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La intoxicación por plomo en la infancia

Por: Dr. Francisco Miguel Barroso Molina
Redacción Canarias

Recientemente he visto en televisión noticias referentes a la retirada del mercado de juguetes que contienen plomo. Eso me trasladó mentalmente al año 1977 cuando siendo Profesor y Jefe del Servicio de Ortopedia y Traumatología en el hospital infantil “Ángel Arturo Aballí” ubicado en el municipio de Arroyo Naranjo de la capital de la República de Cuba, conocí al Profesor Antonio Diez Betancourt, especialista en Neurología Pediátrica.
Puedo testimoniar porque nos unió gran amistad, que este hombre no solo se dedicaba a la docencia y asistencia a niños con trastornos cerebrales, sino que fue un valioso científico que determinó numerosas causas de daños cerebrales, entre estos las formas, desconocidas hasta ese momento, de la intoxicación por plomo en niños, que publiqué por primera vez en el periódico Tribuna de la Habana.
Los niños son más susceptibles que los adultos a la intoxicación por plomo, Este pesado metal se va acumulando progresivamente en el organismo y en los niños se deposita en las células cerebrales provocándole una encefalopatía (enfermedad del cerebro), entre sus síntomas se encuentra el retraso mental, también el plomo se deposita en los cartílagos de crecimiento provocando disminución de la talla corporal.
Recuerdo como me explicaba el profesor Diez Betancourt que la mayor fuente de plomo entra en los niños por la boca, y por tal motivo los padres no podían comprarles a estos juguetes de plomo, en aquella época se fabricaban atractivos juguetitos para los lactantes y párvulos, los soldaditos de plomo, que lógicamente los niños siempre todo lo que toman lo llevan a la boca,
Otro descubrimiento de contaminación realizado por el profesor Diez Betancourt fue que los alimentos enlatados para niños, que requieren calentarse no hacerlo en baño de María, (o sea introducir la lata en agua hirviente) sino deben extraerlo de la lata y calentarlos en un recipiente de hierro o latón. La razón es que la soldadura de las latas contiene plomo (al menos en esa época) y con el calor el plomo se derretía y contaminaba el alimento.
Esta contaminación de los alimentos sucedía también cuando se cocinaba en cace loras de plomo, o hasta cuando se guardaban jugos en vasijas de barro pintadas porque la pintura también contiene plomo.
También en aquella época, las baterías de autos que en Cuba denominamos acumuladores, contenían piezas de plomo y algunas personas disponían de cargadores en su casas para alimentar la batería cuando comenzaba a descargarse, esta acción de carga si se realizaba dentro del hogar, provocaba la expulsión de gases de plomo en la atmósfera hogareña y de tener niños podían contaminarse al respirar este tóxico.
El aporte del profesor Antonio Diez Betancourt a la Pediatría Cubana y Universal al determinar las causas mas simples de la intoxicación por plomo, facilitó la curación de cientos de niños que presentan incipientes síntomas de la enfermedad, ya que si se elimina el contagio a tiempo, es reversible.
El Profesor Antonio Diez Betancourt, seguía las orientaciones del Comandante en Jefe, “modestia, modestia y solo la modestia son ejemplo de un científico revolucionario” , cuando salí de Cuba, lo dejé convaleciente de una neuropatía en el Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas, reitero esa información me trajo a mi mente sus enseñanzas y dedicación a servir a la humanidad, como se que esta revista se lee en departamentos oficiales del gobierno Revolucionario de Cuba, he escrito esto como HOMENAJE A UN HOMBRE EJEMPLAR que debe siempre ser recordado en nuestra PATRIA. •


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