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Por: Dr. Francisco Miguel Barroso Molina
Redacción Canarias
La claudicación intermitente, es un dolor muscular intenso que aparece en las piernas a nivel de la pantorrilla o del muslo, durante un paseo o tras un ejercicio físico leve y que desaparece al parar. Por ese motivo se le denomina también enfermedad del mirador de escaparates, ya que cuando una persona va de compras realiza esta actividad, caminando de tienda en tienda deteniéndose para mirar las ofertas en los escaparates.
El origen del dolor es por la falta de oxigenación de los músculos implicados en el esfuerzo de andar, ya que debido a un estrechamiento de las arterias que aportan sangre a las piernas (iliacas, femorales, y tibiales). La obstrucción está producida por la presencia de placas de ateroma, lo que llamamos arteriosclerosis.
La arteriosclerosis es como un envejecimiento de las arterias que se vuelven rígidas, en un proceso progresivo que consiste en la acumulación de colesterol, calcio y otras grasas en la pared de las arterias. En ciertas zonas de las arterias el estrechamiento puntual es más intenso, llegando a tapar casi por completo el paso de sangre. Al precisar las piernas más sangre durante el esfuerzo, ésta no puede llegar y aparece el dolor de los músculos en la claudicación intermitente. También puede contribuir al endurecimiento de las arterias y pérdida del flujo sanguíneo, la nicotina.
Arteria normal, semiocluida y ocluida. Si en la zona obstruida por placas de ateroma se pegan acúmulos de plaquetas, se llegan a formar coágulos (trombos). Si esta zona se inflama y aparecen diversos trombos se denomina trombosis. Estos trombos se pueden soltar (embolia), y por su tamaño llegan a arterias más pequeñas por las que no pueden pasar, la taponan totalmente y producen lo que se llama la isquemia aguda. Esta situación es muy grave ya que puede evolucionar a la muerte de los tejidos implicados en la isquemia y la pérdida irreversible de los mismos.
Una vez instalada la enfermedad el mejor tratamiento es resecar quirúrgicamente la arteria implicada en la obstrucción por placas de ateroma y en su lugar se coloca una prótesis arterial sintética. Esta intervención se realiza bajo anestesia general, mediante una incisión abdominal.
Otro método que se puede aplicar es la angioplastia transluminal percutánea. Esta intervención consiste en la dilatación de la arteria afectada por la placa de ateroma, mediante la introducción de un catéter a través de la piel, hasta la arteria en cuestión. El catéter lleva un globo en su extremo que se hincha y deshincha varias veces hasta conseguir una buena circulación de sangre a través de la arteria.
Tratamiento con el catéter y el balón o globo.
Pero como siempre recomendamos, lo optimo es la profilaxis, o sea evitar que se acumulen placas de ateroma o se endurezcan las paredes arteriales, lógicamente esto se obtiene realizando ejercicios diariamente e ingiriendo dieta libre de grasa animal, exceso de azúcares y no adquiriendo o eliminando el hábito de fumar.•
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