Ir a la Portada

EL PRESIDENTE DE LA GACETA ESCRIBE

"Cosas que me ocurren"
De regreso y satisfecho

Por: Agustín Nze Nfumu
Presidente del Consejo de Administración de "La Gaceta de Guinea Ecuatorial"
Embajador de la República de Guinea Ecuatorial en Gran Bretaña

He regresado de mi viaje a Guinea Ecuatorial.
Viaje que me llevó del miércoles 21 de junio (fecha en que aterricé en el aeropuerto internacional de Malabo) al 23 de julio (fecha en que subí al avión de Iberia que me conduciría a Madrid, de camino a Londres, mi destino) a una serie de Thriller digno de Hollywood, durante el que me vi involucrado en dos comisiones de organización del IV Congreso Nacional Ordinario de nuestro Partido, el PDGE; comisiones, por cierto, bastante difíciles, pues estaban encargadas de la redacción de documentos y del Protocolo, con todo lo que ello supone, hasta el extremo de que impidieron que pudiera asistir a la boda de un joven amigo mío, Carmelo Modu Jr., quien había tenido la delicadeza de invitarme personalmente a la misma, aquí en Londres; también pasé por una larga cadena de peripecias personales de readaptación, tras un año y dos meses de ausencia del “terruño”, que fueron de los desajustes gástricos al paludismo famoso de “una cruz”, incluí un recordatorio de mi condición de conductor de vehículos, experimentando con la “Formula 1” al realizar el recorrido Bata-Mongomo en dos horas 45 minutos y Mongomo-Bata en dos horas 15 minutos (demencial e imprudente, lo admito) por razones de servicio. Pero también me vi arropado por amigos, personas sencillas-y menos sencillas- que me mostraron afecto, siendo quizás lo más edificante, la admiración mostrada por los lectores de LA GACETA DE GUINEA ECUATORIAL, que se afanaban en hacerme saber que leen con asiduidad “Cosas que me ocurren” y que les ilustra mucho ( me sentí bien al saber que algo llevaba a mis conciudadanos a leer, porque no somos muy de lectura en nuestra pequeña perla africana.)
También he ido a mi pueblo, a “Añisok Nkoha Nguema”, donde mis conciudadanos me han recibido, como siempre, con el sencillo y sincero amor que inspira el sentimiento de fraternidad que nos ata cada vez más y que ha llevada a nuestro brillantísimo e idílico coro de animación “Antorcha de Añisok” a definirnos como “origen”. Una sencilla pero emotiva comida me fue ofrecida y con los de siempre, los jóvenes y los mayores, hablamos y recordamos Añisok.
El viaje ha sido un reencuentro con amigos sinceros, también con aquellos que lo son de labios para afuera, los enemigos declarados y los que lo disimulan tras una sonrisa, los políticos y los agoreros, los que te tienden la mano y llevan una flor en ella y aquellos que te la tienden deseando que contuviera un dardo envenenado; los que viene a hablar de lo mal que hacen las cosas los demás sin contarte las barbaridades que ellos mismos cometen, los que saben sin haber aprendido y los que siguen aprendiendo, a pesar de lo que ya saben.
Sí, me he vuelto a encontrar con todos, con esta riqueza de matices y caracteres que hace que mi País sea el mío y no el de los gaboneses o cameruneses, que mi Guinea Ecuatorial me atraiga con especial fuerza, sea cual fuera las comodidades y lujos que pueda encontrar allende los mares.
Y me he sentido feliz

Feliz también porque he visto cómo mi Guinea Ecuatorial ha ido surgiendo de las cenizas para convertirse en un sitio en que se puede vivir y disfrutar de la belleza de la modernidad, de las transformaciones hacia el progreso. Bata, Malabo, las ciudades, pequeñas y coquetas villas del interior, todas me han sorprendido con sus “caras nuevas” caras que han ido surgiendo del esfuerzo de construcción, de la voluntad de edificar. Me he sentido bien en Bata, he disfrutado Malabo y he admirado el conjunto.
He preferido no alabar sino reconocer el esfuerzo de construcción y de transformación, he preferido no adular sino pedir interiormente que tiempo y destino permitan que tal esfuerzo siga por muchos años, para el disfrute de los presentes y el orgullo de los que nos hereden; he pedido a Dios que paz y tranquilidad sean los aliados de nuestra sociedad para que más transformaciones vayan adornando nuestra geografía nacional.
En este punto, he repasado rápidamente en mi mente, las escenas del Congreso del PDGE, mi formación política, celebrado en Bata, del 5 al 7 de Julio 2006. He admirado la organización, así como la respuesta masiva de la militancia al llamamiento de sus órganos superiores para dar realce al acontecimiento, con la policromía de sus atuendos, los uniformes de los coros de animación, las camisetas y gorros del Partido, etc…Una multitudinaria fiesta del Partido, un encuentro entre los que se nos llamamos Hermanos Militantes.
Es aquí donde me vienen a la memoria las palabras reiteradas de personalidades del partido en la plenaria del Congreso, sobre todo, las pronunciadas por el Presidente del Partido, violentas para algunos, crudas para otros, pero constitutivas de un verdadero grito de alarma y advertencia para cierta clase social y cierta escala de personas dentro del partido y de esferas del poder. Porque el Presidente del PDGE no titubeó en el momento de denunciar la lasitud de ciertos responsables del partido y del Gobierno salido de este, a la hora de abordar temas de interés común, la indiferencia y desinterés de ciertas esferas hacia todo lo que es el cumplimiento de programas y cometidos por los que el pueblo había consentido en las elecciones concederles la gestión de la Cosa Pública. El Presidente del PDGE, hizo lo que podría llamarse “violencia interna” al denunciar egoísmos ciegos, que no permiten ver al hermano para ayudarle y que han abrazado la religión de “embudo”. El Presidente del PDGE, no se ha contentado con las flores y los canciones, no se ha contentado con los discursos de auto-exaltación, ni la auto-contemplación. No, no ha ido al Congreso a decir lo “guapos que son los militantes y sus dirigentes”, ha ido a abrir la herida y hacerla sangrar, a decir que tiene el PDGE obligaciones que cumplir y los que ejercen algún poder en su seno son los primeros en deber ser conscientes de eso y asumir responsabilidades.
Y el pueblo ha aplaudido, el militante del PDGE ha dicho en este Congreso, y por boca de su Presidente, lo que el Presidente del Consejo de Poblado, el Delegado del Gobierno o el Ministro o el Director General no le permiten decir. El Presidente del PDGE ha denunciado abusos en los puestos de servicio, en las barreras, en el mercado, en las escuelas, en los impuestos y con los fondos públicos, ha denunciado y

lo ha hecho en voz alta. Lo más grande, ha recordado en el Congreso que el Pueblo pone a los dirigentes y espera que los dirigentes le respondan…
Un Joven dirigente del Partido, en la tribuna del Congreso, denunció las mismas cosas, ante la expectación de todos, y habló alto y fuerte, para disgusto de unos y regocijo y entusiasmo de otros. Pero habló y todos coincidieron en que tuvo razón, todos coincidieron en que el Partido debía decirse sus pecados en la cara, para que no se los tenga que decir otros..
Pienso que el Presidente del Partido quiso, de una vez por todas, dejar claro una cosa: los males se deben decir para que se corrijan. Quizás produzcan un efecto de letargo cuando vienen del enemigo u oponente, porque se piensa que, “bueno, son palabras del que no me quiere” y uno se cree que no tienen relevancia, pero cuando vienen de donde uno esperaba alabanzas y flores, es materia de reflexión.
Desde mi puesto de Embajador en Inglaterra, he constatado que el Presidente del PDGE (no digo su nombre para que alguien no me confunda las cosas con sus otras atribuciones) ha dicho en el PDGE lo que debe ser la conducta de todos los llamados a obrar por el pueblo. Se ha hecho violencia, porque es su formación política, se ha clavado la espina, porque sabe que duele, pero lo ha preferido porque sabe que este dolor es edificante, es despertador de conciencias, es sustento de voluntades.
Y es desde aquí a donde he regresado, con esas palabras y otras, dichas por unos y otros durante este Congreso llamado de la “Autocrítica”, clavadas en mi mente y en mi conciencia, que me hago la pregunta de cuántos habremos captado en su verdadero sentido el significado que el Presidente del PDGE ha querido dar a este IV Congreso nacional Ordinario del Partido, qué mensaje desgarrador y lleno de significado ha transmitido a la clase política de nuestro País….
¿ Le hemos escuchado?. Si sí, ¿cuantos y quiénes?..
Porque el pueblo llano, este pueblo tan poderoso y tan frágil, siempre escucha y cumple…Los que escuchamos poco y cumplimos menos, somos nosotros, los Miembros del Gobierno, Embajadores, los Altos Funcionarios, los Delegados de Gobierno, los Oficiales y Suboficiales, los soldados, los policías, los inspectores, los recaudadores, los dirigentes del Partido… en fin, todos los que decimos aquello de “Juro por Dios, por la Patria y Por mi Honor…” ¡Por mi honor ¡
Y me ha ocurrido a mí eso. Y he regresado edificado, reconstruido y reconfortado, confiado en que podemos hacer sociedad, que se está haciendo País y sociedad en Guinea Ecuatorial.
Y se hace eso dando un paso tras otro, avanzando, persistiendo en el avance…•


Ir Arriba


www.lagacetadeguinea.com
Página WEB oficial de La Gaceta de Guinea Ecuatorial. Todos los derechos reservados.
Optimizado para 800x600. Contáctenos:
info@lagacetadeguinea.com