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Por: Alfonso Biahute Chebá
El Gobierno de Malabo planifica la era postpetróleo apostando por la diversificación de la economía y la reducción del actual nivel de pobreza en el país a más tardar dentro de los próximos 13 años, para evitar la fiebre holandesa. El techo de la producción petrolífera se sitúa entorno al próximo año. Los estudios prevén una «reducción continua» de la misma desde el 2010. A partir de 2030 se empezará a percibir una era postpetróleo en Guinea Ecuatorial.
“Las reservas petrolíferas de Guinea Ecuatorial disminuirán mucho o incluso desaparecerán dentro de los próximos 30 años”. Así lo estima un estudio del diagnóstico estratégico del ministerio ecuatoguineano de Planificación, Desarrollo Económico e Inversiones Públicas de hace seis meses; presentado y adoptado en la segunda conferencia económica nacional celebrada en Bata del 12 al 14 últimos.
El tomo I de la Agenda para la Diversificación de las Fuentes de Crecimiento “Guinea Ecuatorial- 2020”, que sitúa el techo de la producción petrolífera en el país desde 2008, prevé entorno al año 2010 una «reducción continua» de la misma; la cual alcanzaría sus niveles más bajos tres años más desde el comienzo de las próximas dos décadas.
Para evitar el llamado síndrome holandés, o auge de un solo sector de la economía que compromete toda clase de diversificación de otras fuentes de crecimiento, el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social propone que las autoridades se comprometan por la multiplicidad de los recursos procedentes de diferentes sectores de la economía nacional en un plazo de tiempo razonable.
Recuerda las ventajas específicas del país basadas en una población autóctona que aunque con una elevada tasa de crecimiento, es «bastante escasa y joven», además de la disponibilidad de recursos financieros resultantes del petróleo para hacer frente a la realización de las inversiones.
Por el contrario destapa cuestiones que hasta esta altura perturban el normal despegue de la economía ecuatoguineana hacia altas cotas de rentabilidad. Señala que pese a la explotación del petróleo y gas en territorio nacional, el fenómeno del éxodo rural masivo, producido por la decadencia agrícola, la urbanización rápida y descontrolada, junto a la excesiva dependencia de las importaciones y los empleos improductivos, son los efectos nocivos en la normal asignación de los recursos provenientes de las rentas públicas.
“Los agentes económicos deploran generalmente la falta de mano de obra cualificada, las numerosas molestias administrativas y la corrupción; la obsolescencia de los textos jurídicos o su defecto de aplicación, la debilidad de las infraestructuras básicas como el agua y la electricidad, además del elevado nivel de los costes salariales, la presión fiscal y la estrechez del mercado nacional”, señala el texto.
En el mismo documento se advierte de los excesos y perjuicios que produce la fiebre holandesa y la experiencia de otros países donde el petróleo ha sido una maldición, por la ausencia de acciones urgentes en un momento determinado. En ese caso, el auge petrolífero traducido en un recalentamiento de la economía, la generalización de la corrupción y una fuga de capitales y excedentes petrolíferos que afectan a la paridad del poder adquisitivo por la falta de un esfuerzo de competitividad, son efectos que podrían darse en Guinea Ecuatorial si no se toman acciones urgentes, insisten los analistas. Añaden que ello originaría que los demás sectores de la economía nacional estén deprimidos; además de un sistema de depredación con el acaparamiento de los recursos.
“El desarrollo de una pobreza endémica y la inestabilidad política, los recursos generados a penas van hacia la población, la cual encuentra dificultades de acceso al empleo, a la formación, servicios sociales básicos (agua potable, saneamiento, electricidad...), a las prestaciones sociales básicas (salud, educación, prestaciones familiares...). El nivel de protección social es bajo y la pobreza se vuelve endémica. El país conoce dificultades cuando la cesta petrolera comienza a bajar y genera cada vez menos recursos. El elevado nivel de pobreza y la competición sobre recursos petrolíferos que se encarecen, crean las condiciones favorables a una inestabilidad política incluso conflictos armados”
Para conseguir la visión “Guinea Antorcha 2020” , propone un sector minero valorado, una pesca y acuicultura industrializadas y una seguridad alimentaria originada de una agricultura moderna y diversificada. No se deja al margen el sector servicios, desde un turismo excepcional de referencia y servicios financieros de calidad a nivel regional.
“Esta segunda década del petróleo debe también traducirse en una mejora significativa de los ingresos de la población. La sociedad ecuatoguineana del 2020 será dominada por la clase media con ciudadanos que disponen de un empleo e ingresos regulares, poseyendo una vivienda, con niños escolarizados y capaces de asumir las necesidades de salud. Este cambio debe ser visible para todos los guineanos de las áreas rurales y urbanas”, recalca.
En el tomo II de la misma documentación, se proponen pautas de solución de cara al “Horizonte Guinea Ecuatorial 2020” desde un escenario de hipótesis de ingresos permanentes, planteándose una política fiscal gubernamental que se base en una reducción gradual desde el 2008 hasta el final del periodo de estimación. Se propone que desde los primeros cinco años del plan 2020 el gasto total del gobierno financiado con ingresos petroleros se deduzca a un ritmo del 3%, en los siguientes años a un 5 y luego a un 10% hasta alcanzar los 1000 billones de francos cefas al final del periodo estimado. “En el marco de la segunda etapa de la estrategia de desarrollo de Guinea Ecuatorial se propone como eje central de la política fiscal, mantener constante el valor de las riquezas naturales del país a largo plazo. No solamente de aquellos recursos que se encuentran en el subsuelo, sino también de aquellos instrumentos financieros adquiridos con recursos no petroleros. Se proyecta también construir una sólida posición financiera del Gobierno como forma de hacer frente a los choques externos que afectan su flujo de efectivo y enfrentar las variaciones y estructuras económicas domésticas que inciden en las finanzas públicas. Se espera conseguir con ello, evitar la transmisión de la volatilidad de internacional de los precios del petróleo a la política fiscal”.
A la pregunta de cómo un ecuatoguineano nacido hoy [en su tierra] vivirá probablemente a los 30 años en un país sin petróleo, o lo que es lo mismo, cómo las generaciones actuales pueden beneficiarse de los recursos resultantes del subsuelo ecuatoguineano sin poner en peligro la existencia de las generaciones futuras, se propone la vía de la reformas estructurales gubernamentales hacia una diversificación de la economía nacional. El Gobierno apuesta ya no por el ahorro de ingresos para las siguientes generaciones sino en construir con los mismos, un entorno favorable para el guineanos del futuro. El ministro ecuatoguineano de Hacienda y presupuestos, ha divido la estrategia en dos fases. Marcelino Owno Edu, ha señalado que la primera que va de 2008 a 2012, requerirá una movilización de recursos de orden de 7 billones de francos cefas. En el mismo, señala, el gobierno realizará unos ingresos de orden de alrededor 14.000 billones, resultando un excedente fiscal de alrededor de 7 billones. La fase II o de “emergencia”, del 2012 al 2020, cuando el país pase al grupo de emergentes, requerirá una movilización de recursos de orden de 8 billones de francos cefas contra unos ingresos estimados de orden de 38.000, con un resultado fiscal excedentario de orden de 18.000 billones de francos cefas.
“Este análisis nos permite responder con mucho optimismo y positivamente a la preocupación del ministerio de Planificación, Desarrollo Económico e Inversiones Públicas en el sentido de que si el país tendrá la capacidad de financiar los programas de la estrategia que hoy presentamos al pueblo de Guinea Ecuatorial y a la comunidad internacional. La respuesta es sí. También sostendremos a largo plazo el valor de nuestros recursos económicos, tanto del subsuelo como los financieros obtenidos de la actividad extractiva, teniendo en cuenta también que hacia el año 2020, el producto interior bruto no petrolero de nuestro país alcanzaría un crecimiento de orden del 25% anual gracias a los efectos de la diversificación”.
Guinea Ecuatorial: petróleo y recursos económicos
Según analistas especializados, durante los últimos diez años Guinea Ecuatorial ha conocido unos los resultados económicos excepcionales, gracias al descubrimiento y la puesta en explotación de importantes yacimientos petrolíferos desde la mitad de la década pasada. Entre 1995 y 2005 la producción petrolífera se multiplicó por 60, pasando de 6.000 a más de 360.000 barriles al día. De este modo el país pasó a ser el tercer productor del crudo en África subsahariana detrás de Nigeria y Angola. Entre 1996 a 2006, el producto interno bruto (PIB) nominal se multiplicó por 35, mediante un crecimiento medio del 31%, lo que hizo que sea clasificado de entre los países de renta media.
El desarrollo de la producción petrolífera relegó a segundo plano todos los sectores tradicionales. En la actualidad la economía ecuatoguineana se basa fundamentalmente en el petróleo que representa alrededor de un 95% del PIB y de las exportaciones. La madera y el cacao, principales fuentes de la economía en 1990, casi ha desaparecido de las exportaciones. Ésta, que representaba un 40% de las exportaciones en 1990, solo alcanzó el 1% quince años después.
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