Por: Patricio Meñe Micha Abeme
Sí, sí mi hermano. Por favor: mándame “billete de avión”... “Yo estoy de paso, me voy a Madrid”. “Cómprame billete de avión que quiero ir a España”. “Hazme el visado, que yo misma ya tengo billete”. Esta canción se escucha 24 sobre 24 horas en Bata y Malabo, la cantan más las mujeres, por no decir chicas que han dado sus espaldas a otras actividades con que ganar la vida, optan por “ir a España”, que es hoy por hoy la más grande materia para ellas.
En sus documentos acostumbran poner: Profesión: S. L. (sus labores); Edad: 25, 30 y 35 años como máxima; Estado civil: “casada” o viuda
(aunque es una eterna solterona, separada o irresponsable que ha abandonado su hogar con nueve hijos, cinco nietos y dos bisnietos debido a su tendencia al desenfreno moral); Objeto de viaje: “visita familiar o por enfermedad” mientras es parar buscar “marido”.
Como es natural ya entre nosotros que tengan que ir al final, las realidades suelen ser a menudo todo lo inesperado: por in documentación, por malos modales, por no controlar bien el tiempo previsto en el visado o por mala suerte; ¡el regreso a la Guinea Ecuatorial de “pocas oportunidades” a veces no permite siquiera poder traer los trapos que se coge en la basura y que aquí causa envidias. Una vez de nuevo en el suelo patrio, se cuentan mentiras y mentiras, se falsifican modales imitando lo in imitable (el tono de voz español, apetencia a la gastronomía metropolitana, los amores descarados, la insolencia, el uso del español en casa con los iletrados parientes, lectura de revistas porno, etc.); todo lo in aceptable e inadecuado a nuestro entorno familiar afroecuatorguineano.
Cuando son varones, las cazas se difieren un poco: buscan éxito en el mundo artístico, aventuras, conocer mundo, estudios. Pero todos ellos tienen en común este objetivo: buscar... pareja. Porque, formar pareja mixta o bicolor blanco y negro, o negro y blanco, aun habiendo perdido de moda es hoy día para negros y blancos de ambos sexos una credencial para “enraizarse” en una u otra nación donde se desea cazar fortunas; lo cual se consigue varias veces con falso matrimonio como esos de cuyas parejas que suelen alojarse en los hoteles en diferentes habitaciones o en las de dos camas distintas, aparentando fieles parejas de verdad para el público pero solo socios en privado. Parejas que no menos daños se causan cuando las cosas salen mal o por el incumplimiento de lo acordado en el convenio.
Sea cual fuera la razón o el motivo de irse a la Metrópolis, la verdad es que en muchas ocasiones nos equivocamos de camino. Y puede suceder lo que enseña el refrán Fang: “saltar el antílope por encima, para darle al elefante”. Es decir, lo poquito cercano que despreciamos de lo nuestro y en lo nuestro por pretender lo gordo de lo ajeno lejano; puede en muchas ocasiones hacernos fracasar. Pues de verdad, si se sabe buscar, se halla lo buscado, sin tener que correr muchos riesgos.•