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Por: Fernando Ndje Mangue
El pasado jueves el Obispo de Bata Monseñor Juan Matogo Oyana ofreció a los alumnos de la ciudad de Bata una conferencia sobre la educación de valores; acto desarrollado en la Escuela Universitaria de Formación de Profesorado. Matogo Oyana llamó la atención a los asistentes en cuanto al uso del término valor, al ser este, un término polisémico. Entre otras cosas puntualizó que el término valor puede significar precio, unidad, osadía, atrevimiento, subsistencia, firmeza, fuerza, eficacia, etc.
Otro de los puntos tratados fue la falta de interés tanto por parte de los alumnos como por parte de los profesores, para ello, en su intento de motivarles contó dos historietas de dos Alumnos llamados Pascasio y Brumilda. Pascasio era un alumno que de un tiempo a otro decidió abandonar los estudios porque le resultaban difíciles, además, ponerse a estudiar era muy aburrido para él y empezó a dedicarse al comercio. Se puso a vender algunas cositas delante de la tienda de un viejo amigo de su padre. Después de un tiempo empezaron a fallarle las cuentas, la calculadora ya cachara y en el inventario le faltó mucho dinero. Pascasio perdió su trabajo; intentó volver a clase pero ya no podía porque pensaba que la vida se gana con facilidad.
Por su parte, Brumilda fue hija de un magnate influyente que al terminar el curso preuniversitario se propuso participar en una convocatoria de becas para cursar estudios en el exterior. “Mi Brumilda tiene que ir”-decía su padre con voz arrogante y fanfarronada. El día del examen su padre se presentó al jefe de la coordinación de becas y salió muy contento de aquel encuentro porque había logrado que su Brumilda saliera a estudiar fuera del país. Sin embargo, cuando llegó el momento de cosechar lo que cada uno había sembrado, Brumilda se paseaba por las calles de la ciudad, pues había sido expulsada de la universidad porque no tenía nivel, porque su padre cuando pensaba que la estaba preparando para el éxito, la preparaba para el fracaso.
El Obispo concluyó esa cadena de comparaciones señalando que así mismo obran muchos alumnos hoy en día por falta de interés, creen que la vida es tal fácil como tomar un vaso de leche. Por tanto, invitó a los alumnos a la adopción de buenos modales; ser competitivos, solidarios, hospitalarios, a enterrar los vicios, luchar para acabar con el analfabetismo, a ser constantes en las tareas que emprendemos para el buen funcionamiento de nuestra sociedad y el celo profesional por ser cualidades que le deben caracterizar al docente.
Más tarde puntualizó que: “el estudio no produce resultados inmediatos. El que siembra tacañamente, tacañamente cosechará. El que generosamente siembra, generosamente cosechará. Trabajemos pues unidos con un solo corazón para que nuestro trabajo florezca y dé buenos frutos; no olvidemos que el hijo sensato es la alegría de sus padres; seamos pues dóciles y prudentes. •
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