La ambulancia ya está camino de Guinea Ecuatorial. Esto es una buena noticia y debemos felicitarnos todos por ello. Pero no ha sido nada fácil llegar hasta hoy. La historia de esta ambulancia surge, como siempre, de un cúmulo de coincidencias y circunstancias favorables. Mi esposa Elin von Munthe y yo viajamos a Malabo en diciembre de 2004 a visitar el país y a presentar en los distintos foros culturales el libro Objetivo África, la historia de la Guinea española durante la II Guerra Mundial. Al regreso, Elin presentó en el Instituto de Bachillerato donde trabaja una exposición con fotografías y material que habíamos traído de Guinea. También repartió entre sus alumnos un montón de cartas de chicos guineanos del Instituto República Argentina de Ela Nguema (antiguo San Fernando) que querían tener contacto con los de aquí, intercambio que aún perdura.
Una de sus compañeras de lengua, María Dolores Jiménez, la comentó que en un pueblo próximo llamado Berrocal había una ambulancia sin uso ya, pues al estar situado cerca del recién creado hospital comarcal de Riotinto le resultaba más práctico utilizar sus vehículos. Recién llegados de África, nos pareció fantástico que dicha ambulancia pudiera ser utilizada en Guinea Ecuatorial. Así que Elin contactó con el Ayuntamiento de Berrocal, habló con el teniente de alcalde Ignacio Romero y con la concejala de cultura Eva García Delgado, exponiéndoles nuestra proposición. Les pareció una excelente idea, justo lo que ellos también llevaban tiempo pensando, aunque sin saber cómo materializarlo.
El siguiente paso fue hablar con Roberto Martín Prieto (director de La Gaceta), nuestro hombre en Guinea y que tanto nos ayudó en Malabo. Le invitamos a que nos visitara con su esposa Mª Carmen, viera la exposición de fotos, diera una charla a los alumnos del centro, mantuviera una reunión con el profesorado y hablase con el alcalde de Berrocal. Fueron dos jornadas intensas.
El viernes 4 de febrero de 2005, en el salón de plenos del Ayuntamiento de Berrocal, tuvo lugar el acto del traspaso de la ambulancia entre el alcalde Juan Jesús Bermejo y Roberto Martín Prieto, como secretario de Socudege (Sociedad de Cultura y Desarrollo Hispano Guineana), en presencia de dos concejales más y del matrimonio Copeiro, como testigos. Luego nos hicimos todos una foto delante de la ambulancia, foto que salió publicada en La Gaceta de marzo de 2005. La ambulancia estaba en perfectas condiciones de uso, por dentro y por fuera, era prácticamente nueva con unos 4.000 km y tenía camilla, botiquín, otros utensilios médicos y con una sirena chillando a pleno pulmón.
Pero claro, los problemas surgieron luego. La ambulancia tenía el seguro caducado, no pudiendo circular por carretera y ponerla al día, sólo para hacer el viaje al puerto de Sagunto, era un gasto excesivo. Así que Eva García, la concejala de cultura, encargada del tema, estuvo un tiempo buscando transportistas para llevarla a Sagunto, pero el coste era prohibitivo para un ayuntamiento pequeño como es Berrocal, con una población de 370 habitantes. No hay que olvidar que el pueblo de Berrocal sufrió un voraz incendio en el verano de 2004, perdiendo el ganado, las encinas y alcornoques, es decir su medio de vida y hubo que evacuar también a su población. Pues bien, cuando todo parecía resuelto hubo que parar la operación, al saber que el flete a Guinea tenía un coste de unos 2.000 euros y no era gratis como en un principio se nos dijo. Durante varios meses estuvimos dando vueltas buscando apoyo económico. Surgió una posible solución, al parecer los Rotarios de Madrid podían financiar el flete. Así que comunicamos a Eva García que tenía de nuevo vía libre para buscar transportista. Finalmente encontró uno del propio Berrocal con un precio acorde con las posibilidades del ayuntamiento.
Mientras esto pasaba, los compañeros de Elin llenaron nuestro sótano con cajas de libros. Libros de todas clases: matemáticas, lengua, historia, ciencias naturales, una completa enciclopedia, también mapas y algunos balones de fútbol. No podíamos dejar que la ambulancia viajara sola con tanto espacio en su interior, había que aprovecharla bien y la ocasión era propicia. Los libros los necesitaban en el República Argentina. Así que nos desplazamos de nuevo a Berrocal y la llenamos con más de treinta cajas de libros. Por fin la ambulancia así cargada llegó a Sagunto. Pero los Rotarios no consiguieron financiación y el vehículo no pudo embarcar. De nuevo la espera, otra angustiosa espera. No sé las semanas que así pasamos, no sabíamos qué hacer, a quién recurrir, abusando de la paciencia de la naviera de Rafael Murillo. Mientras tanto la ambulancia arrumbada en algún rincón del puerto con peligro de un posible deterioro.
Pero mira por donde ahí estaba Macoelanbá, una ong reciente y modesta, pero a sus miembros les sobra ilusión y coraje. La mayoría de ellos han vivido en Guinea e incluso muchos han nacido allí, son por tanto guineanos y no podían permitir que a sus hermanos negros les faltase su ambulancia. Hablamos con su tesorero Albert Gascón y le expusimos el tema. Nos dijo que lo consultaría con la junta directiva. En un principio pareció que todo se iba al garete. Adiós nuestras ilusiones y las de los habitantes de Batete, Moka o Luba, tan necesitados de un vehículo como este. Y ¿qué decir de nuestra promesa de envío de libros al República Argentina?
Gracias a la intervención de algunos miembros de esta asociación, como el sanitario Paco Cuenca que se desplazó a Sagunto para ver el estado en que se encontraba la ambulancia; al matrimonio Marina Yrayzoz y Luis Uyá que consiguieron de la empresa Cavas Pares baltá que sufragara los costes del flete; a Chicho Núñez que hizo los logotipos de Macoelanbá pegadas en la ambulancia; y por supuesto al resto de la junta directiva, dando el visto bueno a la operación, se ha podido poner un final feliz a esta bonita historia.
Una historia con muchos protagonistas, que requiere la unión y el esfuerzo de todos para llevarla a buen puerto, al puerto de Malabo.•