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El heroísmo de Benjamín

Por: Antonio Nsue Ada
Periodista, Licenciado en Ciencias de la Información


Desde la antigüedad, la vida ha regalado numerosos héroes a las familias, naciones, sociedades, etc. La mitología griega nos ha dejado un importante legado de héroes defendiendo a la sociedad griega, luchando por una causa, que quizá resultaba siempre la misma: la defensa de la humanidad frente a la maldad de algún dios, rey, gigante, etc. etc. Los Orfeo, Ulises, Aquiles o el mismísimo Hércules, con sus Doce trabajos ¿Qué hicieron más que dar su vida por el devenir heleno?
Si a partir de esta premisa éstos han sido considerados héroes, no menos será el heroísmo de Benjamín Zarandona, jugador bético de la Selección Nacional, que mostró el día 25 de marzo su espíritu nacionalista, al insistir a continuar jugando el partido contra Ruanda, a pesar de haber dado un susto de muerte al caer en el terreno de juego, luego de un saque de esquina botada por los ruandeses en los finales de la primera parte. Según publicaron el 27 de marzo el diario deportivo español Marca y la agencia Europa Press, todo iba bien hasta poco antes del descanso.
Benjamín se sumó a la defensa, y tras rematar de cabeza un balón, se quedó inmóvil unos segundos y cayó fulminado al suelo. El mismo Benji dijo que le faltó el aire y sintió que se ahogaba, perdió la conciencia e incluso tuvo la sensación de que se iba para “allá”. Además, el doctor Mbakalé señaló a la revista Marca que cuando llegó al jugador, éste ya había perdido la respiración, y que de haber perdido un tiempo más sin asistirle podía haber ocurrido una desgracia. Todo apunta pues que el peligro fue inminente. Benjamín quedó inmóvil tras cabecear un corner. Perdió el pulso y el médico tuvo que hacerle un masaje en el pecho para que volviera a respirar. “Me duele todo”, dijo una vez recuperado en el banquillo y tras hacerse el cambio. Se lo llevaron al vestuario, donde tuvieron que atenderlo en las duchas tras otro desmayo. Lo llevaron a una ambulancia en una camilla.
En ese momento recuperó la conciencia y se negaba a ir al hospital. Benjamín llegó muy cansado al partido porque en los días previos se dedicó a repartir regalos a niños, visitar hospitales, etc. Y cuando llegó el partido, al estrés que tenía acumulado se le unió un calor extremo, 42 grados. Sin embargo, a pesar de este susto de muerte, nuestra estrella quiso continuar jugando el partido, quiso dar la suya por la causa de La Selección, y eso se llama heroísmo; claro que lo suyo fue de héroes, de aquellos cuya grandeza recordará esta sociedad de generación en generación, como lo hiciera con Enrique Nvó o Acacio Mañe, o como los romanos con Eneas, los lusitanos con Viriato o los franceses con Zidane. Pero, lo de Benji es más reciente y lo hemos vivido, en un Malabo Stadium abarrotado de un numeroso público y ante la insignia que nos representa a todos: nuestra bandera Cuatricolor. Luego que le negaron a continuar el partido, tampoco se desanimó; se quedó en el estadio, animó a los jugadores y al público y vio el final del duelo.
Al llegar a Sevilla, se sometió a una serie de pruebas en el Fremap, que han descartado que sufra alguna dolencia grave, aunque tiene secuelas de un ataque de ansiedad. A la espera de lo que determine una nueva analítica, al parecer fueron el calor y el cansancio los que le jugaron esta mala pasada.
A pesar de todo, el jugador ha rechazado los rumores de la posibilidad de que deje el Zalang, declarando que seguirá trabajando fuerte para ayudar a nuestra Selección a ser grande, y por ende pronto podremos verle pelear ante Ruanda en Kigali. Y a demás de saltar al terreno de juego, Benji suministra también material deportivo a la FEGUIFUT y en algunas ocasiones ha ofrecido medicamentos y otros regalos a la población, mostrando así su espíritu humanitario.
Digamos lo que digamos, tomándolo como queramos, Benjamín nos ha dado una lección a todos, una lección de amor a la patria y su bandera, al fútbol guineoecuatoriano, al Zalang…, y esto es de héroes, de aquellos que trabajan, no solo por su beneficio personal, sino, sobre todo, por el provecho de toda la nación. Buscar el bienestar individual sólo puede ser de personas más bien corruptas, y a éstos se les llama villanos. Sin más, imitemos de una vez a Benji, si queremos ser héroes, no matando al prójimo, desestabilizando nuestro país, estafando los recursos que la natura nos ha legado a todos o bloqueando el proceso de desarrollo de esta nuestra Guinea; al contrario, mejor démoslo todo para el desarrollo y progreso de nuestra nación, cada cual en su puesto de trabajo u oficio, porque de lo contrario seremos villanos, y nuestro país estará siempre en vías de desarrollo, y nunca será un país desarrollado.•

 

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