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Los Aguijones de la Democracia

Por: Antonio Nsue Ada
Licenciado en Ciencias de la Información y Comunicación

El mundo nos está dando últimamente una serie de lecciones de la verdadera realidad que en él vivimos: “la adquisición de la riqueza y el poder a base de métodos netamente corruptivos”. Ciertamente, a medida que el mundo avanza con pasos firmes en su proceso de democratización, los escándalos de corrupción cotidianamente destapados por la prensa, además de numerosos, son tan vergonzosos que demuestran la fragilidad mental de la persona humana, sobre todo cuando se encuentra ante fenómenos como la obtención del poder, el enriquecimiento económico o la fama.
Digo que la democracia avanza; claro que lo hace, por cuanto que hoy en día casi todos los países del mundo están en proceso de democratización. Desde que cayera el muro de Berlín y triunfara la Perestroyka de Mikjail Gorbachov en la antigua URSS en 1990, hasta la actual apertura democrática del Irak- previa deposición de Saddam Hussein, considerado por Norteamérica como uno de los más férreos dictadores del mundo-, pasando por las democracias emergentes de África desde los años noventa; de la Democracia no solamente se habla en Occidente, sino en todo el planeta.
Sin embargo, paralelamente a este avance, el mundo se ha visto envuelto en las ataduras de la desgracia que en él siembran la ambición por el poder, la fama o la riqueza. esta ambición, que constituye la principal fuente que genera la pobreza que abarca casi todos los países del mundo, se personaliza en distintas vertientes, relacionadas éstas con las distintas etapas que atraviesa la democracia en el mundo de hoy, y que ocasionan la corrupción de costumbres en los individuos de las respectivas sociedades: la Democracia tradicional(países del Occidente), el Marxismo transformado(los antiguos países comunistas ) y las que en mi opinión son las verdaderas democracias emergentes(las democracias africanas).
Mientras las democracias tradicionales se caracterizan por la ambición de los individuos por la fama y la gloria, que pueden obtenerse no importa cómo, solo vale estar allá en los diarios de la prensa. Los marxistas renegados, por el contrario, optan por el enriquecimiento individual de los más avispados o los cercanos al poder, aun en perjuicio de todo el conjunto del Estado; de ahí los grandes millonarios invirtiendo en los países occidentales, cuando la economía de tales países, como sabemos, está en deterioro. Las democracias emergentes se mueven por la ambición por el poder de sus ciudadanos, lo que mantiene la constante inestabilidad y las luchas fratricidas en sus sociedades que debilitan los sistemas democráticos en ellas.
Es verdad que la democracia ha estado siempre acompañada en su camino por ciertos aguijones perjudiciales que, en ocasiones, o han puesto en riesgo su existencia o lo han ridiculizado, como puede apreciarse en escándalos como el del Wattergate, que acabó con la dimisión del presidente estadounidense Richard M. Nixon en 1974, el caso GAL- con encarcelamiento de grandes figuras políticas del gobierno socialista de Felipe González- en España, desvelados por los periódicos The Washington Post, y El Mundo y Diario 16, respectivamente.
Pero, también es cierto que el número de escándalos y la magnitud que están alcanzando en la actualidad, ponen en evidencia de si es la democracia, que hoy está alcanzando su máxima extensión, la que pone en riesgo los valores humanos y sociales- con lo cuál estaríamos conformes con Platón en que la Oligarquía es el gobierno de los mejores, siendo la democracia defensora de los intereses de ciertos oportunistas-, o son algunos individuos los que se aprovechan de ella para abusar de la confianza que les ha dado la sociedad para conllevar a la democracia al fracaso.
Lo que hoy en día nos toca vivir en el fútbol italiano es lamentable. Tan vergonzoso que la cosa les deja sin alma a estos millones de aficionados que en verdad viven el balompié como un verdadero arte. El fútbol en el pasado siglo fue arte y no comercio, en la actualidad es un verdadero negocio rentable, de los más rentables del momento; lo que hace entrever que los títulos que los equipos ganan hoy en día son trofeos conquistados quizás por los que mejor fútbol practican o, sobre todo, “los equipos que mejor fútbol pagan”.
Ahí están también los vergonzosos resultados que hemos vivido en este mundial de Alemania- donde a África le ha tocado sufrir en carne y hueso los horrores de los guardianes, vestidos de árbitros, de esta trama, al igual que aquellos equipos que se han cruzado en el camino de selecciones como Francia- que en realidad ha dejado mucho que desear; al igual, aunque peor, como ocurriera en Corea de Sur y Japón, donde equipos como España fueron más bien expulsados que eliminados del mundial.
¿No será, pues, que esto que vivimos actualmente en el fútbol sea más bien un reflejo de lo que pasa en la política mundial, donde los fuertes o los ricos se hacen cada vez más poderosos, y los débiles o los pobres cada vez más vulnerables? La Democracia, como siempre, siempre estará acompañada de los aguijones que dificultan su eficacia, y la humanidad siempre con la injusticia generada por aquellos vicios que la dominan.•


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