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Energía, desarrollo y contaminación
La sociedad industrial

Por: Mega Chips

En su ardua lucha por mejorar sus condiciones de vida, a lo largo de la historia las necesidades energéticas del ser humano han ido evolucionando con el tiempo hasta desembocar en la imposición de un modelo de sociedad ligada al consumo y utilización de la energía eléctrica, la actualmente denominada SOCIEDAD INDUSTRIAL.
El consumo y utilización de la energía y su relación de interdependencia con el nivel de desarrollo de una sociedad son tan evidentes que resulta impensable un modelo de sociedad desarrollada que presente unos índices de consumo energético muy bajos o una sociedad con altos niveles de consumo de energía y bajos índices de desarrollo. En un principio, el consumo de energía estuvo únicamente asociado a las necesidades de alimentación del hombre, en la actualidad cualquier actividad humana necesita para su realización una contribución energética. De esta forma resulta evidente que el hombre primitivo recolector necesitaba menos aporte energético que el cazador y éste menos que el agricultor y…, hasta llegar al hombre moderno que en su edad mediana y con una actividad física moderada viene a necesitar un aporte energético de alrededor de unas 2.600 Kilocalorías al día. Al consumo y utilización de la energía también va ligado el consumo de aquellas materias primas que permiten su obtención. Cuanto más grandes sean las necesidades energéticas de una sociedad mayores serán las necesidades de materia prima, por lo que, resulta prácticamente imposible un sistema energético estable sin la garantía de unas fuentes de provisión de los materiales e instrumentos que permiten y facilitan su obtención.
Las fuentes a partir de las cuales se obtiene la energía también han evolucionado sobre todo en el último siglo en el que el consumo per cápita de fuentes primarias de energía se ha triplicado. El 75% de la energía que se consume en la actualidad proviene del uso y transformación de combustibles fósiles: carbón, petróleo y gas natural; el 20% se obtiene de las energías renovables: la hidroeléctrica, la biomasa, la energía solar y la energía eólica; el 5% restante lo cubren las denominadas energías alternativas: la nuclear, la geotérmica y la mareomotriz. La masiva utilización de los combustibles fósiles como fuente primaria de energía está conduciendo vertiginosamente al agotamiento de sus reservas naturales acumuladas durante miles de millones de años de actividad fotosintética de las plantas. Se consume en un año lo que la naturaleza tardó cien millones de años en producir. Además, la transformación de los combustibles fósiles exige unas reacciones de combustión que generan problemas de contaminación en el entorno natural y un crecimiento del efecto invernadero provocando un precipitado e incontrolado cambio climático.
El control de la contaminación atmosférica es una de las mayores preocupaciones de la sociedad industrial. Si bien es cierto que no existen energías no contaminantes, la tendencia actual es la búsqueda de aquellas fuentes cuyo proceso de transformación suponga menos carga contaminante para el medio ambiente. Con el fin de hacer menos rápido el ritmo de consumo de los combustibles fósiles y, como mínimo, retardar su desaparición, se han incrementado las iniciativas de búsqueda de soluciones y alternativas como son las investigaciones sobre células solares fotovoltáicas y células fotoelectroquímicas, los procesos de almacenamiento energético, el metanogénesis y la conversión fototérmica y fotoquímica de la energía solar y la búsqueda de combustibles ecológicos o biocombustibles. En realidad, lo que se persigue es una más racional utilización de las transformaciones energéticas para hacer menos notable el impacto sobre el clima y sobre los procesos ecológicos y biogeológicos.
Teniendo en cuenta que la mayor parte de la energía que se consume en la Tierra tiene su origen, ya sea de una forma más o menos directa, en las radiaciones solares. La energía solar que intercepta nuestro planeta en un año es unas 15.000 veces el suministro energético de toda la población terrestre al año. De esta energía, un 50% es absorbida, convertida en calor e irradiada de nuevo a la atmósfera; un 30% de la misma se pierde por reflexión y, el 20% restante es el que alimenta el ciclo hidrogeológico y de éste porcentaje sólo un 0.06% se destina a la sustentación de la fotosíntesis, origen de la vida animal y vegetal de la tierra y de los combustibles fósiles y la biomasa. En base a esto, la mayor parte de las investigaciones se orientan hacia el mejor aprovechamiento de las radiaciones solares ya sea de una forma directa o indirecta.
En las sociedades más industrializadas donde vive alrededor del 20% de los habitantes de la tierra y se consume algo más del 70% de la energía que se comercializa, hay una tendencia hacia el estancamiento en el consumo y la utilización de energía debido a la concienciación y al esfuerzo conjunto de todos los actores sociales. De esta forma podemos ver ejemplos como las modernas técnicas de ahorro energético, la fabricación de edificios inteligentes, la utilización de productos ecológicos, el reciclaje, etc. etc. Sin embargo en los países menos desarrollados donde reside el 80% de la población mundial y se consume menos del 30% de la energía eléctrica, las necesidades de desarrollo crecen en proporción directa con las del consumo. El desarrollo es necesario y es el objetivo que perseguimos todos los seres humanos para alcanzar nuestro máximo estado de bienestar que es la felicidad. El desarrollo está ligado al consumo y utilización de la energía y esto es inevitable. El consumo de energía debe hacerse de manera consciente y responsable. Energía sí, desarrollo también, pero: CUIDADO CON LA CONTAMINACIÓN DEL MEDIO AMBIENTE•


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