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Por: Patricio Meņe Micha Abeme
En muchos medios publicitarios, ámbitos sanitarios y medio - ambientales se hace a menudo esta propaganda:
El agua, fuente de la vida. Lo que no está mal en la intención de que este líquido importante sea manejado con aprecio especial a causa del uso que hacemos de él en toda nuestra vida.
Nadie puede dudarse de que como el aire, el agua da vida o la facilita, ocupando gran parte del globo terrestre y aportando muchísimo beneficio a toda la naturaleza. Pero como a alguien se le ocurrió decir alguna vez esta reflexiva frase: “las cosas buenas hay que decirlas, para que sigan haciendo, también las malas se deben decir, afín de no hacerlas más.
Aquí cabe decir que no siempre es fuente de vida el agua como se desea. Depende de las atenciones que la damos, de las circunstancias y de quién o nos la provee. También son interesantes sus usos. Por la historia sabemos de los egipcios perecidos en el mar rojo..., pero las aguas del mismo mar hasta la fecha siguen dando sal, alimentos y demás cosas a los que viven en sus cercanías.
Tormentas y lluvias destructoras; fenómenos naturales fuera del control humano. Algo excusable ya que la naturaleza es dueña de todo lo natural y lo gobierna a su antojo. Pero el agua ya es también manejada de muchas maneras por el mismo ser humano, manejo no siempre con buenas intenciones, ¿Cuán a menudo es envenenada el agua intencionadamente para a matar a personas, animales, y plantas. Igualmente el mismo hombre en su descontrol moral e ignorancia maneja los cursos de las aguas vertiendo en ellos imprudentemente deshechos y sustancias contaminantes que directa o indirectamente causan daños lamentables en la sociedad.
A nivel local de Guinea Ecuatorial y de modo especial en Malabo, el mar, estancos y charcos de agua, ríos y otras fuentes de agua son usados irracionalmente como jamás lo harían los animales dichos “ salvajes” por ejemplo: instalar letrinas sobre los riachuelos usados por las masas, echar basura, animales muertos, insecticidas etc. etc. que peligran la vida de los seres vivos todos, ensucian la capital Malabo , mal considerada “ ciudad limpia”, con sus ¡imágenes que hablan más que mil palabras!..
Si añadimos a esas buenas lecciones mal explicadas por pusilánimes maestros a unos alumnos torpes el abastecimiento de agua en fuentes dudosas de su pureza: viejos tubos oxidados de la era de Matusalén, pozos y manantiales no protegidos ni controlados en la mayoría y, la ausencia total de una fuente segura de abastecimiento de agua potable a nuestras ciudades; se llega a la conclusión real de que: El agua es: fuente de la vida y también de la muerte; depende de quién lo maneja, de dónde se saca y para qué se usa; y mucho más todavía, depende del grado de formación ciudadana.
Y hablando de la formación ciudadana, ésta no se ha logrado nunca con mimos...•
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