 |

  |
Por: Doctor Francisco Miguel Barroso Molina
Redacción Canarias
Este trastorno ocurre en niños comprendidos entre los dos y cinco años de edad. Todo comienza en la mañana cuando al despertar el niño no puede apoyar uno de sus pies y si lo realiza cojea porque siente fuerte dolor en una de sus caderas (se lo caliza en una de las ingles).
Lógicamente a consecuencia del dolor el niño llora, no camina y sus padres y resto de familiares se cuestionan que le ha sucedió al niño o niña y este suceso se convierte en una alarma familiar.
Según el ambiente familiar puede que alguien al señalarle el niño donde le duele se decida a darle un masaje como decimos en Cuba “pasarle la mano”, otro opine administrarle una dosis de algún calmante (analgésico). Aunque lo más prudente e inteligente es conducirlo a un médico.
Claro que si leen este artículo, lo memorizan y guardan para, en caso de que le suceda a uno de sus hijos, sobrinos, nietos o vecinos, comprendidos en las edades referidas en el primer párrafo, consultarlo, podrán respirar tranquilos y comprenderán que lo que sucede al niño en cuestión, no es grave y desaparecerá espontáneamente en dos o tres días si guarda reposo, sin necesidad de masajes o analgésicos.
El dolor referido en la cadera en un niño o niña, entre los dos y cinco años de edad, en el 99 por ciento de los casos, se debe a una inflamación de la sinovial,( membrana que cubre la parte interna de la capsula articular), provocada por las toxinas de unos microorganismos denominados estreptococos.
Siempre que ocurre una sinovitis transitoria de la cadera, como se denomina este trastorno, existe el antecedente de una infección de la garganta entre diez y quince días atrás, la cuál fue asistida con antibioticoterapia y curada, pero las toxinas de los microorganismos provocadores al circular por la sangre se depositan en la sinovial de la cadera inflamándola.
Y subrayo inflamándola, porque es solo una reacción donde se aumenta de volumen la membrana sinovial y pasados unos días, recupera su normalidad.
Reitero por lo tanto, el dolor de la cadera provocado por la sinovitis transitoria, desaparece solo con reposo entre los tres y cinco días de iniciado y aunque puede repetirse, siempre con el antecedente de una amigdalitis infecciosa, no deja secuelas.
Existe otra causa de cojera en el niño después de los cinco años, que si es muy complicada y puede dejar secuelas, de la que comentaré en próxima edición.
|
 |
 |