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Por: Agustín Nze Nfumu
Presidente del Consejo de Administración de "La Gaceta de Guinea Ecuatorial"
Embajador de la República de Guinea Ecuatorial en Gran Bretaña
Obiang Nguema Mbasogo, Presidente de la República de Guinea Ecuatorial y Jefe de Estado, ha visitado España los día 14, 15 y 16 de noviembre 2006; a invitación del Gobierno español y para regocijo de españoles y guineoecuatorianos que anhelaban este reencuentro, deseosos de revitalizar el acercamiento entre ambos pueblos, en aras de la realidad histórica de la hermandad cultural que les une desde hace siglos.
Obiang Nguema ha visitado España y se ha quedado en Madrid, capital del país, donde se ha entrevistado con las dos personalidades más importantes del actual escenario político español, por ser los líderes de los dos partidos con mayor respaldo popular: P rimero fue Mariano Rajoy, Presidente del Partido Popular y después José Luis Rodríguez Zapatero, Secretario General del Partido Socialista Obrero Español, a la sazón, Presidente del Gobierno de España.
Obiang Nguema Mbasogo, Jefe de Estado de Guinea Ecuatorial, para culminar el carácter oficial de su visita, fue recibido para una cena en el Palacio de la Zarzuela, por Su Majestad el Rey Juan Carlos, además de en su ya muy alta condición de Rey, si como Jefe del Estado español.
Hasta aquí creo que los que tienen algo de idea de política y de relaciones entre estados habrán podido concluir que el carácter y objetivo oficiales de la visita fueron más que cumplidos, en la medida en que todos los requisitos para un viaje oficial se produjeron y los más altos responsables tuvieron más que sobrados momentos para perfilar, como legítimo representantes de sus pueblos, los temas que estimaron de beneficio mutuo. Es más, la reunión con los promotores y animadores del motor económico del país anfitrión, permitió a los empresarios españoles departir con el detentor de la legítima representación del pueblo de Guinea Ecuatorial, sobre proyectos y aspiraciones de una cooperación reforzada y coherente con las aspiraciones de ambos
gobiernos y en beneficio de los respectivos pueblos.
Quiero pasar por alto, no porque no sea importante, sino porque prefiero no implicar la memoria de tan respetados y dignos hijos de España y del mundo que cayeron en los atentado del 11 M, en tan mundanal y trivial asunto, la ofrenda floral que Obiang Nguema hizo al monumento de los Ausentes.
Y digo mundanal y trivial porque voy a abordar a continuación la parte tragi-cómica de dicha visita, parte que voy a denominar“GRAZNIDOS, BERREOS Y REBUZNOS”.
Es sabido que nadie en la vida puede ser amigo de todos. Jesucristo fue considerado hereje y enemigo del pueblo por los sacerdotes de su pueblo; Mahoma tiene sus detractores. En la política, el juego está siempre entre partidos opuestos unos a otros, en la religión la lucha es para conseguir adeptos y los dirigentes de las iglesias no paran de predicar las excedencias de su causa sacando al mercado barato las debilidades de los demás.
Hasta aquí las cosas se explican por la necesidad impuesta por la lucha por la supervivencia en que se ha convertido la sociedad de humanos.
Lo que no me parece de recibo es lo que ha ocurrido con la visita del Presidente Obiang en España, al margen del programa oficial que hemos relatado más a arriba.
Como esas cosas ocurren y yo las sigo, tengo, como ciudadano del mundo, la obligación de hablar de ellas.
Por esa obligación debo decir lo siguiente:
Bochornosa, no por parte de Obiang Nguema, quien ha realizó su programa dentro de la más absoluta normalidad y tranquilidad de espíritu, sino por la de la clase política española, ha sido la romería que ciertos partidos de tercera y cuarta división han montado, para no se sabe qué fin, y que se vistieron de todos los colores de un “amateurismo” político realmente lamentable.
Me refiero al protagonismo circense que nos ofreció en las pantallas de Televisión Española Internacional, el tal Llamazares (que no quiero hablar de su partido porque me imagino que debe tener gente respetable) que no ha dudó ni un solo segundo en soltar la patéticamente y estúpida afirmación de que “dejar que Obiang firmara en el libro de honor del Congreso hubiera significado la “legitimación” de su gobierno”. Pienso que el Sr. Llamazares, que presume de demócrata y, desde luego, líder político, estará de acuerdo conmigo en que es de elemental conocimiento que los gobiernos los legitiman sus respectivos pueblos, y por consiguiente, el de Guinea Ecuatorial lo legitima el pueblo guineoecuatoriano. Suena a rebuzno que de boca de una persona que ha llegado a unos niveles tan altos como la dirección de un partido, salgan afirmaciones absurdas como esa. A menos que el Sr. Llamazares, falto del suficiente empuje interior para atraer a suficientes españoles a su causa y lograr mayoría que le permita gobernar en su España natal, quiera echar mano al franquismo superado y convertir a Guinea Ecuatorial otra vez en una Autonomía cuyo gobierno necesiten cierto aval del gobierno central…
Gran error político, veleidosa insinuación que no ha hecho sino arrancar sonrisas de condescendencia y de pena en los que han seguido sus intervenciones. No digamos de su compañero de circo, quién, en su “turno” de rebuzno, dijo que “no se puede recibir a tiranos de “la calaña” de Obiang”. Aquí no me importa lo que piense o no de Obiang, lloré por el idioma elegante que Cervantes nos legó a todos (a los españoles antes que a mí) y que constituye un signo de distinción, educación y caballerosidad. Cuando un dirigente español y supuesto político avezado, refiriéndose a un Jefe de Estado pronuncia por su boca una vulgaridad extrema como “calaña”, digo que cerramos y nos vamos a las tascas a beber chatos de vino.
No es de extrañar, pues, que políticos del tres al cuarto como él, escondidos tras la máscara de una democracia a trompicones, pretendan, desde su ingenuidad y bisoñez políticas, acciones como la de “patrocinar y apoyar logística y económicamente” a partidos políticos guineoecuatorianos además, con el objetivo de que se enfrenten al régimen establecido, sin llegar a caer en la cuenta de que eso, Derecho Internacional, constituye una flagrante ingerencia en los asuntos políticos de un Estado soberano. No es de extrañar pues que el concepto que tienen los fundadores de ASODEGUE (Asociación para la Democracia de Guinea ecuatorial) sea el de constituirse en el brazo europeo de uno de los partidos políticos de nuestro País, en abierta hostilidad al Gobierno y las instituciones de este. ¡Curiosos demócratas los que de tal manera obran! ¿O debemos hablar de nostálgicos de los imperios coloniales?
O sea, Congreso o no, Obiang no ha perdido absolutamente nada, si, al final iba a encontrarse allí con “legitimadores” y “calañeros”.
Vergüenza para la clase política española y rubor para los que adoramos un idioma tan bello como el que compartimos con orgullo con ellos.
Constatación clara de todos los observadores: falta de una verdadera política de Estado en España y falta de un verdadero sentido de lo nacional; prioridad a intereses de grupos y a la ley del que “más saltos da y más gritos pega”.
Graznidos y berreos, los de esta prensa española anclada y prisionera de una única y ya aburrida manera de tratar los temas de Guinea Ecuatorial. Se han aprendido todos los de ese colectivo como el “padrenuestro” lo que hay que escribir sobre el país y las imágenes que hay que mostrar al mundo. Creen –ingenuidad patológica- que así como combaten mejor al régimen y a sus dirigentes.
Cada artículo que ha salido en la prensa española sobre Guinea Ecuatorial es una perfecta manifestación de la ignorancia total- real o ficticia- que tiene dicha prensa de la evolución verdadera de nuestro país. Las palabras “tirano”, “dictador”, “corrupto”, etc.., les sirven para cubrir sus deficiencias analíticas y de objetividad. Hasta hubo quien se lanzó de cabeza al lodo de lo ridículo hablando de la “más sangrienta dictadura que ha existido” refiriéndose al régimen de Obiang, por no mencionar a los que se recrean alegremente en conceptos como “genocidio atroz”, “tiranía diabólica”, etc.…
¿Cómo quiere esa gente que se les considere merecedores de periodismo serio, si lo único que hace es llenar páginas y páginas de palabras buscadas del diccionario de los superlativos par ofrecer una lectura absurda al respetable? Porque genocidio tiene su explicación muy concreta que debería invitar a todo periodista serio a un análisis antes de aplicarla a una persona y régimen, tiranía diabólica representa una serie de connotaciones, que deberían comprobarse antes de aventurarse uno a definir un sistema político. O es que las dicen solo “para que suene a algo”
Y la televisión ¡bueno!...
Imágenes que hacen reír y que, par cualquiera que ha estado en Guinea Ecuatorial últimamente, son una clara señal de la mal fe de los que las proyectan, con la intención de apoyar sus afirmaciones injuriosas y condenatorias. Sin necesidad de insistir mucho sobre el tema, solo cabría preguntarnos la ligazón que han encontrado los “respetables” analistas de la TVE, entre las imágenes del hijo del Presidente en Paris hace como 6 años o lo del RIGGS Bank, hace tres años ( cuyo carácter de falsedad quedó demostrado con la justificación de la presencia de esas cuentas, en un folleto que editó el Gobierno en su tiempo) con la visita en 2006 de Obiang a España. Y alguien que afirma en “Desayunos de Televisión” aquello de “Obiang se enriquece mientras sus ciudadanos se mueren de hambre” lo cual, además de ser una soberbia mentira, es ofensivo, no para Obiang, sino para el pueblo de Guinea Ecuatorial que nunca ha conocido lo que es el hambre en los términos en que hablaba dicha persona y que, al margen de algunas dificultades normales del subdesarrollo, lleva una vida normal y supera, con apoyo de su Gobierno, dificultades de infraestructura y de desenvolvimiento humano. Nuestro participante de “desayunos de TV” hubiera debido pedir viajar a Guinea Ecuatorial para poder apreciar los avances que se operan en todos los sectores; quizás eso le hubiera servido para saber definir mejor de qué adolece nuestra sociedad y hubiera sido más objetivo y serio en sus afirmaciones.
Termino diciendo que este no es un alegato en defensa de Obiang Nguema o del régimen, quienes tanto como persona que como colectivo tienen sus defectos y limitaciones. Prefiero aquí repercutir las palabras del Ministro de Justicia de España, en el mismo espacio de “Desayunos de Televisión”, cuando dijo algo así: “si Guinea Ecuatorial tiene problemas, España debe ponerse a su lado para ayudarle a resolverlos, es deber de España apoyar a Guinea Ecuatorial a avanzar en los temas en que se notan deficiencias y no ponernos contra ella y aislarla”. Más adelante dijo: “no nos toca a nosotros decidir qué clase de gobierno o quién queremos que gobierne en Guinea Ecuatorial, eso le incumbe al pueblo guineoecuatoriano”.
Sabias y objetivas palabras que hablan de una mente que entiende cuales son las situaciones reales y la manera más objetiva de abordarlas.
En todo caso, Guinea Ecuatorial es una opción que España (o los que gobiernan España) debe saber cómo tomar: en serio o con el “juego al escondite”, para que el país esté avanzando y su pueblo esté tomando conciencia de lo que le conviene y beneficia; un pueblo que ya no se contenta con el paternalismo estéril que siempre ha presidido las relaciones entre ambos países, sin resultados positivos; que se ha cansado de tantos desencuentros y quiere saber de una vez qué piensan España y los españoles de esta parte de la hispanidad que se encuentra en África y es tratada como un paria precisamente por el que debería arroparla.
Señal de esa toma de conciencia fue la numerosa colonia que acudió a recibir al Presidente Obiang al aeropuerto de Barajas el día de su llegada el 14 de noviembre y la asistencia a la inauguración de la Embajada el pasado día 16 de noviembre.
Un tanto sarcástico, un periodista de la publicación “ El Periodista Digital”, ante el revuelo que se armó con la visita de Obiang y el ensañamiento contra el Presidente guineoecuatoriano, publicó un artículo cuyo título es ¿PORQUE EL CHINO SI Y NO EL NEGRO?
Por sus implicaciones políticas, no desarrollo el texto aquí, pero tendría que ser materia de reflexión par los españoles dedicados al arte de la política.
Y sobre todo, que tengan presentes que a Guinea Ecuatorial, los guineoecuatorianos y sus dirigentes les interesan desarrollar relaciones de amistad y hermandad con España y los españoles; pero de lo que no están dispuestos es a volver a una especie de colonización solapada, en la que un Llamazares tenga que legitimar a sus gobernantes. Hay que avanzar con la historia y parece que algunos políticos españoles no lo han entendido. Y ya pueden darse prisa e irlo entendiendo, porque al igual que Obiang ha ido a España esta vez, no a pedirles nada sino a buscar un reencuentro entre hermanos, podrían pasar otros 20 años sin que ni Obiang ni cualquier otro dirigente que sienta la independencia y la dignidad de la soberanía como estado que tiene nuestro país, vuelva por la IBERIA de nuestros antepasados, por miedo a encontrarse con “políticos iluminados” como los que en esta ocasión han puesto la nota folklórica y bucólica a la visita oficial efectuada por Obiang del 14 al 16 de noviembre de 2006.
¡Ah! Para los camarógrafos de TVE que solo tienen tres imágenes de Guinea (y ya sabemos cuales) que vayan a ver la construcción de Malabo II y Bata II, viviendas sociales, de las que algunos centenares están acabadas, carreteras, puertos, hospitales, escuelas, avenidas, etc… que eso también es la Guinea Ecuatorial que la gente quiere conocer.
Porque son también España el Madrid del Paseo de la Castellana y los asentamientos gitanos, los barrios marginales, los mendigos que duermen bajo el puente…No hay que ser tan vulgarmente obtuso.
Menos mal que Obiang, en las palabras dirigidas a los guineoecuatorianos, con ocasión de la apertura oficial de la Embajada en España, dijo “Las puertas de vuestro País están abiertas para todos vosotros. Los que quieran hacer política que se vengan a hacerla en Guinea Ecuatorial, nadie os molestará; porque aquí en España no conseguiréis nada.” Recordó a los políticos españoles algo que parece que tienen olvidado “la política de Guinea Ecuatorial es para los guineoecuatorianos y no de los españoles” por lo que no deberían constituir ellos partidos políticos opositores al régimen de Guinea Ecuatorial en España (e integrados por blancos españoles nada más). Y acabó pidiendo imparcialidad a los políticos de España en su acercamiento a la política de nuestro País y a los empresarios españoles que dejen de sucumbir a la especulación política y se involucren en el proceso de desarrollo de Guinea Ecuatorial implicándose seriamente en la inversión..
¡Eso se llama claridad ¡
Y como lo seguí, lo cuento, no por el Presidente Obiang, ni por defender un régimen o idea, por esta Guinea Ecuatorial que es nuestra, de los guineoecuatorianos y de aquellos extranjeros que apuestan por ella.•
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