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La electricidad, no es cosa de bromas

Por: Petit Riquechi

 

Que uno se imagine esta ciudad hace algunos años, parece que todo estaba en orden; hoy en día, muchos se la pasan lamentando que se puede hacer.
Malabo esta pasando por momentos muy difíciles, la población crece día a día y quizá no de la manera en que desearía cualquier ciudadano Malabeño, pero que se va a hacer; hay cosas que no se pueden cambiar; si algunos Guineanos tienen la ilusión de vivir en Malabo, están en pleno derecho, es la capital del país.
El problema no esta en que quiera uno vivir en la ciudad, es normal, pero a medida que aumenta la población, aumenta también el chabolismo; y sabemos todos que esto si esta empezando a ser un problema ante la imagen que debe presentar una ciudad capital de un País.
Partiendo del chabolismo podemos encontrar un sin fin de problemas, tal es el caso de la luz eléctrica que desea cada uno tener en su casa “chabola” en cualquier barrio; esto, sin pasar por la legalidad.
¿Cuál puede ser el resultado cuando una persona no competente toma la iniciativa de manipular la electricidad a su antojo?
Estamos viendo los resultados cada día: En ocasiones, hemos advertido que en la ciudad de Malabo, en sus barrios y calles, existen postes de luz que de por si contienen electricidad; esta situación ha originado accidentes con resultados de muertes, en muchos casos suelen ser menores de edad.
También esta el caso de las instalaciones internas que a menudo no están siendo realizadas por especialistas en la materia poniendo así en peligro la vida de mucha s personas.
La luz eléctrica no es cosa de bromas; con esto queremos hacer un llamamiento especial a las amas de casa y a todos los usuarios de la electricidad acerca del cuidado y la atención que se debe prestar a la energía eléctrica.
El caso que aquí reflejamos, ocurrió en el barrio de Ela Nguema donde la negligencia y falta de atención de una madre acabó con la vida de su hijito; una criatura inocente de aproximadamente 2 añitos de vida.
Todo ocurrió en un par de minutos, cuando la madre se dispuso a calentar el agua, como de costumbre, a través del famoso calentador.
Ya se estaba atardeciendo y por una pequeña distracción de la madre, el niño gatea, se acerca al lugar, y con las ganas de descubrir que tienen los niños a esta edad alza la mano, y la electricidad no se compadece de su ignorancia; a la llegada de la madre, no quedaba otra cosa más que lamentar.
Todos podemos imaginarnos el dolor de una familia al perder a un ser querido; peor aún en estas circunstancias.•


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