si acabara de realizar una gran azaña, ignorando toda mirada asombrosa de los ahí presentes. Especialmente de los chinos ejecutores de las obras. Estas actuaciones de conductores le hacen a uno preguntar, SI EN MALABO CONDUCEN TAMBIEN LAS BESTIAS Y LOS LOCOS.


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